Los particulares análisis de cierto personaje vinculado al nacionalismo radical vasco, de paso por Madrid, donde el martes cenó con cinco periodistas, se convirtieron ayer en manufactura averiada de consumo mediático. Nada que objetar si no estuviéramos hablando de un asunto tan delicado como la recuperación de la paz. Todos la deseamos aunque discutimos sobre el precio.

La doble mirada a las víctimas del terrorismo (moralidad) y a las reglas del juego democrático (legalidad) hacen imposible la ecuación de paz por concesiones políticas. En cuanto a lo primero, nada que impida sostener la mirada de las víctimas. Y en cuanto a lo segundo, lo que encaje en el Pacto de Ajuria Enea (enero 1988), el Pacto Antiterrorista (diciembre 2000) y la resolución parlamentaria sobre el ‘final dialogado’ de la violencia (mayo 2005), que prohíben expresamente el pago de un precio político por el cese de la violencia.

También la Ley de Partidos limita la capacidad de maniobra del Gobierno a la hora de afrontar el “proceso de paz” (Zapatero), “normalización” (Ibarretxe), “resolución del conflicto” (Otegi). Derogar dicha norma legal, por ejemplo, sería un precio político. Por tanto, inadmisible. La vuelta de Batasuna al juego democrático –es decir, su legalización-, exige su renuncia expresa e inequívoca a la violencia como medio de defender sus objetivos políticos.

Pero volvamos a los clarinazos informativos de ayer desde las primeras páginas de los diarios catalanes El Periódico y La Vanguardia. Se hablaba de un anuncio inminente de tregua por parte de ETA y la apertura de un proceso negociador en dos mesas paralelas, una de partidos y otra de Gobierno-ETA.

El sospechoso y alarmante parecido de lo anterior con la famosa propuesta de Batasuna (Anoeta, noviembre 2004) sobre la “desmilitarización del conflicto”, junto al rumor de que lo publicado era una filtración de Moncloa, disparó de nuevo las especulaciones y puso a más de un dirigente socialista al borde de los nervios.

Los que están en los secretos del “proceso” sufrieron un ataque de contrariedad ante una mercancía informativa que no se corresponde con la realidad. Y los que no están, se echaron las manos a la cabeza por el calibre de los pormenores que avanzaba una información donde se llegaba a decir que los socialistas vascos estaban dispuestos a crear un nuevo marco jurídico-político.

Hasta el propio lehendakari, Juan José Ibarretxe, tuvo que salir a pedir públicamente discreción y prudencia, mientras el portavoz del PP, Eduardo Zaplana, aprovechó para calificar las noticias sobre una inminente tregua de “filtraciones del Gobierno, que muestran una vez más la súplica permanente del Ejecutivo a la banda terrorista”.

Los portavoces oficiales de Moncloa desmintieron sin más esas informaciones, mientras las fuentes mejor informadas del Gobierno dicen que éste no tiene prisa y que “la pelota está en el tejado de ETA”.

Seguiremos atentos a la pantalla.

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