3. 1. Una segunda carta
En una carta posterior (23), igualmente sin fecha, Sánchez de Zavala comentaba a Sacristán que había tenido el "atolondramiento de encargarse de dar un curso" de introducción a la lógica formal dentro del conjunto de un cursillos-seminarios que habían llamado, algo pomposamente, de "ciencia y humanidades", incluidos dentro de las enseñanzas que se pretendían impartir en el Centro Aquisgrán, "organizado para albergar a los ex-profesores de la Escuela de Sociología, una vez lanzados a la intemperie".
En el tema de "Semiótica lógica y las categorías lógicas", VSZ comentaba a Sacristán que se había guiado por ILAF señalándole:
1º) que dado que ciertas reclasificaciones de una misma categoría -las constantes lógicas, en el apartado de las constantes (pág. 59, apartado 24), comprenden en sí las conectivas, que están clasificadas como categorías compositivas o conjuntivas (pág. 65)- y dada la falta de una ordenación de todas las categorías:
"he terminado por excogitar un método que creo general -y relativamente objetivo- de rastrear las categorías de una ciencia dada (categoría [ciencia] que, a su vez, habría que poner en extremada tela de juicio). Te transcribo, con levísimas aclaraciones, las notas que preparé hace un par de días para dar la clase de ayer; acaso puedan no serte enteramente inútiles para la próxima edición del libro".
2º) La segunda observación de VSZ versa sobre la afirmación de Sacristán en ILAF de que Px, que suele leerse 'x es P' o, simplemente 'Px', podría leerse "puesto que 'x' no significa nada concreto: cualquiera [cosa] es P" (pág. 61). Sánchez de Zavala matiza del modo siguiente:
"creo que debería matizarse algo, pues "cualquier cosa es P" es un enunciado declarativo nada difícil de poner en símbolos (opino, algo ligeramente tal vez); creo que, a lo más, debería leerse como 'que es P", o, lo mejor, como '...es P' (por supuesto, la concepción pronominal de la variable es muy útil para retirar ciertos malentendidos, pero acaba por ser engañosa. Quine mismo, en Los métodos de la lógica pone ejemplos mucho más desorientadores que este, y en gran abundancia)"·.
VSZ finaliza su carta hablándole del viejo proyecto de una revista y le ruega encarecidamente que vaya a Madrid la semana próxima. ¿Por qué no se desplazaba él mismo?
"Bien me gustaría hacerlo, pero la situación económica actual es de casi miseria (según diría Borges, "como la de todos los hombres"), hasta el extremo de hacer prohibitiva cualquier salida a más de 10 o 12 km de Madrid. Esto es realmente poner una pistola al pecho, ¿se lo disculparás a un amigo deseoso de tu conversación y buen consejo?"
4. Dos cartas finales
En un conjunto de anotaciones sobre su propia biografía intelectual y política (24), escritas probablemente a finales de los sesenta, poco después de su dimisión efectiva de la dirección ejecutiva del PSUC-PCE y de la elaboración y finalización accidentada de su decisiva Antología de Gramsci, Sacristán reflexionaba en voz alta en los términos siguientes:
"I.
1. La causa es que está sin resolver la cuestión del ¿quién soy yo?
2. La pregunta fue suscitada con gran virulencia esta última vez por la crisis política. 2.1. Pero no era la primera vez que aparecía. Se me presentó en marzo de 1956, nada más volver a España. Y varias otras veces.
3. Por lo tanto, el repaso ha de arrancar de la vuelta a España, pero, al llegar a la crisis de 1968, ha de detenerse con atención.
II.
1. La decisión de volver a España significaba la imposibilidad de seguir haciendo lógica y teoría del conocimiento en serio, profesionalmente. 1.1. Las circunstancias me llevaron luego a la inconsecuencia de no evitar equívocos (oposición, etc). Este es un primer error, no cronológicamente hablando. 1.1.1. En la misma primavera del 56 llegué a esa conclusión. Lo que agrava el error posterior.
