La grúa con la que se edificará el centro de talasoterapia ya se yergue en Poniente, al mismo tiempo que la consideración por la arquitectura española se eleva en el MOMA de Nueva York, donde luce brillante el abortado proyecto «Salamandra» para balneario de Gijón. Como ya llega el Carnaval, aquí proponemos que a la sardina se la bautice como la «salamandra muerta» y, de paso, ya se anuncia con ese nombre donde acabará la mascota de las carnestolendas: en un entierro.
Total, que el balneario que ahora se edifica ha cotizado arquitectónicamente a la baja y la misma impresión nos causa el acuario de Poniente, que está próximo a su remate. Comparado con otros que se han ejecutado recientemente por el mundo, pongamos el de Valencia, se queda en un edificio bien discretito, con la agravante de estar pegado al mar, como si al litoral gijonés se le pudiera pegar cualquier cosa. No obstante, ésta ha sido la gran tradición de la ciudad durante decenios, y el urbanismo democrático directamente tutelado por la municipalidad ha continuado con esa tendencia. Quedó bien claro en su día con los ¡jardines? del náutico.
Pero a lo que íbamos es a la carnavalización a la baja de edificios de los que hubiéramos esperado un porte más ambicioso. Lo dicho: llega el Carnaval pero el Ayuntamiento nos resulta incluso transformista durante todo el año. Ahora que andamos dándole vueltas al fascinante y misterioso diseño urbanístico que propone el PGOU para Castiello, nos percatamos de nuevo de los amplios viales que allí les calzan, como si aquello fuera Pozuelo de Alarcón.
De hecho nos llama la atención la generosidad de dichos viales en comparación con la racanería de carreterucas previstas como acceso a El Musel. El mundo al reves, Gijón al revés. Pero los carnavales pasan...
Y dejamos para el final la gran operación de transformismo urbano que es la estación intermodal y fraudulenta que debía ser subterránea. Ayuntamientos gobernados por el PP (León, Valladolid, Burgos...) no se han dejado camelar por Fomento y las ferroviarias y tendrán estaciones soterradas. Aquí, nos la disfrazan.

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