El Gobierno de Zapatero está poniendo en marcha una política de acoso, derribo y de marginación contra el periodismo español con presencia en Internet. Completando lo que parece ser una política calculada del palacio de la Moncloa que incluye otras iniciativas en ese mismo sentido. Porque después de repartir los nuevos canales de televisión entre los editores afines al PSOE, la Cuatro a Prisa y la Seis a Contreras (el amigo de Barroso, ex secretario de Estado), este Gobierno que preside Zapatero ha celebrado la creación de la nueva censura audiovisual, a través los llamados Consejos Audiovisuales, y lanzó al ministro Moratinos para proponer un congreso de autocensura periodística por causa de las caricaturas de Mahoma, lo que constituye un nuevo atropello a la libertad de expresión.
Pero la cosa no se ha quedado ahí. Ahora hemos tenido la confirmación de la obsesión que tienen los portavoces de la Moncloa contra los medios informativos y profesionales que trabajan en Internet. A los que ya se les ha quitado —de manera ilegal y desde que el PSOE llegó al Gobierno en el 2004— la poca la publicidad institucional que se distribuía en Internet. Y para redondear el acoso acabamos de tener noticia del último golpe de mano: el Gobierno acaba de borrar de la nueva Agenda de la Comunicación del 2006, que edita la Secretaría de Estado de la Comunicación, que dirige Fernando Moraleda, a los medios digitales que se editan en Internet. Rompiendo así una tradición y una presencia que duraba más de seis años y que discrimina de una manera flagrante al periodismo de la Red, dañando muchas de sus expectativas comerciales y su acceso a la información de todo orden.
Quién ha tomado estas decisiones? La política informativa del Gobierno y la citada Secretaría de Estado de la Comunicación dependen de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, por lo que a ella corresponde toda la responsabilidad sobre la continuada discriminación y agresión del Gobierno de Zapatero al periodismo de Internet. Desde ESTRELLA DIGITAL hicimos saber a los responsables de Comunicación todas las preocupaciones de los internautas del periodismo español —los informadores, analistas y editores—, que están cosechando grandes éxitos de audiencia e influencia —muy superiores a muchos de los medios nacionales, locales y especializados, que sí reciben la publicidad institucional— y que sin lugar a dudas constituye el sector más dinámico de la información general, local y especializada de España.
Además de ser la más moderna industria de la comunicación mundial, que incluye altas cotas de libertad y también nuevas posibilidades de trabajo y ofertas editoriales frente a los grandes grupos existentes de la comunicación. Lo que, en suma, favorece ese pluralismo informativo del que alardea, sin decir verdad, Zapatero. Porque lo plural no es darle más canales de radio y televisión a los medios que son amigos del PSOE, sino ofrecer caminos y sitio a todos. Y en especial, a las llamadas “terceras vías”, frente al periodismo de partido de los grandes grupos, incluso en favor de minorías de todo tipo y condición ideológica.
Sin olvidar en todo ello que con estas decisiones del Gobierno de Zapatero se está retrasando la incorporación de España al pujante mercado de Internet europeo y mundial, lo que confirma que todas esas declaraciones del Gobierno sobre las nuevas tecnologías no pasan del ámbito literario y chocan contra la cruda realidad. La responsabilidad política de los desafueros contra el periodismo de Internet la tiene el Gobierno en su conjunto, afecta a la vicepresidenta de la Vega e incluye como responsables directos al secretario de Estado Moraleda, y al director general, Julián Lacalle (ex periodista de Internet).
Seguramente, a los portavoces y funcionarios de la Moncloa encargados de la relación con los medios de comunicación no le gustan muchas de las noticias y comentarios de los portales informativos españoles que se editan en la Red. Pero su actitud discriminatoria y represiva no va a impedir su existencia. Afortunadamente, éstos son otros tiempos lejanos de aquellos en los que se conseguía el cierre de diarios o el control de medios audiovisuales públicos y privados. Más bien en contra de lo que pretenden, los nuevos censores de la Red se pueden encontrar con una respuesta contundente, y seguramente obligada, de todos los medios y periodistas españoles que habitan en la Red y que han contribuido de manera muy importante —corriendo serios riesgos empresariales indiscutibles— a mejorar y modernizar la información, la cultura y la libertad de expresión.
Alguien dirá que el presidente Zapatero no conoce esta situación creada por su Gobierno. Sería muy extraño, porque está claro que si algo le preocupa es la información y todos los análisis y comentarios que sobre él y su Gabinete se difunden, dentro y fuera de España. Pero si no lo conoce, Fernando Moraleda le debería hacer llegar esta información y otras que van a salir en los próximos días y horas —desde aquí animamos a los periodistas y los medios españoles de la Red a sumarse a la protesta—, porque en Internet la solidaridad sí que existe. Máxime cuando se trata no de pedir favores ni prebendas sino de recibir lo que nos corresponde legítima y legalmente. Empezando por la publicidad y siguiendo por toda clase de facilidades para recibir información y, también, para estar presente en la Agenda de la Comunicación, de donde nos han borrado (deben rectificar con una nueva edición), con indecentes técnicas “soviéticas” pensando a lo mejor que así nos borran de la realidad, del ciberespacio libre y digital. Más bien será al contrario, todo esto es un acicate para que los internautas del periodismo español se unan en la protesta y en defensa de la libertad.

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