Estaba Marcello leyendo sin esperanza la prensa de papel en el parque del Retiro, que parece el malecón de La Habana con más negritos, como dirían Carlos Cano y Antonio Burgos, cuando de pronto dio un respingo y exclamó: ¡pardiez, ABC ha sacado el mazo! Nuestro héroe leyó con sorpresa y atención el editorial contra los bronquistas de la COPE, poniendo de paso a la Conferencia Episcopal frente a la realidad y su directa responsabilidad por lo que hacen y dicen en esa emisora.

Un altavoz nacional en el que algunos de sus famosos comunicadores consideran que el periodismo independiente consiste, una vez instalados en casa ajena, en no dejar títere con cabeza, a base de estacazos, insultos y descalificaciones. Porque el análisis y la información, al estilo tradicional de toda democracia, no forma parte de la línea editorial de la COPE. Ello a pesar de que el ideario que la Conferencia Episcopal (que reproduce ABC) impuso a la Cadena figura en los contratos de sus meteoritos —no son estrellas— contrasta con la práctica habitual del palo por doquier que se emite por las ondas.

Imagino al mandril de La Mañana en sus aposentos dominicales, luciendo bajo la ducha la oronda barriguita que se ha echado —se escucha en la selva radiofónica el coro de los chimpancés al unísono: “El mandril está preñao/ ¡quién ha sido!/ ¡quién ha sido!/ ¿qué ha pasao?”— cuando suena el teléfono móvil que tiene en la jabonera y al otro lado del aparato se escucha a la telefonista del diario El Mundo que le dice: “Don Federico, me dice el director que le pregunte si ha leído usted el ABC, y que luego le llama”. Con un salto espectacular, propio de su condición arborícola, el mandril escapó del baño, se enfundó el pomposo albornoz que, como el de un marqués, lleva bordadas sus iniciales en la pechera y se lanzó furioso sobre los periódicos que el portero de la casa depositó sobre el felpudo de su mansión.

A medida que el Mandril Losantos iba leyendo el implacable editorial de ABC, sus pinturas de guerra, los colores azul, rojo y verde que adornan el fiero morro sobre los afilados colmillos, se encendían y se apagaban como lucecitas de Navidad, mientras le salía humo de la peluda cabezota y unas ganas incontrolables de gritar: ¡Zarzaleejooos, te voy a masacrar! ¡Bergareecheeee, te vas a enterar!

Es verdad, José Antonio Zarzalejos ha expuesto ante semejante energúmeno la femoral porque, como se dice en el toreo, se arrimó al morlaco y montó el estoque a la hora de la verdad. Y verdades ha dicho y con gran y cristiana habilidad
—poniendo incluso al Papa Benedicto XVI como testigo— y lanzando un guante y un aviso sobre la mesa redonda de la Conferencia Episcopal, donde llueve sobre mojado, porque lo de la COPE, lejos de ser una emisora confesional, se ha convertido en la casa de los líos.

Líos que, además de los políticos y mediáticos habituales porque el mandril no se para en barras, y eso que por la gordura parece preñao —se escucha, de nuevo, el coro de chimpacés: “el mandril está preñao/ ¡quién ha sido!/ ¡quién ha sido!/ ¿qué ha pasao?!”—, ahora se han extendido al campo internacional con el timo a Evo Morales, y finalmente al empresarial, con la última gran aventura de la manipulación del EGM. Dando una lección de cómo se hace, con fraudes, mentiras y manipulaciones de más que dudosa legalidad, el periodismo de investigación. ¿Lo han hecho más veces por aquello de que el que hace un cesto hace cientos? No se sabe. Y si no les gusta el EGM, que seguro que no son angelicales, ¿por qué no se van como hicieron otros alguna vez?

Lo más divertido del espectáculo selvático y radiofónico —el mandril, intenta relajarse un poco y canta ante la mirada atenta de los chimpancés: “soy el rey del jazz a gogó,/ el más mono rey del swiiing/ y a los vascos, del ABC/ los voy a triturar/ los voy a freíiiir”—, lo más llamativo, insisto, es que se autocalifican de liberales. Menos mal, porque si no lo fueran, ¿hasta dónde llegarían en su capacidad de agredir, descalificar o insultar?

Lo de ABC ha sido muy importante porque lo que dice es verdad, y ha producido en esa casa —Marcello entiende que Bergareche lo festejará el domingo, por lo menos con una mariscada— profunda satisfacción, hartos como estaban de recibir palos a diario. Y eso que aún no han sacado el Gran Berta. Es decir, la investigación —como Dios manda— de los negocios, propios del liberalismo y del libre mercado y la competencia, montados a la sombra de ciertos jefes del PP sometidos a la doma bajo el atento garrote de la COPE, por el mandril y su clac, basándose en las concesiones de licencias de televisión digital, sin cumplir las normas, y con no se sabe qué avales o créditos que convendría explicar.

Bueno, veremos si el consejo de la COPE pide al EGM perdón, como a Evo Morales, si dejan el Estudio, si los echan, si se enfada la Conferencia Episcopal, si hay querellas o si todo sigue como está por eso de que el fin, ¡derribar al Gobierno!, justifica los medios y las maneras, aunque tengan muy poco que ver con la verdad, la esperanza y la caridad. A fin de cuenta, los obispos también, todos somos humanos y pecadores. Y el hombre, ya lo decía Darwin en contra del Evengelio, viene del mono, y el mono del árbol; y de los dos, el mandril, que está gordito —él le decía hace poco a Polanco bajito—, porque a lo mejor el mandril está preñao —canta de nuevo el coro de chimpancés: “El mandril está preñao/ ¡quién ha sido!/ ¡quién ha sido!/ ¿qué ha pasao?”— de malvadas intenciones, se entiende. Y lo que es peor, furioso con Zarzalejos, que, eso sí, se la ha jugao.