La nueva `batalla de Madrid´: Zapatero quiere ganar la Comunidad (con Simancas) o la alcaldía (con Zerolo), de Jesús Cacho en El Confidencial
El sábado 4, con motivo de la inauguración de la faraónica ampliación del aeropuerto de Barajas, el presidente del Gobierno anunció ante el mismísimo alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, el lanzamiento de una tal ‘Agenda Madrid 2006’ destinada a regar la Comunidad Autónoma y el propio municipio capitalino de dinero, con la esperanza de que los madrileños reconozcan en las autonómicas y municipales de mayo de 2007 el esfuerzo realizado, y se decidan a votar a los candidatos socialistas a la Comunidad y la Alcaldía.
Lo cual que el portavoz del PP en la Asamblea madrileña, Antonio Beteta, ha reaccionado muy malamente calificando el anuncio de “burda maniobra de propaganda política”, y recordando que ya el 1 de junio de 2004 ZP presentó un ‘Plan Zapatero de inversiones para Madrid’. ¡Hace falta tener buena memoria para tirar de hemeroteca de manera tan sangrante! Bromas al margen, es evidente que el PSOE se plantea la conquista de alguna de las cuatro plazas fuertes electorales del PP (las Comunidades Autónomas de Valencia y Madrid, con sus respectivos Ayuntamientos) como peldaño imprescindible para revalidar la victoria en las generales de 2008 con una mayoría más holgada.
Pero el PSOE lo tiene crudo tanto en la Comunidad valenciana –con un Camps muy firme, que acaba de sacar adelante su nuevo Estatuto- como en el Ayuntamiento –con Rita Barberá-, por lo que el Gobierno Zapatero va a intentar echar el resto en Madrid. Es la nueva batalla de Madrid, en la que seguramente se va a jugar la suerte de las próximas elecciones generales.
La realidad, no obstante, es que los socialistas tampoco lo tienen muy claro en la capital del Reino ni en su Comunidad, porque, de momento, las encuestas dicen que tanto Esperanza Aguirre (que sí, que es verdad) como Ruiz- Gallardón sacarían hoy mayoría absoluta en la Comunidad y en el Ayuntamiento de Madrid, respectivamente, si volvieran a presentarse. Naturalmente que las encuestas, más que por cuestiones de estricta política regional o municipal, están hoy muy influidas por los grandes topics de la política nacional, de modo que habrá que ver si, llegado el momento, esas mayorías se consolidan.
Tras mucho deshojar la margarita, Zapatero ha resuelto que Rafael Simancas repita como aspirante socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid, aunque el aludido no las tiene todas consigo, no debe fiarse mucho del compañero Rodríguez, porque sigue muy nervioso, queriendo adelantar el proceso electoral en la antigua FSM todo lo posible, al próximo mes de junio incluso, para oficializar cuanto antes su candidatura.
Los enterados, sin embargo, no comparten las prisas del bueno de Simancas: a estas alturas ya es demasiado tarde para cambiar de caballo, y ZP tiene un cierto compromiso moral con él, de alguna forma obligado como está a darle una nueva oportunidad de demostrar que sin la traición de los Tamayos habría sido presidente de Madrid.
Y en el Ayuntamiento... ¿Qué pasa en el Ayuntamiento? Pues que el compañero Zapatero ha decidido ya que Trinidad Jiménez no sea la candidata socialista a la Casa de la Villa. El presidente, sin embargo, tiene un compromiso de gratitud con Trini y su papel en la elección del propio ZP como secretario general del PSOE, por lo que le ha prometido hacerla ministra en cuanto se concrete la primera crisis ministerial del actual Gabinete.
Asunto nada difícil, por otro lado, dada la categoría del elenco femenino que le acompaña, por lo que nadie duda de que la líder de la oposición del Ayuntamiento de Madrid será una buena ministra. A su favor juega también el hecho de que Zapatero está prácticamente condenado a mantener la cuota femenina en su Gobierno, ya que no tendría venta posible, tras la calamitosa experiencia vivida, acabar de un plumazo con la famosa cuota para optar simplemente por la valía y el talento, lleve falda o pantalón.
¿Cuándo hacer la crisis? Es evidente que Zapatero no puede presentarse a las próximas generales con esta flota de barcos hundidos o haciendo agua buena parte de ellos, por lo que necesita hacer los cambios con tiempo suficiente como para que se consolide la mejora de imagen que pueda aportar el nuevo equipo. ¿Cuándo es el mejor momento? Posiblemente en julio, con la prensa con un pie en el estribo de las vacaciones, y con agosto por delante para que los elegidos tengan un mes para enterarse de qué va la cosa y poder iniciar septiembre a toda máquina.
Dicho lo cual, ¿quién puede ser el contrincante de Gallardón? El nombre de Javier Solana ha saltado a la palestra, aunque no terminen de verlo claro ni siquiera quienes desearían reeditar con él una nueva versión del viejo profesor Tierno Galván.
La estrella ascendente se llama Pedro Zerolo, el cohete que sube con fuerza. No es malo, tiene discurso y capacidad de réplica. Ocurre, sin embargo, que su currículo, su tarjeta de visita, está basada casi en exclusiva en su condición de homosexual. Al contrario de lo ocurrido en algunas grandes ciudades europeas, cuyas alcaldías han sido ocupadas por gente intelectualmente sólida, por profesionales de prestigio, profesores universitarios, políticos, etcétera, que, además de todo eso, eran homosexuales, el problema de Zerolo es que solo es homosexual. La ventaja para Zapatero es que una derrota tendría en este caso una fácil explicación desde las filas del PSOE: “Madrid es una ciudad demasiado de derechas y aún no está preparada para tener un alcalde homosexual...”.
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