Algo está cambiando en la gestión empresarial, de Ana Martín de Santa Olalla en El Mundo
En el último año, hemos vivido una oleada de fusiones y adquisiciones que, sin duda, podría continuar en el futuro. Desde inicios de 2000 y como consecuencia de las irregularidades contables de algunas empresas americanas, los inversores valoraron por encima de todo la calidad del balance, premiando el conservadurismo en la gestión empresarial. Recordemos que, en determinados casos, estas irregularidades se tradujeron en quiebras o suspensiones de pagos como Enron o Worldcom. Este conservadurismo ha frenado, durante los últimos cuatro años, el proceso de inversión y crecimiento de las empresas priorizando la retribución al accionista. Pero unos tipos tan bajos como los actuales han generado que la rentabilidad por dividendo de las Bolsas fueran superiores a las rentabilidades obtenidas por los bonos. Esta situación anómala ha logrado recuperar la confianza del inversor en el mercado por lo que ahora las compañías, de nuevo, afrontan estrategias de inversión y crecimiento.La solidez de balance, unos intereses bajos y un escenario de mayor confianza permiten que los equipos gestores sean más agresivos y compren al competidor (Telefónica-O2), al proveedor (Gas Natural-Endesa) o incluso a su cliente (ACS-Unión Fenosa). Como ejemplo de la dimensión del proceso, en la última parte de 2005, el volumen de las operaciones corporativas anunciadas ha sido el equivalente al 4,7% del tamaño de las Bolsas en Europa. Todo hace pensar que este proceso durará unos meses más Corran mientras puedan, señores gestores, porque los tipos no permanecerán a estos niveles mucho tiempo.
Ana Martín de Santa Olalla es responsable de Inversiones de DWS Investments.
