Nadie le podrá negar a José Ángel Fernández Villa su papel histórico en la defensa de un sector, como el del carbón asturiano, que aguantó a pie firme un larguísimo proceso desde que el primer gobierno de Felipe González, que tomó posesión en el año 1982, nombrase como ministro de Industria al nada socialista Carlos Solchaga. Solchaga hizo la mítica "oferta" de "un billón de pesetas" a cambio del cierre de las minas, que tanto reprochasen después a los sindicatos del carbón, los dirigentes del metal de la UGT, que tuvieron el control regional del sindicato, como Manuel Fernández "Lito" primero, y Eduardo Donaire después, que estuvieron años recordando a sus compañeros del carbón, que con aquel famoso billón de Solchaga, se podría haber levantado en Sariego -en la vega de Sariego decían siempre- una gran planta de construcción de vehículos, siguiendo el modelo de la Opel de Bochum, que se supone que fue el principal instrumento para combatir las consecuencias de la reconversión en la cuenca del Ruhr. Villa, más partidario de los pájaros cogidos con la mano, que de las grandes bandadas que Solchaga dibujaba en el aire, entró rápidamente en confrontación con los gobiernos de Felipe González, y sus ministros de industria, primero con el propio Solchaga, y después con Claudio Aranzadi, hasta el gran pulso que fue la huelga de 1991, en la que se vivieron jornadas de crispación, violencia y enfrentamiento sin precedentes. Ni Villa, ni la minería asturiana, tuvieron nunca suerte con los gobiernos socialistas, que no toleraban la arrogancia de aquel indómito minero.

De González a Zapatero

Aquello de la gran planta de construcción de automóviles fue la carnada venenosa del anzuelo de Solchaga, que todos repetían como papagayos, aunque nadie vio nunca oferta alguna sobre la mesa. Luego vino la crisis del automóvil en Europa y la deslocalización hacia los bajos salarios del este de Europa y del sudeste asiático, y ya no volvimos a acordarnos de la famosa propuesta solchaguiana, pero sin embargo, más allá de aquella anecdótica oferta que los enemigos del sindicalista del carbón invocaban obsesivamente para culpabilizarle de haber perdido tamaña oportunidad, el tiempo dio la razón a Villa con su resistencia, y Asturias consiguió a lo largo de los años una desmedida inversión de dinero público en compensaciones sociales vía prejubilaciones, arrancadas por los sindicatos mineros a los gobiernos socialistas, con episodios tan duros como el del encierro en el pozo Barredo en 1991, con motivo de la negociación del plan de futuro de HUNOSA.

Aquellas aportaciones del estado a la minería y a su paulatino desmantelamiento, sólo se tradujeron en compensaciones territoriales e infraestructuras, desde que con el primer gobierno de José María Aznar, la derecha española puso dinero de verdad en la negociación para la construcción de obras públicas, a partir de 1996 -hasta entonces todas las ofertas de compensaciones de los gobiernos socialistas fueron papel mojado-, un nuevo momento histórico que encontró su punto de inflexión con el escándalo de la concesión a Peninsular de Contratas (entonces del empresario arecista José Fernández y hoy, precisamente, del rampante conquistador de la minería asturiana Victorino Alonso) de la construcción de la Autovía Minera de Mieres a Gijón, el verdadero desencadenante de la confrontación entre Sergio Marqués y Francisco Álvarez-Cascos, que acabó con la victoria de Vicente Álvarez Areces por mayoría absoluta, tras mantener al frente de la presidencia del Principado, durante más de un año, a un tránsfuga sin partido, al que sin duda engordó "políticamente" por medios diversos, que requieren una análisis histórico que desvele las patrañas que se divulgaron, en aquel entonces, a través de la propaganda que convirtió un escándalo de financiación ilegal de la política, en una novela rosa, gracias a uno de los peores enemigos de Cascos, el imperio mediático Prisa, que nunca le perdonó su oposición al proyecto de Polanco para la televisión por satélite.

