Ah, querido público, hoy es el día de los enamorados. Las parejas intercambian regalos, se besan alegres, hacen que los grandes almacenes vendan más y más y aumente el PIB. Sí, realmente es un gran día. San Valentín, picaruelo y retozón, revolotea por encima de las cabezas de aquellos que, como dijo el poeta, tienen las venas rezumando amor y azahar. Pero, sin ánimo de querer aguarles la fiesta a los que se aman y a los grandes almacenes que se lucran a costa de ellos, permítanme romper una lanza en favor de aquellos que, habiendo amado hasta lo indecible, hoy se ven solos, abandonados, traicionados y sin nadie que les envíe siquiera una simple tarjeta postal. El desamor es terrible en fechas como éstas.
El gran Manolo Vázquez Montalbán ya dijo que París, en abril, podía ser el lugar más cruel del mundo para aquel que sufre de mal de amores. Por todo ello, me permito rogarles que si hoy se cruzan con Maragall le den una palmadita amistosa en el hombro o le dediquen una palabra amable. El hombre anda hecho cisco. Zapatero, al que todo se lo dio, aquel que le había prometido amor eterno, apoyar al tripartit e incluso aceptar el Estatut que saliera del Parlament, le ha sido infiel. Se ha liado con Artur Mas y con CiU. Y eso duele.Anda el pobre president despeinado por los salones de Palau recitando aquello de «me lo contaron ayer las lenguas de doble filo ». No es para menos. Zapatero, en sus amores políticos, es frío y práctico. Cuando se enteró que Pascual, como Alejandro Sanz, tenía «el corazón partío» entre el socialismo y Carod Rovira, no dudó. Procedió como Alejandro Magno con el nudo gordiano, ya saben, aquel que nadie podía deshacer hasta que el gran conquistador lo segó de un tajo con su afilada espada.
¿Esquerra Republicana se interpone? Pues nada, cambio de pareja.Trágica decisión que hace desgraciados a tantos. Pascual, que se ve en Italia cual Napoleón en Santa Elena; Carod Rovira, que tiene las manos limpias, pero vacías; y Puigcercós, que ya se veía de ministro, contemplan ahora como la calva de Duran y el tupé de Mas les sustituyen; los que pensaban medrar a la sombra del tripartit -yo oí en la toma de posesión de Maragall como un conocido productor de televisión decía: «Esto también es mío» mientras se frotaba las manos con avidez, y hasta aquí puedo leer- han visto como, en frase popular, sus ilusiones se han convertido en butifarrones.
Claro está que los amores perdidos pueden volver a reavivarse, como en la canción Volver a empezar. Pero no parece que Zapatero esté por el tema, ni que CiU vaya a tolerarlo. En cuanto a Iniciativa, hacen rogativas a santa Rita de Casia diciendo aquello de «Virgencita, virgencita, que me quede como estoy», que éstos ya tienen a todos los suyos colocados y bien colocados.Por cierto, Alberto Fernández Díaz firmó el otro día ese curioso papelito de su partido contra el Estatut. Hombre, Alberto, con toda cordialidad, lo entiendo si es por imperativo partidista pero piensa que Eva Hache también hizo lo propio en su programa, vía Internet, firmando primero como Mariquita Pérez y luego como Spiderman. Y coló. Igual el hábil político popular ha firmado como El Capitán Trueno. Tiene el suficiente sentido del humor. Porque hay que ver como están los Acebes, Zaplanas y demás. Será que al PP también le falta amor y por eso hacen estas cosas, digo yo.

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