Pocos concejales de ayuntamiento gozan de su tirón mediático y tienen tanta ascendente en la cúpula de su partido. Tal vez por este motivo, Pedro Zerolo se ha convertido en un valor en alza dentro de las filas del PSOE. Estos días, incluso, su nombre se ha visto envuelto en un remolino de especulaciones que le situaban frente a frente con el ‘imbatible’ Alberto Ruiz-Gallardón para disputar la favorita de todas las alcaldías.
Conocido por su implicación en tareas sociales y su activismo de izquierdas, su potencial gancho entre la base de electores socialistas ha hecho carrera en Ferraz. La fijación del aparato socialista, con su presidente José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, por arrebatar al PP dos de sus plazas fuertes -la presidencia de la Comunidad, que peleará por segunda ocasión Rafael Simancas, y el propio Ayuntamiento de Madrid- han colocado al joven político canario en la parrilla de futuribles candidatos.
Sea cual fuere el elegido, su empresa no resultará sencilla. Hasta la fecha, las encuestas publicadas en los últimos meses siguen otorgando una mayoría absoluta a la dupla compuesta por Aguirre y Ruiz-Gallardón, un handicap que ha hecho prometer en público al propio Zapatero la elección de un autentico “peso pesado” socialista para enfrentarse a los actuales regidores. En esta coyuntura, y casi por accidente, la cuestión ha acabado girando en torno al pedigree de Zerolo como eventual cabeza de cartel.
Primeros pasos
Las tablas de la política no son extrañas para este canario de adopción. Su irrupción en la escena pública data de hace algunos años. Entonces, cuando todavía era un personaje anónimo para una gran mayoría, Zerolo acaparó la atención de los focos como protagonista de las negociaciones que llevaron hasta el Congreso de los Diputados cinco proyectos para la modificación del Código Civil en materia de matrimonio homosexual. Entonces, ejercía como mediático presidente de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas, organización que lideró durante cuatro años.
Aquella etapa sirvió como trampolín para responsabilidades mayores. Y el salto cualitativo es evidente. En la actualidad, y a sus 46 años, Zerolo es miembro de la Ejecutiva Federal socialista, secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG’s, concejal del Ayuntamiento de Madrid, portavoz de Empleo y Servicios al Ciudadano y coordinador del Grupo Federal de Laicidad, Libertad de Conciencia y Religiosa.
Nació en Caracas por accidente, durante el breve tiempo que su padre estuvo exiliado en la capital del país caribeño. Precisamente, la figura de su progenitor, ex alcalde de La Laguna y Premio Canarias de Bellas Artes, tiene parte de culpa en la devoción de su hijo por la cosa política. Zerolo llegó a Madrid en 1985 con su titulo de abogado aún fresco debajo del brazo. Venía para especializarse en el Análisis de Derecho Comparado, pero inmediatamente entró a formar parte de un grupo reunido en torno al sacerdote Enrique de Castro para la defensa de los más desprotegidos del barrio de Entrevías.
El gusanillo de la política ya corría por sus venas. Sólo hicieron falta cuatro años desde su aterrizaje en la capital para que se presentara a senador por Madrid en la Lista Antiprohibicionista sobre drogas. La carrera no había hecho más que comenzar, igual que su incipiente protagonismo, que le llevó a ser el primer ponente en el Congreso, a propuesta de IU y PSOE, de la Ley de Parejas de Hecho. “Se ha construido desde la izquierda, ha luchado en muchas cuestiones que no tenían que ver con los derechos civiles. Ahora está en política representativa pero siempre ha estado en política”, asegura una persona de su entorno.
Asalto a la alcaldía
Con el fin de despejar sus dudas sobre la ‘batalla por Madrid’, Zapatero encargó recientemente al partido la realización de un sondeo interno para conocer el grado de aceptación que generaban los posibles aspirantes a la alcaldía. Junto a Zerolo, la lista incluía a la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Trinidad Jiménez –derrotada en la campaña de 2003-, y al ministro de Defensa, José Bono, según fuentes socialistas de toda solvencia. En las inevitables quinielas posteriores, otros analistas han barajado nombres como el responsable europeo de política exterior, Javier Solana, el ex director de la UNESCO Federico Mayor Zaragoza o el ex Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces Barba.
La solicitud del líder socialista aumentó las expectativas que surgieron durante la inauguración de la nueva terminal de Barajas, cuando el presidente afirmó ante un grupo de periodistas que Gallardón tendría que enfrentarse a un “peso pesado”. Un comentario informal que ha dado pie para que la maquinaria de las suposiciones se lance a cruzar quinielas y apuestas sobre la identidad del elegido.
Broma o no, las recientes y repetidas declaraciones de Trinidad Jiménez posicionándose como “la única candidata” del PSOE no han servido para neutralizar las especulaciones. Para muchos, Zerolo se ha convertido en un referente dentro del actual partido socialista, de la mano de Trini -su mentora política- y del propio presidente del Gobierno. Su cotización ha subido como la espuma. Determinados movimientos sociales han encontrado en él al líder necesario, promotor de importantes “conquistas” civiles como la mencionada Ley de Parejas de Hecho, y no son pocos los que piensan que su opción como candidato es la más adecuada para movilizar el voto juvenil y arrebatar la alcaldía a Gallardón.

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