Nos ha ocurrido antes. Cuando por unos días somos el ombligo del mundo queremos quedar tan bien con el que nos visita, que mostramos otra realidad que no es la nuestra.
El Congreso Mundial de Telefonía Móvil el mismo día de su inauguración barrió de un plumazo nuestras míseras discusiones sobre el catalán, que tantos esfuerzos nos roban. Todos hablando en inglés. Desde Su Majestad el Rey hasta el president Maragall, pasando por el catalinglish de Joan Clos, que aún están intentado descifrar.La mayoría de las azafatas del congreso sólo hablan inglés y a los periodistas no se les dan los dossieres de prensa ni en castellano, ni mucho menos en catalán, todo en el idioma de Shakespeare.Éste y no otro es el mundo real. Lo que ocurre habitualmente en Cataluña son peleas de patio de vecinos.
Este World Congress pasará por Barcelona sin que la mayoría de los 50.000 asistentes sepan nada de Catalunya. El experto en turismo Domènec Biosca me decía ayer -«no sabes lo que cuesta dar a conocer nuestros lugares más turísticos a 50.000 personas con alto nivel económico»- sin embargo, se marcharán de aquí como vinieron, nada se ha hecho para aprovechar turísticamente la ocasión. Eso sí, darán buena cuenta a sus amigos de algunas discotecas y restaurantes. Visitarán más a menudo el Riviera y el Bailén 22 que el Museo Picasso. La gran mayoría son hombres y altos directivos de multinacionales de todo el mundo.
Este es un congreso sólo para profesionales y el precio de la entrada también es internacional: entrada al recinto sólo un día más de 500 euros; un día con asistencia a las conferencias, más de 1.200 euros y el abono para los cuatro días 3.200 euros.Hagan números. En cuatro días la organización del evento se embolsa unos 25.000 millones de pesetas. Le llegaba el presupuesto para hacer folletos en castellano y en catalán.
Barcelona ingresará unos 100 millones de euros en estos cuatro días y al terminar tendremos la misma sensación que cuando terminó el Fórum. Que dejamos pasar una buena oportunidad. Con una gran diferencia, que en el Fórum se jugó con el dinero de todos.
El World Congress esta diseñado para hacer negocios y servir de altavoz de las multinacionales de la telefonía móvil en el mundo, no para promover la ciudad donde se realiza. La última edición fue en Cannes y nadie se enteró. Quizá escogieron España para celebrar su congreso mundial porque en nuestro país ya hay más móviles que españoles, aquí somos siempre los más. Los hoteles llenos y muchos empresarios durmiendo a más de 100 kilómetros de distancia. Cuando contrataron el hotel pensaron que una ciudad olímpica y moderna como Barcelona tendría transporte público adecuado para trasladarse. Al llegar se encuentran con la cruda realidad, que para ir del aeropuerto a la ciudad hay que hacer transbordo en El Prat y ahí coger un autobús hasta Barcelona.Que el metro no llega casi a ninguna parte y el tren es más lento que una tartana del siglo XIX. Los invitados al congreso que viajan en sus países de orígen en trenes elevados con monorraíl, no comprenden que aquí estemos instalando el tranvía, o que tengan que hacer media hora de cola para coger un taxi en la plaza de Espanya porque el semáforo es para todos igual y se debe esperar.
Nadie impone medidas excepcionales para cuatro días de excepción, porque en Barcelona lo del colapso diario es la norma.

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