Nada nuevo debajo del bigote de Aznar, de Jordi Juan en La Vanguardia
No hay novedades en el frente de Génova. Todas aquellas almas cándidas que esperaban que el PP aprovechase su convención para frenar su radicalismo y hacer un guiño centrista al electorado han podido comprobar que el ideario popular es inamovible. Sigue bien anclado en la receta de acusar a Zapatero de balcanizar España por la negociación con ETA y por las cesiones estatutarias a Catalunya, de presentarlo como un revanchista que agita el fantasma de la Guerra Civil y, además, ahora le ha descubierto un nuevo flanco -el económico- en el que los dirigentes populares se han ensañado durante todo el fin de semana.
Seguramente habrá quien haya visto otra convención y hoy destacará que Rajoy extendió su mano al PSOE en busca del acuerdo en materia terrorista y estatutaria. Pero no sé cómo se puede ofrecer ayuda si de entrada se afirma que "cualquier condescendencia o negociación política con los terroristas es moralmente inadmisible" o cuando se dice que "si hemos de alcanzar un acuerdo, será para rectificar el error, no para bendecirlo". Vamos, que el pacto debería pasar por una renuncia a todo lo que el PSOE ha ido defendiendo en los dos últimos años.
Las propuestas del PP de rebajar los impuestos o de que los inmigrantes puedan votar ya en las próximas elecciones municipales son buenas nuevas, pero que no pueden eclipsar toda la artillería anterior. Cuando Rajoy se enorgullece de las firmas que ha conseguido para frenar el Estatut, no sé hasta qué punto es consciente del daño que hace a la convivencia de este país, España. Rajoy afirmó ayer lo siguiente: "Cualquier catalán que no sea un nacionalista fervoroso lamentará que se apruebe un Estatuto que recorta su libertad, limita sus iniciativas, restringe sus derechos y, aunque en principio parezca lo contrario, reduce su capacidad económica porque lo van a pagar ellos, los contribuyentes, los de Catalunya y los de toda España". ¿Realmente se lo cree?
En fin, nada nuevo debajo del bigote de Aznar. La estrategia de la crispación le dio el triunfo al PP en 1996 y Rajoy la quiere copiar aprovechando que Zapatero no es que esté especialmente fino y ha cometido más de un desliz en el denominado debate territorial. El presidente juega a veces con una mezcla de audacia y frivolidad que se lo pone muy fácil al discurso incendiario pero efectista del PP. El caso más evidente es la excesiva escenificación de la negociación con ETA que tiene a todo el país en vilo, entre la ilusión y el escepticismo.
Entre los populares instalados en el discurso catastrofista y los socialistas que parecen encantados con tener una oposición feroz y marginada, nos quedan dos años de legislatura feos, muy feos. Escribió el sábado mi admirado Fernando Ónega que el PP quería hacer una gran operación de cirugía estética con esta nueva convención y acompasar el discurso tremendista en el Estatut y en la negociación con ETA con una serie de propuestas y alternativas concretas en el terreno social. Al terminar el cónclave no he sabido ver ninguna cara retocada o más estilizada por la cirugía estética. Sólo me ha parecido ver, eso sí, que todos llevaban puesto el severo bigote de José María Aznar.
Referéndum en junio
Todo estaba previsto para que el referéndum del Estatut se celebrase en septiembre u octubre, pero, a la vista de cómo se desarrolla la tramitación en el Congreso, se podrá celebrar en junio. La potestad la tiene el Govern y ERC ya ha hecho llegar al PSC que no pondrá pegas en adelantar la consulta antes del verano, a pesar de que aún no sabe qué es lo que votará. La ejecutiva de ERC planteará hoy un ultimátum al PSOE que aclarará bastante las cosas.
Informes del tripartito
Contraataque de la oposición. Un diputado popular guarda celosamente una bomba informativa que tiene que ver con informes encargados por el actual Govern a un asesor privado de Presidència. Todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, como este asesor que ha cobrado, según el diputado, 11.948 euros por un informe titulado Diseño y puesta en escena del acto del Estatut en el castillo de Miravet. En dos años se ha embolsado casi 375.000 euros en diversos estudios.
El Estatut, en todas las salsas
Esta pasada semana tuvo lugar una cena no publicitada entre el ministro Moratinos, los embajadores en España de Estados Unidos, Marruecos, Arabia Saudí y Francia, así como otros invitados, entre los que estaban Felipe González y el líder de Unió, Josep Antoni Duran. El motivo era hablar sobre la alianza de civilizaciones,pero al final todos, occidentales y orientales, acabaron hablando del Estatut.
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