La Coctelera

Caffè Reggio

Un lugar de encuentro, para leer juntos

11 Marzo 2006

Un chino y dos de los nuestros, de Gregorio Morán en La Vanguardia

No hay nadie interesado por la historia que no se sienta fascinado ante el mundo de la delincuencia y el crimen. Yo creo que no se trata de morbo, ni de propensión hacia la sangre, sino porque ahí está condensado el oscuro pozo de la violencia y la historia es una reflexión sobre el poder, sobre cómo se conquista, cómo se conserva o cómo se pierde. Las diferentes formas de ejercer la violencia. El ámbito del delincuente, no digamos ya el del criminal, está ahí, incluso no teniendo ni idea de ello. De ahí que los peores criminales hayan sido los poseedores de un cierto bagaje cultural.

Esta introducción un tanto insensata me vino a mientes porque, mientras preparaba la redacción de esta historia del chino que mató a dos de los nuestros, se hizo pública la confirmación de la sentencia a seis años de don Benedicto Alfaro, uno de esos empresarios míticos, de los que se ha escrito tan poco pero que han dado sin embargo mucho que hablar, que es lo que se dice cuando no les ha ido bien. Como le iban mal los negocios, le pidió a su amigo Baltasar Egea, intermediario financiero - hoy se les denomina brokers,que suena a brutal-, que tenía a su cargo una cartera de muchos millones en dinero negro, que le echara una mano cargada de billetes. En fin, que el discreto Egea creía en los negocios y en la amistad y en la rentabilidad del dinero negro, colocó entre 1990 y 1992 algo más de 1.500 millones de pesetas en las arcas de su amigo Alfaro, a cambio de letras,esas cosas que puede llevar el viento. Pero don Benedicto Alfaro un buen día le dijo que la vida es muy dura y que se trataba de papeles y de muchos intereses, y que no le iba a pagar ni un duro. Y de la noche a la mañana Baltasar Egea, un mago del dinero negro, se encontró con el culo al aire, o como suelen decir los chinos, perdió la cara. Y cuando eso ocurre, uno se la vuela.

Y así fue que se mató en su mansión de las afueras de Madrid, y para que no fueran al trullo un puñado de los suyos, antes de matarse él hizo lo mismo con su mujer y con su hijo. O ricos conmigo o pobres con nadie. Y colorín colorado, el cuento se acabó y los plumillas volvimos a hacer el ridículo siguiendo las pistas que nos daba la policía, es decir, boberías, y no se supo la verdad del asunto hasta que el amigo Benedicto Alfaro fue incriminado. Esta semana ha confirmado el Supremo la condena de seis años de prisión para él, pero de seguro que no pisará el patio de la cárcel porque "era muy profesional", que es lo que se dice cuando un empresario resulta un estafador pero no se mete en política.

Ahora, vamos a lo nuestro. Ocurrió en jueves y la conmoción primera de la opinión pública estaba salpicada de referencias equivocadas. Un ciudadano chino mata a balazos a dos andorranos - ¿se han fijado que cuando se escribe sobre un chino, en la prensa, siempre se añade ciudadano,mientras que un andorrano o un español no lo necesitan?-. Sucedió en el restaurante del lujoso hotel Roc de Caldes, en Andorra, y pasaban de las dos de la tarde. Por el relato periodístico que suministró el portavoz de la policía andorrana, Ferrán Túnez, los hechos evocaban aquella escena memorable de Al Pacino volviendo del retrete - ¡era un miserable retrete, no puedo decir "del baño" o "del aseo"!- en la trattoria neoyorquina y descerrajando dos certeros balazos en la cabeza de los adversarios mafiosos - uno, jefe de la policía, por si se han olvidado de El Padrino del gran Coppola-. El andorrano comisario Túnez - ¡vaya nombre de novela negra española!- fue el primero que abordó los pormenores del suceso ante la sorprendida prensa desplazada al principado, mohíno ante la novedad de que Andorra fuera noticia. El prestigio de Andorra y otros paraísos inconfesables se reduce a que nunca sean noticia.

Por eso el comisario Túnez y luego su superior, Lluís Betriu, jefe de policía, hicieron un primer balance de los supuestos del crimen. Un chino, con problemas y antecedentes policiales, mató a dos empresarios andorranos. La naturaleza de las dificultades del chino se centraban en oscuros tráficos y adicción al juego; ludópata, según expresión muy usada en este gremio mío, y que abarca desde el obseso del parchís hasta el profesional del póquer descubierto. En apenas dos días la prensa deglutió el suceso y los lectores, que están hechos a todo, dejaron de preguntar por el asunto. A mí me pareció una historia tan elaborada que no podía ser cierta; no hay guionista de cine que alcance tal mezcla de elementos sin que se le vaya de las manos y le resulte inverosímil al espectador. Se la voy a contar aun a riesgo de equivocarme en las intuiciones.

Todo parece indicar que la mesa en el restaurante Roc de Caldes la había reservado el comerciante Xu Hainan, con domicilio en la barcelonesa calle de Caspe y comercio de bolsos y zapatos en la vecina Trafalgar, lugar habitual de tiendas al por mayor de la comunidad china en Barcelona. La foto que dispongo retrata a un individuo de algo más de cuarenta años, cara llena y amable que mira a la cámara. Da la impresión de un tipo tranquilo, donde lo que más llama la atención es el pelo escrupulosamente cortado a navaja y una camisa azul clarita que acompaña de una corbata crema, muy discreta; a diferencia de los occidentales, los asiáticos no suelen hacerse fotos de identificación con la americana puesta. No tiene ningún antecedente penal ni policial; solamente consta su participación en una timba nocturna en un restaurante del Port Olímpic de Barcelona y en la ocasión no llevaba arma alguna.