2. La vida que empezó a continuación tiene varios elementos que obstaculizaban no ya el estudio de la lógica, sino el intento general de mantenerme al menos al corriente en filosofía. Los elementos predominantes de aquella vida eran las clases y las gestiones. Poco estudio.
[...] 9. Si se tiene en cuenta que en los dos campos, el científico y el de la gestión [intervención política militante], la situación es de "derrota", no parece que haya de ir a buscar muy lejos la explicación de la situación presente. Importa que me aclare en qué consiste esa "derrota".
10. Creo que consiste, en ambos casos, en la consciencia de haber recorrido caminos malos. Digo malos porque no estoy completamente seguro de que se pueda decir equivocados. Ya el mismo año 56 me aconsejaban que no hiciera dos cosas a la vez (ni menos tres o cuatro). Pero entonces creí que ése era un consejo típicamente definitorio del intelectual burgués, y me pareció obligado no seguirlo. Creo que sigo negando eso. Pero sospecho que la duplicidad de caminos que esa vida representó era mortal. Habría habido, quizás, que fundir los dos caminos, o acercarlos mucho. No lo hice en absoluto.
La idea de fundir o acercar mucho los dos caminos, admitido que no puedo prescindir de ninguno de los dos, debe ser también la clave para ahora, no sólo para interpretar lo que ocurrió.
11. En la práctica, me parece que las situaciones pueden ser: 1ª. Predominio del estudio desligado de la gestión, con gestión mecánico-moral. 2ª. Predominio de gestión, con estudio funcional a ella. 3ª. Predominio de estudio funcional a la gestión, con gestión consistente principalmente en haber producido ese estudio. 4ª. Predominio de gestión con estudio como distracción. Creo que mi situación anterior fue unas veces la 1ª y otras -las más- la 4ª. Hoy tiendo a creer que tengo que adoptar la 3ª. Y puesto que estudio funcional a la cuestión es, por de pronto, estudio, tengo que recorrer mis posibilidades.
12. Como vi ya en el 56, no puedo hacer lógica en serio, como tema principal. Aunque debería leer: 0 X. Información política corriente. 1 X. El trabajo sobre clásicos, enlazado a la traducción. 2 X. La historia, especialmente la del movimiento, desde la I[nternacional]. Esta última, a fondo. 3 X. Cuestiones filosóficas particulares (La teoría de la creencia, etc). 4. La economía -> matemática es estudio funcional, pero no puedo hacerlo como especialista. 5. La sociología, id (con cibernética). 6. La "filosofía general", la información general de lo que ocurre, debería hacerse con mucha cautela, sin perder tiempo en ella, pero organizando la información mediante un vistazo mensual [subrayado en rojo en el manuscrito] a revistas en los institutos francés, alemán e inglés, y mediante un buen uso de revistas en general..."
Aunque Sacristán señalara en el punto 12 de estas reflexiones que, tal como vio ya en 1956 a su vuelta de Alemania, no podía hacer lógica en serio, y que el intento de poner en práctica su programa exigía un corte drástico de otras actividades, como, por ejemplo, "conferencias, salvo dentro del tema que esté tratando", no siempre fue consecuente con este último punto e impartió varias conferencias cuyo tema central fue la dialéctica y la lógica formal. Igualmente, su reincorporación entonces no prevista a la Universidad, tras a muerte del dictador, le llevó de nuevo a la preparación y estudio de materiales para sus clases de metodología de las ciencias sociales, clases y seminarios en los la lógica no era ninguna dama extraña.
Empero, él mismo reconocía los límites de su situación. El 5 de agosto de 1980, meses después del fallecimiento de Giulia Adinolfi, Sacristán respondía una carta de López Ardid, texto en el que nuevamente se confirma la importancia que concedía a su relación con las nuevas generaciones de estudiantes y profesores jóvenes y su probada vocación didáctico-universitaria. En ella apuntaba:
"[....] Hay, por de pronto, una dificultad muy visible: tú pareces interesarte bastante estrictamente por los temas de lógica. Yo los descuidé, inevitablemente cuando me echaron de la Universidad. Al tener que ganarme la vida con trabajo editorial (25), comprendí que me iba a ser imposible seguir cultivando una disciplina tan técnica como la lógica, que impone a la larga la necesidad de un ambiente adecuado (bibliografía, acceso a máquinas, etc.). De modo que hoy día lo más que me acerco a la lógica consiste en la lectura del Journal of Philosohical Logic, al que sigo suscrito. Pero en los últimos quince años he cultivado más bien la filosofía de la ciencia, en especial de las ciencias sociales..."
