La plataforma de intelectuales no nacionalistas ya lo tiene casi todo listo para convertirse en partido. Durante seis meses, los 15 promotores de este proyecto han llevado su mensaje a diversas localidades catalanas. Como resultado han conseguido 40 agrupaciones territoriales, unas 10 secto- riales, 800 afilados -de los que pagan cuota- y más de 6.000 simpatizantes que avalan la iniciativa con sus firmas. También tienen sede, en Barcelona, y fecha y lugar para su presentación en sociedad, el próximo sábado a mediodía en el teatro Tívoli.
Aunque les falta lo más importante: un candidato que presentar a las próximas elecciones a la Presidencia de la Generalitat. Ciutadans de Catalunya sí tiene muy claro cuál es su ideario político e, incluso, cuál puede ser su resultado en los comicios catalanes previstos en principio para el otoño 2007.

La plataforma -secundada por Félix de Azúa, Arcadi Espada, Horacio Vázquez-Rial, Iván Tubau, Albert Boadella, Ana Nuño, Francesc de Carreras o Teresa Jiménez, entre otros- presentó ayer un segundo manifiesto que, siguiendo la estela del que les dio a conocer el pasado mes de junio, denuncia lo «inhóspita» que se ha vuelvo Cataluña «para quienes no son nacionalistas».

El texto aboga por «poner fin al monopolio nacionalista del espacio público» y denuncia que nadie puede hacer política en Cataluña sin «abrazar el credo catalanista», pues se expone a «ser agredido, insultado y calumniado». Así, el nuevo partido nace con vocación de inaugurar «una sociedad posnacionalista» articulada en torno a los principios de ciudadanía, libertad e igualdad, laicismo, bilingüismo y respeto a la Constitución.

Además, Ciutadans de Catalunya es un proyecto de «urgencia», pues apuesta por «reestablecer el déficit democrático» que, a su juicio, existe en esta comunidad de forma inmediata, según explicó ayer el periodista Arcadi Espada. Esa urgencia convierte al proyecto en algo transversal, que puede aglutinar a votantes de casi todo el espectro político.

El catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras se mostró convencido de que el nuevo partido atraerá sobre todo a «neófitos en política que por primera vez se sienten comprometidos en una tarea cívica» y que se han abstenido en elecciones anteriores, al no sintonizar con el nacionalismo «que comparte todo el arco parlamentario catalán».

Además, Ciutadans de Catalunya espera lograr el apoyo de los votantes socialistas decepcionados con «la deriva nacionalista que ha tomado su partido». Teresa Jiménez explicó que cuando el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, viajó a Barcelona el pasado verano exhibió unas encuestas internas que vaticinaban que los socialistas perderían tres escaños en el Parlament que obtendría la nueva formación no nacionalista.

También el PP puede perder adeptos con la aparición del nuevo partido. El giro catalanista que Josep Piqué ha imprimido entre los populares catalanes ha creado un grupo de descontentos que podrían correr a refugiarse entre las faldas de Ciutadans de Catalunya. De Carreras añadió que también entre los votantes de CiU hay quien está pensando en dar una oportunidad a la nueva fuerza política.

«No hemos salido de la nada. Hay mucha gente desencantada en Cataluña», aseguró Félix Pérez. Según los primeros cálculos, el partido no nacionalista podría nutrirse de un 40% de votantes socialistas, un 30% de simpatizantes del PP y un 20% de personas que no han ejercido su derecho al voto en otras elecciones.

Por lo pronto, la plataforma, que se muestra abierta a cambiar de nombre cuando se materialice su conversión en partido político, ha invitado el sábado a todos los que simpaticen con su ideario a participar en el acto público de presentación. Después tendrá que ponerse manos a la obra para dar con el candidato idóneo -que podría o no surgir de entre los 15 promotores iniciales del proyecto- para liderar sus tesis y llevar a la nueva formación a sentarse en el Parlamento catalán.