Con Zapatero, el poder absoluto de Alonso en León, comenzó su traslado al Principado

Desde que José Luis Rodriguez Zapatero llegó a la presidencia del gobierno el 14 de marzo del año 2004, Villa fue perfectamente consciente de que se había acabado el cuento, y que con un hombre del empresario minero Victorino Alonso en La Moncloa, se culminaba un ciclo. Los antecedentes de esta situación están en las hemerotecas, y vamos a ir recuperándolos, para que se hagan una idea de la gravedad de la situación para Asturias y para la democracia en nuestro Principado. Zapatero fue secretario general de los socialistas leoneses a partir de 1984, y úna década después, su partido en León, era un auténtico cenagal que contradice la imágen angelical que quiere vender en España el flamante presidente del "talante" y el entendimiento "entre las civilizaciones". Y esto es así especialmente para nosotros, en la revisión histórica de la relación de Zapatero con este empresario, que se quedó con la Minero Siderúrgica de Ponferrada, en una operación cruzada entre los peones del propio Zapatero (como el hoy secretario general de los socialistas de Castilla y León, Ángel Villaba), o el entonces alcalde de Gijón y presidente accidental de Cajastur, Vicente Álvarez Areces, que jugaba al control de la Caja desde su posición como alcalde de Gijón, en alianza con el entonces director general José Troteaga. La intervención de aquel equipo, que había conseguido llevar al presidente de Cajastur, Manuel Sampedro, a la baja médica, fue decisiva en la evolución de los negocios de Alonso.

Los intereses de Areces en aquel cruce de operaciones estaban, sin duda, en el grupo de empresas inmobiliarias Mall, que comenzaron con él, en el desarrollo del PERI del Llano en Gijón. Celso González instó la quiebra de la Minero Siderúrgica de Ponferrada en nombre de Cajastur y Areces firmó con Villalba la cesión a Victorino Alonso de los derechos económicos de la caja asturiana, mientras Villalba cedía a su vez los de Cajaespaña, y el grupo Mall se quedaba con los créditos que le permitían culminar el acceso a la propiedad de unos terrenos, en los que levantaron con el tiempo, un gran centro comercial en Ponferrada.

La merdé de Zapatero y el PSOE de León con Victorino

Vean ustedes un poco de hemeroteca hoy digitalizada, para que se hagan una idea de la monumental merdé que se organizó en el León de Zapatero, con su hombre de confianza Villalba en el ojo del huracán, tal y cómo relataba el episodio el diario El País, el 15 de enero del año 1996. En el centro de todas las tormentas, la relación entre Ángel Villalba, el hombre de José Luis Rodríguez Zapatero y el entonces ascendente empresario leonés Victorino Alonso. Se trata de un informe realizado, de aquella, por la Guardia Civil, a instancias de un juez de León:

La Guardia Civil destaca la poca colaboración prestada para la investigación del caso por el presidente de Caja España, el socialista Angel Villalba, y por el anterior director general de Minas del ministerio de Industria, Alberto Carbajo. "Carbajo nos manifestó que prácticamente no conocía a Alonso, preguntándonos si el señor Victorino es ingeniero de Minas, ya que al parecer le había visto en el libro de colegiados", relata la policía. Los agentes dicen que en las escasas declaraciones de Villalba se observan contradicciones con las manifestaciones posteriores del director general de la citada entidad de ahorro, Antonio Huertes, sobre la participación de Alonso y de Juan Antonio Martín (ya entonces ex alto cargo del Ministerio de Industria) en las negociaciones que desembocaron en octubre de 1994 en la adjudicación por Caja España de Minero Siderometalúrgica de Ponferrada (MSP). El titular del Juzgado de Instrücción número 6 de León, Ireneo García Brugos, abrió en noviembre de 1994, a petición del fiscal, diligencias penales por falsedad en documentos oficiales y mercantiles en la adjudicación por Caja España de MSP a Alonso. El juez García Brugos dejó su investigación, por incompatibilidad, al interponer Alonso una querella criminal contra él en el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, con sede en Burgos, por coacciones y prevaricación, maquinación para alterar el precio de las cosas, proposición de cohecho y revelación de secretos. Alonso acusa al juez (que tiene familiares con intereses en dominios mineros) de chantaje. Hoy, lunes, está previsto que se inicie en el tribunal de Burgos el primer verdadero careo entre ambos sobre la querella interpuesta por el empresario. Alonso ha aplazado su comparecencia en tres ocasiones anteriores, a pesar de que la querella partió de su persona. El veloz ascenso de Victorino Alonso coincide con la estancia en el Ministerio de Industria de Juan Antonio Martín, hoy con una abultada nómina en MSP.

