Bueno, amigos, es evidente, como apunta Juan Vega en un comentario anterior, que se acabó lo que se daba con la cantinela de la nueva Avilesilia-Nimeyeriana-Areciana. Se reunió la Fundación Príncipe de Asturias y mandó a parar.

Ni dan su parabién a que en el proyectado Centro Cultural Niemeyer se ubicara un posible Museo de los Premios Príncipe de Asturias, ni mucho menos a que puedan verse utilizados, a modo de reclamo, en una operación urbanística de "puesta en valor" (Areces dixit) de los terrenos de la margen derecha de la ría avilesina, y tanto más cuanto que, ambos escenarios, habrían de desarrollarse en medio de un "tempo" pre-electoral que, como siempre, se presentaría duro y desagradable.

Se han limitado a decir que sus intenciones y limitaciones eran las que eran (nada de buscar conflictos), que agradecen que se les quiera mucho y que están para colaborar siempre en lo que sea, pero nada más. Es decir, una declaración salomónica en toda regla y costalazo político, de no te menees, para el arecismo facundo.

Gabino de Lorenzo puede estar satisfecho. Ha logrado poner a cada institución en su sitio, en sus respectivos límites. Bien puede decir aquello de "quien ría avilesina primero no ríe el último".

Por supuesto el arecismo facundo tratará de decirnos que esa colaboración de la que habla la Fundación es la que él esperaba. Que el Centro Cultural Niemeyer sigue adelante y la megareforma urbanística más. No podrá permitirse el lujo de mostrar flaqueza, aunque todos veamos con claridad que, sin el apoyo expreso de la Fundación, la zanahoria de la nueva Avilesilia-Nimeyeriana se quedará en eso, en una quimera muy útil para continuar enjuagando sus promesas incumplidas de proporcionar a la ciudad de Avilés un equipamiento "emblemático" de cara a las próximas elecciones autonómicas.

Pues sacar adelante el constructo Niemeyer, con un coste declarado, en principio, de la friolera de 24 mill. de euros, sin el reclamo publicitario de que todo viene auspiciado y avalado por la Fundación Príncipe de Asturias, pone muy, pero que muy cuesta arriba, las perspectivas de negocio inmobiliario que proporcionen el valor suficiente para hacer atractivas y con solvencia las inversiones necesarias.

Así es que lo más probable es que la margen derecha de la ría avilesina siga siendo lo que es: un posible y magnífico terreno para desarrollar poligonos industriales, que, por cierto, siguen haciendo falta.

Firmado: Guillermo Caso de los Cobos
14/03/2006 - 19:11h