La Ley del IRPF entrará en vigor el 1 de enero de 2007. Aunque el texto definitivo tendrá que esperar el correspondiente trámite parlamentario, los ahorradores están empezando a sacar sus primeras conclusiones y a adaptar sus carteras de inversiones. En primer lugar, la reforma propugna la neutralidad fiscal para todos los productos que serán gravados con un tipo único del 18% con independencia del periodo de generación. Esta medida favorece a los depósitos, dividendos y demás rendimientos del capital mobiliario y perjudica a los seguros de vida a largo plazo. Aun con esta equiparación, el producto estrella seguirá siendo el fondo de inversión.
En segundo lugar, la supresión de los coeficientes reductores de la plusvalía para adquisiciones previas a 1996 está provocando la movilización de acciones, fondos de inversión e inmuebles que ahora ya no acumularán ventajas fiscales adicionales. En último lugar, se está produciendo un trasvase hacia productos con horizonte temporal más reducido. La obligatoriedad del rescate de los planes de pensiones en forma de renta vitalicia para gozar de las deducciones fiscales descarta a estos productos como alternativa de ahorro para la jubilación. La supresión de la diferenciación entre rentas generadas en más y menos de un año incentiva la especulación y no fomenta el ahorro a largo plazo.

Tan importante es la planificación financiera de nuestras inversiones como lo es la fiscal, ya que lo que al final nos llevamos al bolsillo es la rentabilidad después de pagar impuestos. No ande despistado y mueva ficha antes de que sea demasiado tarde.

Jacobo Zarco es director de Atlas Capital.