Ahora, a por Hullas de Coto Cortés en Cangas del Narcea

Vean cómo siguen hoy las cosas entre todos estos actores de la política, la corrupción, el desafuero y el desparpajo, veinte años después, con Zapatero mandando en Madrid, Areces en Asturias y Villalba en el PSOE de León, cuando la Comisión Nacional del Mercado de Valores tiene pendiente la autorización de la OPA presentada por Alonso sobre Hullas de Coto Cortés, la mayor mina privada de la minería asturiana, una operación que tiene a José Angel Fernández Villa asustado y contra las cuerdas, pues el triunfo de esta actuación, entregará HUNOSA en manos del amigo de Zapatero y Areces, y entonces, sí que el cuento se acabó definitivamente. Véanlo hoy, en El Diario de León: El secretario regional del PSOE, Ángel Villalba, exigió ayer a la Junta de Castilla y León que se ponga de manera inmediata a negociar la liberalización de la carretera privada del Coto Cortés para que ésta pueda ser incluida en el trazado de la carretera de conexión del Bierzo con Asturias. Villalba pidió al presidente regional, Juan Vicente Herrera, y al consejero de Fomento, Antonio Silván, que inicien las conversaciones con la empresa propietaria de esa vía, que tiene una longitud de aproximadamente 14 kilómetros para que ésta pueda pasar a utilizarse como parte de la vía que de la salida al mar Cantábrico a la capital del Bierzo.

Así contestan hoy las instituciones castellano-leonesas, dejando en evidencia, una vez más, el tremendo fondo de corrupción política y económica que advierte a simple vista en este proceso, tal y como se narra la situación desde La Nueva España de hoy: El Gobierno de la Junta de Castilla y León, del PP, acaba de anunciar que dejará en manos del PSOE la negociación con la empresa propietaria de la carretera privada de Coto Cortés para su liberalización y posterior inclusión en la futura vía La Espina-Ponferrada. De esa forma, el delegado territorial de la Junta, Eduardo Fernández, daba respuesta a la exigencia efectuada por el secretario regional socialista, Ángel Villalba. Todo a la vista de todos, sin el menor recato, sin el menor respeto a la CNMV, dando la operación por realizada y sin pudor alguno ante la posible irrupción de la justicia en este escándalo permanente que no cesa desde hace quince años. En León, para todos, como es obvio, Alonso y Villalba son lo mismo.

El anuncio de 500 millones en una autovía que favorece los inteses de Alonso en plena OPA

El pasado domingo, y ante la tumba de Manuel Llaneza, el secretario general del SOMA-FIA-UGT, José Ángel Fernández Villa, alzaba otra vez su voz, para denunciar el «clamoroso silencio» del Gobierno regional durante el transcurso de la negociación del nuevo Plan de la Minería. Bajo la lluvia, Villa lamentó que «no se hayan mojado» y que ni siquiera intenten «rentabilizar» políticamente los avances que lograron las centrales en la mesa de negociación. El miedo y la tensión atenazan hoy las palabras de los sindicalistas asturianos del carbón, que ya no se dejan oir con la fuerza con la que gritaban en otros tiempos.

La conjunción de personajes como Victorino Alonso y José Luis Rodríguez Zapatero, con Vicente Álvarez Areces y Ángel Villalba trabajando para ellos, da hoy lugar a una situación tan escandalosa, como para que el propio Zapatero se haya atrevido, en presencia de Areces, a anunciar, con la OPA fresca pendiente de la aprobación de la CNMV, la inversión de 500 millones de euros en una vía de comunicación entre El Musel y Ponferrada, que discurrirá por una carretera privada de la empresa opada, sin que nadie se pare a pensar en el espectacular cúmulo de delitos que se pueden estar cometiendo a la vista de todo el mundo, con la revalorización de las acciones que se pretenden adquirir, mediante la inyección de dinero público, en cantidades que no se justifican desde ningún punto de vista, ni por la urgencia, ni por la necesidad de una autovía que convierte a Coto Cortés en una empresa mucho más rica y poderosa, y a Victorino en el rey chico de Asturias y León.