TRAS entrevistarse con Zapatero, Llamazares ha declarado que el presidente le ha ofrecido «datos solventes» sobre la posibilidad de abrir un proceso de paz. No consta que esos datos obren en poder del Grupo Parlamentario Socialista, porque las gestiones del presidente, tanto cuando se tejía la negociación del 'Estatut', como ahora que se estudia un diálogo con ETA, son compartidas por un reducido e intangible entorno, que no nos atrevemos a afirmar que incluya a todos los miembros del Gobierno. El caso es que Llamazares, que comparte con Joan Herrera las labores de liderar un grupo (IU-ICV) de cinco diputados, sale a los medios y declara que hay base sólida para la paz. Ahora falta que compartan esa sensación el resto de los portavoces parlamentarios que carecen de una mínima información sobre el particular.

Veamos las cosas con perspectiva. El fin de semana pasado fue una pesadilla para el Gobierno, que se encontró con dos manifestaciones, en las calles de Barcelona y Bilbao, de claro contenido rupturista, al pedir el estatus de nación para Cataluña y demandar la suspensión de los juicios contra etarras. Por si esto fuera poco, llegó el cacareado comunicado de ETA, que en vez de hablar de tregua se refirió a la necesidad de abrir una dinámica política que rompa los moldes del Estado autonómico. Y, en medio, de ese panorama, Llamazares va a La Moncloa y avala las tesis del presidente, cuando hasta Carod Rovira ha encontrado en la manifestación nacionalista de Barcelona la disculpa perfecta para marcar distancias con el Gobierno. El ataque de celos que sufrió ERC con el pacto de ZP y CiU ha derivado en una posición política: rechazar el 'Estatut'. Lo más simpático de las declaraciones de Llamazares estriba en su afirmación de apoyar la negociación del Gobierno con ETA si esta llega a producirse. Pero vamos a ver, hombre, si esa negociación es vital para la estrategia del tripartito vasco del que forma parte IU a través del inefable Madrazo. A Llamazares no le quedará otro remedio que apoyar ese pomposo «proceso de paz», al igual que no enmendó el 'Estatut' porque Joan Herrera hubiera dejado a IU con tres diputados. Zapatero debe buscarse otro aval para ganar credibilidad fuera de Cataluña y el País Vasco.