El submundo asiático, de Marta Aguirre en El Mundo de Madrid
Esto, los norteamericanos (que, en algunos casos, no generalicemos, son únicos en lo que a prejuicios y simplificaciones se refiere) lo tienen muy clarito desde hace tiempo, pero aquí empieza a ser algo, digamos obvio, ahora. Me refiero a la diferencia entre asiático y chino. Sí, ya sé que no es lo mismo asiático que chino, ya, pero está claro que lo chino es asiático ¿o no? A ver: si usted decidiera poner un restaurante con glamour, de súper lujo, rollito chill out y un poco alternativo, en el que fuera a dar de comer arroz tres delicias, pato estilo Pekín y rollitos de primavera, ¿le llamaría restaurante asiático o chino? Es decir ¿qué le parece a usted que da como más sensación de sofisticación: chino o asiático? No hay duda, ¿no? Aunque hay restaurantes chinos de superlujo y también restaurantes chinos de menos lujo y magnífica calidad, y tiendas de chinos que ya querrían algunas mantequerías del Barrio de Salamanca, está claro que todo lo asiático está de moda, es moderno, cool, glamouroso (desde los restaurantes de llevan ese adjetivo, pasando por la moda de inspiración zen o la decoración de ese tipo porque los armarios chinos esos de madera roja y tiradores negros se han convertido en el objeto de decoración imprescindible en cualquier casa que pretenda ser moderna a la par que elegante, lo mismo que el juego de servicio para comida japonesa).
No vamos a hacer aquí una lista de los restaurantes asiáticos que hay en Madrid ni de las tiendas de chinos ni restaurantes chinos (lamentablemente convertidos en sinónimo de baratero tirando a cutre) más interesantes, pero sí vamos a descubrir dos mundos muy diferenciados que ayudan a ilustrar el concepto anteriormente expuesto. Dentro del apartado del glamour, de lo sofisticado, estarían dos locales. Uno es el restaurante Kirin, recién abierto en Alcobendas (Avenida de Europa, 1). Se trata de un teppanyaki y sushi bar, donde tienes la opción de ver cómo preparan la comida en la plancha del local y también te ofrecen la posibilidad de vivir más de lleno la cultura japonesa, comiendo el sushi o lo que se prepare en las teppanyaki (las planchas) ataviado con un quimono. Además de la gracia del disfraz, la verdad es que esta indumentaria cumple las funciones de babero y ayuda si decides comer alrededor de la plancha (que tiene una potente campana extractora) evites que se te quede el olor a comida, algo muy poco sofisticado. Además de los platos que todos conocemos de la cocina japonesa, tienen variaciones magníficas y otros de su gastronomía tradicional menos habituales en España.
En esa misma línea podríamos citar una tienda de decoración magnífica.Se trata de Asiana (Travesía de San Mateo, 4), una tienda de muebles y objetos de decoración asiáticos (que se sale del tópico de los armarios chinos y las sombrereras) que además tiene un pequeño restaurante (de cocina internacional, no asiática) al que sólo se puede acudir previa reserva. Asiana es uno de los secretos mejor guardados del territorio chic madrileño.
Como contrapunto a todo esto, hay que citar un restaurante chino que es, probablemente, uno de los más bizarros, baratos y de moda entre la modernidad underground de Madrid. Me refiero al chino de los bajos de Plaza de España, anexo al aparcamiento de la plaza. Un sitio barato al que, en principio sólo iban chinos que aprovechaban para comprar en el supermercado de al lado o visitar la agencia de viajes especializada en su país, pero que han tomado las hordas indies, subtitulándolo como «el submundo chino» y en el que grupos como Astrid (lo más de lo más de la modernidad indie) han llegado a ofrecer uno de sus conciertos sorpresa.
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