Igualmente, la que probablemente fue su última carta -dirigida a Félix Novales (26), entonces preso político en la prisión de Soria, y escrita cuatro días antes de su fallecimiento- parece confirmar parcialmente este último punto. En ella, Sacristán después de admitir que le parecía que "a pesar de las diferencias, ninguna historia de errores, irrealismos y sectarismos es excepcional en la izquierda española", hasta tal punto de que "el que esté libre de todas esas cosas, que tire la primera piedra. Estoy seguro de que no habrá pedrea", realizaba una vindicable reflexión sobre el irrealismo político y el lodo:
"Si tú eres un extraño producto de los 70, otros lo somos de los 40 y te puedo asegurar que no fuimos mucho más realistas. Pero sin que con eso quiera justificar la falta de sentido de la realidad, creo que de las dos cosas tristes con las que empiezas tu carta -la falta de realismo de los unos y el enlodado de los otros- es más triste la segunda que la primera. Y tiene menos arreglo: porque se puede conseguir comprensión de la realidad sin necesidad de demasiados esfuerzos ni cambiar de pensamiento; pero me parece difícil que el que aprende a disfrutar revolcándose en el lodo tenga un renacer posible. Una cosa es la realidad y otra la mierda, que es sólo una parte de la realidad, compuesta, precisamente, por los que aceptan la realidad moralmente, no sólo intelectualmente..."
Finalizaba su carta Sacristán indicando a Novales que sobre el estudio de la historia, tal como le había dicho, a principios de septiembre podrá hablar con Josep Fontana, y señalando que:
"Tu mención del problema bibliográfico en la cárcel me sugiere un modo de elemental solidaridad fácil: te podemos mandar libros, revistas o fotocopias (por correo aparte) algún número de la revista [mientras tanto] que saca el colectivo en que yo estoy. Pero es muy posible que otras cosas te interesen más: dilo. Por último, si pasas a trabajar en filosofía, ahí te puedo ser útil, porque es mi campo (propiamente, filosofía de la ciencia, y lógica, que tal vez no sea lo que te interese. Pero, en fin, de algo puede servir)."
Así, pues, filosofía de la ciencia y lógica. De hecho, Sacristán volvió, como dijimos, al estudio de temas lógicos relacionados con la inducción y con la dialéctica, como prueban sus cursos de posgrado sobre "Inducción y dialéctica" (27), o sobre "La lógica de J. S. Mill", amén de sus conferencias sobre lógicas paraconsistentes, informes editoriales y sus cuidadosos y anotados resúmenes sobre ensayos dedicados a la inducción y a la marcha inductiva de pensamiento, elaborados a principios de los años ochenta.
Pero acaso aquí, en el lodo y en la aceptación del mundo tal como éste se nos presenta, estén el núcleo, el kernel básico, que nos permita comprender la evolución intelectual de Sacristán en el ámbito de la lógica: el no reconciliarse con una realidad poco amable, el combate contra la noria histórica de desastres y desigualdades, le llevó a un compromiso político nada marginal en su vida. En aquel entonces, ese compromiso se pagaba con expulsiones, pérdida de cátedra, falta de oportunidades, marginación de la Universidad y mezquinos aplazamientos de un nombramiento académico a todas luces merecido desde cualquier punto de vista concebible.
No fue el único. Hubo muchos (o algunos) otros con compromiso y consecuencias similares, pero no hay duda de que Sacristán fue uno de los admirables ciudadanos que actuó de forma destacada y destacable. Muchos de los que tuvieron la suerte de ser sus alumnos pueden dar fe de que el país se perdió (parcialmente) un lógico de altura, que nunca dejó de ser filósofo, por motivos no estrictamente lógicos y que no parecen aceptables en grado alguno desde un punto de vista (lógico)moral. Tampoco aquí debería habitar nuestro olvido.
