Que la jubilación constituye el centro de la planificación financiera de una gran mayoría de personas es un hecho que cada vez ofrece menos dudas. Confiar nuestro futuro económico al sistema público de pensiones parece un tanto arriesgado si tenemos en consideración que actualmente las pensiones máximas permiten un mínimo nivel de vida. Además vivimos una clara regresión del sistema que, en no muchos años, se enfrenta a un colapso de consecuencias inimaginables. La realidad actual se aleja bastante de la jubilación planificada. Una encuesta realizada entre ex directivos jubilados lo resume claramente. El colectivo actual de jubilados se define como ahorrador más que inversor. En muy pocos casos recurre a la ayuda de asesores financieros y muestra una clara preferencia por el ahorro inmobiliario. Las cifras son contundentes: un 68% de las personas consultadas manifiesta vivir de la Seguridad Social. De ellos, un 50% dice vivir bien y un 20% afirma que vive al día. Un 15% vive de rentas de inversiones, a este grupo pertenece el 30% del total que manifiesta vivir holgadamente.Finalmente, un 17% vive de sueldos y salarios, en este caso se trata esencialmente de prejubilados. Lo realmente clarificador de la consulta es que un 70% de los jubilados que afirman vivir holgadamente había planificado su situación económica actual.Si los jubilados del futuro mantienen la misma línea de escasa o nula planificación tienen ante sí una negra perspectiva, ya que se verán afectados por la negativa dinámica demográfica.Esto implica mayores necesidades financieras que sólo pueden cubrirse con una planificación adecuada y a tiempo.

Santiago Satrústegui es vicepresidente de EFPA.