Se desveló el pequeño misterio. Según “pudo ayer saber” la cadena SER, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tertuliano de la SER y conocido desde tiempo inmemorial en el mundo del periodismo económico como el Mafo, será el próximo gobernador del Banco de España. A tenor de lo que “pudo ayer saber” la cadena de radio socialista, Fernández Ordóñez, actual secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, será nombrado miembro del consejo del banco en primera instancia, para en el mes de julio sustituir a Jaime Caruana.
Es verdad que el cargo de gobernador del Banco de España, antaño uno de los de más relumbrón en la Administración española, ya no es ni de lejos lo que era, víctima de la renuncia del propio Estado español a la parte más mollar de sus competencias en favor de Bruselas, pero con todo y con eso sigue siendo un puesto apetecible, tal vez incluso más cómodo ahora en tanto en cuanto menos responsabilidad entraña, aunque no conviene olvidar que las labores de policía del sistema crediticio (el servicio de Inspección de cajas y bancos) siguen otorgando mucho poder al monstruo.
Como ahora gobiernan los socialistas, era obvio que el cargo debía corresponder a un simpatizante, como poco, del PSOE. Fernández Ordóñez es un socialista pata negra, alto cargo que fue ya –dos veces secretario de Estado- con los Gobiernos de Felipe González, que en las cosas de comer, es decir, en la ocupación de espacios de poder, el socialismo no quiere ni una broma: nada de neutros, profesionales centrados o simpatizantes paniaguados a la popular manera, sino tíos con carné del partido en la boca, de cuya fidelidad no se pueda dudar ni en una noche de francachela. ¡Toma ya autonomía e independencia del Banco de España!
Menos bromas todavía admite don Jesús, Jesús Polanco quiero decir, el auténtico amo del prao español. Miguel Ángel Fernández Ordóñez es un hombre de Prisa, en nómina de Prisa –ahora mismo en excedencia- hasta la victoria de Zapatero el 14-M, de modo que el señor Polanco sigue con su política de ocupación de espacios de poder, colocando aquí y allá cual moderno Romanones a su gente distinguida, ¡Jesús, colócanos a todos! ¿Andará el prócer persiguiendo una ficha bancaria? Es lo único que le falta a su imperio, un Banco Polanco, para no ser menos que su amigo Jaime Botín o su amigo Carlitos March.
Dicen que la frustración del Mafo es no haber llegado a ministro, como llegó su hermano Paco Fernández Ordóñez desde las filas de la UCD. ¡Toda una vida entregada al PSOE, volcada en el PSOE, dispuesto a traicionar cualquier idea económica en la que creyera si se lo pedía el PSOE, para no llegar nunca a ministro! Descrito por sus amigos peperos –que también los tiene- como un tipo tan brillante y divertido como profundamente sectario, don Mafo se hizo liberal, es un decir, durante su estadía en el FMI, donde conoció el funcionamiento de los mercados, el valor de la libre competencia, la importancia del equilibrio presupuestario y algunas cosas más. A la lección fiscal no llegó, una pena, la asignatura de que bajar impuestos es bueno para el crecimiento sigue sin tenerla aprobada, sigue el hombre liado con eso de “los ricos y los pobres” a la marxista manera, qué se le va a hacer.
Todo apunta, por eso, a que su llegada al Banco de España es un premio de consolación para el hombre que sabía que jamás sería ministro, injusticia sideral si reparamos en el trapío del ganao que ahora mismo ocupa plaza en el colegio ministerial. Pero así es la vida: premio de consolación, hermosa jubilación y un riesgo: a pesar de lo dicho, el Mafo era el tapón con el que chocaban en Hacienda aquellos altos cargos socialistas, ministros incluidos, prestos a abrir de par en par la Caja del Estado y gastar a manos llenas, de modo que es muy posible que muy pronto los amantes de la ortodoxia empiecen a lamentar su ausencia en Economía y Hacienda.
Parece, pues, que en el pulso que por la vacante del Banco de España habían entablado el vicepresidente Solbes y el asesor presidencial en materia de números, Miguel Sebastián, ha ganado el Mafo, es decir, ha ganado Solbes, sorpresas que da la vida, que también el propio ministro de Economía había sido citado entre los aspirantes al puesto.
Tranquilidad ayer en el mundo empresarial y financiero con el anuncio. Según “pudo saber” este diario, la personalidad de Mafo no levanta ronchas. Este es un tipo que hace bueno aquello de que vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer. Como la vida misma.

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