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21 Febrero 2006

Xavier Folch se marcha del Institut Ramon Llull por las injerencias de Caterina Mieras, de Nuria Cuadrado en El Mundo de Cataluña

Esperaba un cara a cara con Caterina Mieras para decirle que se iba. Que dejaba el Institut Ramon Llull. Y que la causa no era otra que las continuas injerencias de la Conselleria de Cultura, unas intromisiones que, dice Folch, han provocado «falta de autonomía» en el Llull. Esas fueron las razones que Xavier Folch adujo ayer para justificar su dimisión de la institución que proyecta la cultura catalana en el exterior.
Tal y como todo hacía prever, ayer por la tarde, en la reunión del Consejo de Dirección del Institut Ramon Llull -presidido por la consellera de Cultura de la Generalitat, Caterina Mieras-, el economista y editor Xavier Folch presentó su dimisión como director de la institución, el máximo órgano de la proyección internacional de la cultura catalana. Aunque, paradojas del destino, Folch nunca había sido nombrado oficialmente para el cargo -ejercía como tal desde mayo de 2004- y la consellera Caterina Mieras mantenía todavía -desde el conflicto que desencadenó la marcha del Gobierno balear- la dirección en funciones del Institut.

Precisamente, este vacío legal -el nombre de Folch, decidido por Pasqual Maragall, nunca había recibido el beneplácito del Patronato del Llull, al que tenía que ser propuesto por la propia Mieras- es una de las causas por las que Folch ha mantenido un agrio enfrentamiento con la consellera de Cultura. Así, la «falta de autonomía», es decir, las continuas injerencias de Mieras en el funcionamiento del Institut, fue la razón que ayer adujo para explicar su marcha en un Consejo de Dirección tenso y difícil que sirvió para demostrar que en el Llull se hace lo que la consellera quiere: Mieras llegó a la reunión con un mombramiento decidido y pactado bajo el brazo: el de Borja Sitjà para organizar el programa artístico del festival de cultura catalana en el marco de la Feria de Frankfurt 2007.

Sin embrago, la nota que hizo pública ayer el departamento de Cultura en la que se informaba de la marcha de Folch no decía nada de las razones que habían motivado la decisión. Informaba tan sólo de que «en el marco del Consejo de Dirección del Institut Ramon Llull, el director de la institución, Xavier Folch, ha presentado la dimisión de su cargo, que le ha sido aceptada».Tampoco decía nada el comunicado de quién será y cuándo se hará público el nombre de su sustituto. Ni la consellera Mieras -que tras la reunión del consejo de dirección del Institut Ramon Llull acudió al acto de clausura del Año del Libro y la Lectura- ni Xavier Folch quisieron ayer hacer declaraciones, aunque sí transcendió que habían acordado que la marcha de Folch sería paulatina y que haría el relevo con su sucesor. Folch, que fue fundador de Empúries, tiene la intención de regresar a Grup 62 tras abandonar el Llull.

La falta de autonomía que Xavier Folch alegó -según fuentes conocedoras de la reunión- para presentar su dimisión parece estar relacionada con el hecho de que nunca ha sido nombrado oficialmente director del Institut y que, a falta de la convocatoria de la pertinente reunión, este cargo lo siga ostentando -aunque sea en funciones- por la consellera de Cultura Caterina Mieras. De igual manera, existe un cierto resquemor en quien era responsable del Llull ante la decisión de la Conselleria de organizar el desembarco en la Feria del Libro de Frankfurt no a través del Llull sino de una comisión en la que también están representados la Institució de les Lletres Catalanes o el Institut Català de les Indústries Culturals. En alguna ocasión en estas últimas semanas, Folch ya ha admitido que no estaba conforme con la manera en que se estaba afrontando la organización del desembarco catalán en la feria alemana desde la Generalitat.

La crisis que ha finalizado con la dimisión del responsable del Ramon Llull se fragua desde hace semanas, pero no es ésta la primera que vive la institución que ya vivió una primera marcha, la del Gobierno balear. Esta polémica se desató, precisamente, con el nombramiento, por parte de Pasqual Maragall, de Xavier Folch como responsable del Llull sin el consentimiento del ejecutivo de Jaume Matas.

El Institut Ramon Llull nació en 2002 fruto de un acuerdo entre los por aquel entonces presidentes Jordi Pujol y Francesc Antich y supuso la primera operación conjunta entre dos gobiernos autonómicos de proyección de la cultura catalana. Tras el abandono de los baleares, el tripartito mantuvo el Llull y sus objetivos: la proyección internacional de la cultura catalana que tuvo un buen escaparate en la Feria del Libro de Guadalajara y que pretende revalidar aquel triunfo el año que viene en Frankfurt, donde la cultura catalana ha sido invitada.

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