En la mesa del lujoso restaurante del hotel Roc de Caldes se van a sentar tres personas.

Los otros dos son empresarios del sector inmobiliario, andorranos y antiguos parientes, porque uno de ellos, Marc Soler, treintañero, deportista, ha estado casado con la hija del otro socio y gran jefe, Alain Solsona, 52 años muy trabajados. Curiosamente es Alain Solsona quien tiene todos los antecedentes policiales y penales que un andorrano se pueda echar a la espalda; es decir, en su país, en España y en Francia, donde no puede entrar porque conserva cuentas pendientes con la justicia. Los dos habían constituido una empresa, inmobiliaria por supuesto, de nombre tan simple como sus iniciales AMS SL, pero da la casualidad de que cuando el chino Xu Hainan los invita a comer, ya es sabido que han decidido disolverla, cerrarla, darla por quebrada o amortizada, que viene a ser lo mismo.

Hay quien asegura que llegaron a pedir la carta e incluso a elegir menú. Sería bueno para el guión y me hubiera gustado saberlo, porque es una singularidad que pocas personas tienen: escoger el último plato de su vida y no alcanzar a degustarlo. Es una hipótesis poco probable, porque tratándose de gente muy ocupada en los negocios cabe suponer que llegaron a la hora fijada, las dos y media de la tarde, y que apenas si debieron tener tiempo para responder a Xu Hainan la pregunta que éste traía y que decidiría su suerte: "¿Qué hay de lo nuestro?" . Y como probablemente oyó el "Nada" o "No sé de qué me hablas" o "Habrá que esperar", con absoluta seguridad el chino se levantó, sacó una Martian del 7,65 y le echó dos tiros en la cabeza a Alain Solsona y le bastó con uno para Marc Soler. Se llegó a escribir que los disparos fueron con silenciador. Poco probable. No es fácil disimular en una chaqueta un arma con silenciador, y además era innecesario no hacer ruido porque Xu Hainan no tenía intención de ocultar nada. Sencillamente iba a matarles, aseguran algunos, por incumplidores en una inversión de 4 millones de euros. Por 4 millones de euros media humanidad mata, y la otra media es probable que se lo piense, pero poco después de matar. Cabe imaginar el estruendo de los tres disparos en un local cerrado. Los clientes en estampida y el terror que embarga al personal cuando ve dos tipos volcados, siempre de mala manera, con varios regueros de sangre.

El escándalo fue tal que el Gobierno del principado de Andorra decretó el cierre de fronteras. El chino Xu Hainan logró algo insólito en la historia de un país vinculado por historia, economía y supervivencia a sus fronteras; las cerró. Nadie ha logrado saber por qué un suceso común se transformó en asunto de Estado. La cosa duró horas por otra peculiaridad del asunto; el suceso había ocurrido exactamente a las 14.40horas, pero el levantamiento de los cadáveres no se hizo hasta las 18.00 aproximadamente. La testigo fundamental, una camarera, afirmó que Xu Hainan, una vez disparó los tres balazos, se sentó y se dirigió a ella - cito textualmente- en una mezcla de castellano y catalán para decir lo que ningún guionista hubiera escrito nunca: "No voy a matar a nadie más, podéis llamar a la policía". Imaginemos algo así como "no mataré a ningú més, podéis trucar a la policía". Luego se puso el arma detrás de la oreja, ese lugar inequívoco de quien sabe que no fallará nunca, cosa frecuente en la tradición occidental del tiro en la nuca. El ángulo de la oreja hace difícil el desvío. Se voló la cabeza y se llevó el misterio.

Su cadáver lo enviaron a Madrid, al cementerio de la comunidad china, y el precio del traslado, a cuenta de la viuda, fue de 4.000 euros. El entierro más sonado fue el del malogrado deportista Marc Soler en la pequeña iglesia de la Massana. Según consta en el Diari d´Andorra,asistió "una amplia representación de la clase política y social del principado". Entre ellos, el ministro andorrano Josep Maria Cabanes, que lo es al tiempo de Justicia e Interior, quien lo resumió todo de modo impecable: "Lo más grave es que un ciudadano chino venga a Andorra y mate a dos personas". Asunto cerrado.

servido por caffereggio 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

gijane

gijane dijo

La sociedad immobiliaria que tenian no es AMS sino Grup sol immobiliaria de la qual era titular Marc Solé.
Alain Solsona no tenia ningun problema en entrar o salir de Francia i Espanya, es mas, casi cada fin de semana estaba en francia con la familia. No habia ninguna deuda de 4 millones de euros.
Todo buen periodista no verifica antes de escribir?

10 Mayo 2006 | 06:16 PM

Rul

Rul dijo

Este que escribe no tiene ni puta idea de lo que dice.

31 Mayo 2006 | 10:52 PM

Rul

Rul dijo

Este que escribe no tiene ni puta idea de nada.

31 Mayo 2006 | 10:55 PM

gijane

gijane dijo

Por cierto,
acaba de salir en los diarios andorranos, que no ha salido ninguna cuenta con 4 millones de euros...el caso queda sin resolver de momento pero dejan claro que no habia ninguna deuda de dinero...
tanto hablar i luego cuando se sabe la verdad o al menos se desmienten las especulaciones, los periodistas quedan como gilipollas!
Bien hecho! tanto especular para vender mas... no si al final resulta que no nos podemos creer nada...

3 Julio 2006 | 04:21 PM

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