GUERRA A LA OPA DE LOS ALEMANES. ¿Europeísmo, decían? Coinciden en rechazar la OPA Prisa, el Gobierno y sus aliados nacionalistas catalanes (reconvertidos por imperativo financiero en nacionalistas españoles).

Cinco Días, que hace cuatro meses fulminaba al gobernador del Banco de Italia por su filibusterismo ante el intento del BBVA de comprar un banco, ahora considera que hay que parar a E.ON.El País, que jamás se ha opuesto (que sepamos) a que Prisa adquiera cadenas de televisión en Portugal, también se alza en armas.(Por cierto: ¿Por qué serían menos estratégicos los sectores financiero o de la comunicación que el energético?). Su editorial del miércoles pasará a los anales de la construcción europea como canto al nacionalismo y al proteccionismo:
«Existen suficientes razones estratégicas que justifican cumplidamente que el Gobierno se proponga intervenir activamente para oponerse a la OPA de E.ON, por supuesto siempre desde el respeto a las leyes de los mercados. El Ejecutivo tiene el derecho e incluso la obligación de defender, con los instrumentos legales disponibles, su proyecto económico y empresarial para España. (...) Nadie debería rasgarse las vestiduras si el Gobierno, después de un análisis exhaustivo y de explorar las posibilidades de actuación legal, rechazara la oferta de E.ON». Eso sí, resalta ahora El País, «tampoco ha sido capaz Gas Natural en ningún momento de explicar claramente su proyecto empresarial y hacerlo entender a los inversores y a la opinión». A buenas horas mangas verdes...¿O es que el «proyecto empresarial para España» sólo lo tiene el Gobierno, no las empresas, supuestas protagonistas?

Juan Carlos Girauta, en la Cope, comentaba ayer el decreto ad hoc contra la OPA de E.ON que el Gobierno acababa de aprobar: «A partir de ahora las empresas españolas serán las apestadas de Europa. Pagaremos cara nuestra inseguridad jurídica. Ya veremos la próxima ronda de deslocalizaciones...».

Pero en el imperio no se habla de eso, ni mucho menos. En la cadena Ser se suman al orfeón de la casa, y Gemma Nierga introduce significativamente el tema de esta manera, y con tono ansioso: «¿Podrá el Gobierno detener esta OPA?». Pero el directo tiene esas cosas: piden opinión a los veteranos economistas José Barea y Fabián Estapé, y ni siquiera éste, incondicional de la causa, da un motivo para frenar la OPA, mientras que Barea recuerda que «para esto, justamente, estamos en la UE».

En un Gobierno que regresaba alborozado al «corazón de Europa» y promovía la primera ratificación por referendo de la Constitución Europea, el rechazo de la legalidad comunitaria y de los principios del mercado único está resultando pasmoso en Bruselas y en los centros financieros, que no entienden nada, incluida la estéril oposición de Pedro Solbes. Una bomba termonuclear de efectos agravados por la propia incuria de la prensa internacional y de sus (ya escasos) corresponsales aquí, que se ocuparon por última vez de nuestro país en marzo de 2004. Desde entonces, un silencio casi total: no pasaba nada... Lo rompían este miércoles emisiones como la que la cadena de televisión financiera CNBC emitió en directo para el mundo entero desde el parqué de la Bolsa madrileña y en la que el conductor, atónito, preguntaba: «¿Pero cómo se le ocurre al Gobierno esto, cuando las empresas españolas están comprando todo lo que encuentran en el resto de Europa?». Pues porque España y yo somos así, señora, que diría don Eduardo Marquina.

Dura caída, ¡y de un solo golpe!, de los palos del sombrajo...