Notas
(23) Igualmente en RUB-FMSL.
(24) Pueden consultarse en RUB-FMSL. Una transcripción comentada de las mismas puede verse en: Manuel Sacristán Luzón, M.A.R.X. Máximas, aforismos y reflexiones con alguna variable libre. Barcelona, El Viejo Topo 2003, prólogo de Jorge Riechmann y epílogo de Enric Tello, pp. 57-66.
(25) Para una completísima información sobre este punto: Juan-Ramón Capella, "Aproximación a la bibliografía de Manuel Sacristán", mientras tanto 30-31, mayo 1987, pp. 193-224. En RUB-FMSL, pueden consultarse diversos informes editoriales y algunas reseñas de Sacristán. Entre ellos, este comentario de agosto de 1973 que escribió para Grijalbo sobre Give me battle, de Julio Álvarez del Vayo, uno de los legendarios líderes republicanos con activísimo papel en la lucha antifranquista. Acaso fuera este comentario de Sacristán uno de los motivos de la publicación del ensayo por la citada editorial, en 1975, al poco de la muerte del dictador, con el título En la lucha. Memorias:
"Álvarez del Vayo, Julio. Give me battle, texto mecanografiado y manuscrito.
Estas fragmentarias memorias de Álvarez del Vayo son, como podía suponerse ya antes de la lectura, un texto del mayor interés. Como podía suponerse ya antes de la lectura y, sin embargo, con sorpresa al leer. Pues podía adelantarse el interés de la experiencia vivida desde observatorios históricos tan panorámicos como los ocupados por el autor en épocas decisivas; pero no la espléndida y simpática vitalidad con que Álvarez del Vayo reproduce el sentido aún duradero de lo que vivió e introduce en la narración histórica una constante remisión al presente. Es inútil -me parece- detallar cualidades de un texto que habría que editar lo antes posible. Por eso paso a exponer el problema principal que plantea su edición (el otro, el de censura, no me parece resoluble, de modo que no aludiré a él).
"Julio Álvarez del Vayo ha perdido el uso del castellano escrito. Es ese un efecto natural -en un hombre que no es fundamentalmente escritor- del uso cotidiano del inglés en su vida pública y en su vida privada (Álvarez del Vayo está o estaba casado con una suiza, y hablaba con ella inglés y alemán). Su texto es, lingüísticamente, una extraña jerga inglesa con palabras -no siempre- castellanas. Hay que realizar un trabajo de redacción integral, frase por frase. El trabajo es, además de pesado, un poco -no mucho- delicado: por ejemplo, hay que estar sobreaviso respecto de las siglas y los nombres de instituciones internacionales, que el autor menciona en su tenor inglés; lo mismo ocurre -con más gravedad- a propósito de instituciones españolas, ya de antes del actual régimen, ya de éste. El trabajo de redacción ha de ser, en suma, cuidadoso. El texto no se puede publicar tal como está.
"Por otra parte, el redactor deberá introducir -en la medida de lo posible- en el texto principal las aclaraciones del autor a un editor probablemente inglés; son textos manuscritos que tienen en varios casos muchísimo interés y amplían el texto principal. "Quizá valdría la pena pensar en dos ediciones de este texto: una primera en formato respetable, pasta dura y con ilustraciones; tres meses después, el paperback. No menos conveniente sería ponerse en relación con Álvarez del Vayo para intentar adquirir todos sus escritos cuyas derechos en castellano estén disponibles".
(25) Puede consultarse en RUB-FMSL. Ha sido editada, previamente, en mientras tanto, nº 38, primavera 1989, pp. 159-160, y en Félix Novales, El tazón de hierro. Memoria personal de un militante de los GRAPO. Barcelona, Crítica 1989, prólogo de Francisco Fernández Buey, pp. 220-221.
(26) Este fue uno de los cursos que impartió durante su estancia en la UNAM. El otro estuvo dedicado a la sociología de la ciencia de Karl Marx.

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