Apuesta Zapatero por la unidad en el espanto ante el terrorismo y la solidaridad con las víctimas. Bellas palabras, ayer tarde en la sesión de control parlamentario al Gobierno. Quedamos a la espera de que se agranden en intención y sentido. Y mientras lloramos nuestro escepticismo por las esquinas, vamos a la pregunta formulada al presidente por el portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, sobre el llamado derecho de autodeterminación.
Esta demanda figura en el ideario del nacionalismo vasco, el que gobierna y el que acojona, junto a la territorialidad (o sea, incorporación de Navarra a Euskadi) y el cambio de marco político (o sea, superación del autonomismo vigente). A este lado de la barricada -barricada dialéctica, ojo-, vemos las tres reclamaciones como el contenido del llamado "precio político" que eventualmente el Estado debería pagar por lo que al otro lado denominan "el conflicto".
Ahí le han dado. Lo de Navarra (transitoria cuarta) y lo del cambio de marco (título X ) son reclamaciones perfectamente tasadas en la Constitución Española. Por tanto, carece de sentido el atajo. Lo uno está en manos de las instituciones y de los ciudadanos navarros. Lo otro, en manos de las instituciones y el pueblo español, mediante el consabido juego de mayorías cualificadas para reformar la Constitución. Punto.
¿O es que el nacionalismo vasco cree que las reglas de la democracia, los titulares de la soberanía nacional, el Congreso, la ciudadanía y la libre expresión de su voluntad, van a doblegarse al matonismo de los terroristas, aun en el hipotético caso de un presidente del Gobierno dispuesto a dar facilidades a ETA y a quienes capitalizan su acción frente al Estado?
Nos queda el otro punto, el de la autodeterminación. En el imaginario del nacionalismo vasco va cosido a la paz. No hace muchos días que el PNV volvía a sugerir la turbadora idea de que sin autodeterminación no habrá paz. Erkoreka tanteó ayer al Gobierno sobre su disposición a reconocerlo y Rodríguez Zapatero le recordó que ese derecho "está reservado a los procesos de descolonización".
Correcto, pero incompleto. Y mientras seamos incompletos en estas cosas, el nacionalismo nos seguirá ganando en el lenguaje. Erkoreka, Imaz, Ibarretxe y compañía, saben perfectamente que el derecho de autodeterminación es una figura robada al Derecho Internacional y que lo que ellos reclaman es el derecho de secesión, aunque no se atreven a denominarlo así porque harían el ridículo, incluso desde el punto de vista de la legalidad internacional que reclaman.
Veamos. La doctrina de la ONU está contenida en la resolución 1514 de la Asamblea General (1960), también conocida como ‘Carta de Descolonización’. Sólo es aplicable a los pueblos sometidos a dominación colonial (Sahara o Gibraltar, por ejemplo), y es la que inspiró la respuesta de ayer de Zapatero. Pero pudo ir más allá para explicar en qué consiste el derecho de autodeterminación que reclama el nacionalismo vasco, si hubiera mencionado la resolución 2625 (1970), en la que los nacionalistas vascos se basan para sostener que ese derecho es también aplicable a los pueblos de cualquier Estado.
Es verdad. Lo que jamás dicen los nacionalistas es que en esa misma resolución se citan la "unidad nacional" y la "integridad territorial", como límites claros del derecho de autodeterminación en forma de cláusulas de salvaguardia a favor de los Estados legítimamente constituidos. O sea, "Estados dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color".
¿O no cree Erkoreka y compañía que éste sea el caso de España?

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