La eventual irrupción de un partido españolista de nuevo cuño dañaría a PSC y PP, beneficiando a Artur Mas, Josep Lluís Carod-Rovira y Joan Saura.
Como se sabe, el Gobierno presidido por Zapatero ha devuelto a Cataluña parte de los documentos arrebatados por las tropas franquistas que se hallaban en el Archivo de Salamanca. El alcalde de la ciudad, Julián Lanzarote, ha cambiado el nombre de la calle del archivo para poder atornillar una placa que reza: calle del Expolio.O sea: el mundo al revés. Cuando leí la noticia no puede evitar un recuerdo para Boadella y sus muchachos. Su desprecio por la verdad no es menor que la del edil. Pretenden convencernos de que la lengua castellana tiene problemas en Cataluña. Una empresa realmente ambiciosa, pues cualquiera que vaya por la calle, visite un juzgado, ponga la tele o intente que su hijo pueda disfrutar de una película en catalán en el cine sabe que, simple y llanamente, la Cataluña asfixiante y cruel que pinta la brocha españolista de Ciutadans de Catalunya nada tiene que ver con la realidad.Que es un timo, vamos, como es un timo lo de la calle del Expolio.
No tengo espacio ni tiempo que desperdiciar, pero sería fácil desmontar el baratísimo andamiaje retórico del que echan mano los susodichos. Sólo un apunte: luego de darnos la vara con que sólo el ciudadano importa, con que sólo el individuo tiene derechos y en ningún caso los colectivos o los pueblos, ahora -en su segundo manifiesto- se transmutan en apologistas de la Constitución, cuyo sujeto político es justamente colectivo: el pueblo español.Así, en los dos primeros artículos de la Carta Magna se lee: «la soberanía nacional reside en el pueblo español» y «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible». Todo un derroche de ciudadanía y derechos individuales, como se aprecia.
Los Ciutadans han acumulado en sus textos y declaraciones una cantidad de surrealismo inaudito, si bien, hay que reconocerlo, también han sido capaces de regalarnos chispas de reveladora coherencia. Una de ellas, haber convertido al bufón Boadella en el estandarte de su operación. Otra, haberse mezclado sin reparo ni pudor con el españolismo más rancio, esencialista y salvaje, el mismo que provoca una despiadada tormenta anticatalana.La contribución de los Ciutadans no ha sido otra que legitimar desde Cataluña lo que otros, desde fuera y con los ojos inyectados en odio, propagan. A cambio, algunos ilustres boadellistas reciben su recompensa en forma de honores, compadreo y loas ditirámbicas.
No sé cuánta gente va a darles su voto, caso que finalmente tomen forma de partido y se presenten a las elecciones -algo a lo que les animo-. Lo que sí sé es que a quienes menos preocupa ese nuevo partido es a Mas, Carod y Saura, ya que si alguien puede perder votos y diputados son socialistas y PP. Efectivamente, al aplicarse el sistema de asignación de escaños y al margen de lo que puedan obtener los Ciudadanos, es casi seguro que parte de la representación eventualmente rebanada a PSC y PP irá a parar a CiU, ERC o incluso Iniciativa. Lo dicho: unos auténticos genios, Boadella y sus muchachos.

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