LAS elecciones que se celebrarán el próximo 9 de abril en Italia se presentan ya como las más reñidas de los últimos años, cuando faltan pocas horas para la disolución del Parlamento el próximo sábado. Berlusconi frente a Prodi. Il Cavaliere frente al Professore. El centroderecha que ha empequeñecido Italia frente al centroizquierda que dejó un mal sabor de boca en su último paso por el Ejecutivo. No lo tiene fácil Silvio Berlusconi al frente de su coalición La Casa de las Libertades, ya que durante los años de poder del empresario se han desvanecido muchas de las ilusiones de los que creían que una persona proveniente del mundo de la empresa y muy alejado de la clase política podía dar un giro al país y relanzar la economía. Hoy eso se ve ya de otra manera en muchos sectores del país transalpino y el prestigio de Berlusconi parece haber bajado varios escalones. A ello se añade, en política exterior, su apuesta de respaldar a Bush en la guerra de Iraq, aunque en los últimos meses el primer ministro italiano ha tratado de plantear un retorno de las tropas con declaraciones contradictorias. En esta cuestión Prodi va a ser contundente y plantea abiertamente una retirada inmediata de las tropas de Iraq si su coalición, la Unión, gana los comicios. No obstante, Iraq no va a ser suficiente para Prodi. Es necesario que encarne una ilusión renovadora que hoy aún se ve demasiado lejana.
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