El coste de la gripe aviar POR SI FUERA POCO, los países donde se produzca el primer brote tendrán demasiados incentivos para encubrirlo, de Antonio Cabrales en La Vanguardia
Les prometo que la intención de este artículo no es meterles miedo con la gripe aviar. Su objetivo es argumentar que hay que enfrentarse a los riesgos de forma racional e informada. Como ya dijo mi compañero Xavier Sala i Martín (La Vanguardia, 17/ XII/ 2005), ya tenemos bastante con las epidemias de verdad como para encima generar infodemias (qué gran neologismo) que estimulan medidas precipitadas y, en algunos casos, innecesarias. Las infodemias suelen generar pérdidas a muchos inocentes. Pero, claro, también suele haber ganadores obvios.
Con la gripe aviar hay un par de empresas farmacéuticas que están firmando jugosos contratos con centenares de gobiernos. Suena paranoide, ya lo sé, pero se trata de que evalúen la información disponible teniendo en cuenta los incentivos que animan a quien la emite. ¿Verdad que sonreirían internamente si un vendedor les dijera que su coche necesita tener instalado un GPS carísimo para librarse de la colisión segura que supone mirar un mapa mientras conduce?
Pero supongamos que es verdad. Digamos que una mutación del virus de la gripe aviar que la haga comunicable entre seres humanos puede ocurrir en cualquier momento y que hemos de estar preparados. Desde el punto de vista económico y estratégico, hay varias consideraciones: primera, las políticas públicas. Los modelos epidemiológicos sugieren que la reacción óptima a escala global sería que la comunidad internacional reaccionara con rapidez enviando medicamentos antivirales al lugar donde se origine el brote. Esto frenaría temporalmente la epidemia y permitiría ganar un tiempo precioso para vacunar a nuestra población o producir/ comprar los antivirales necesarios. Pero este escenario no es muy creíble por varios motivos. La reacción coordinada internacional no se producirá. Cada país tiene incentivos demasiado fuertes para dejar que sean los demás los que contribuyan a este primer ataque masivo contra el virus. Al final nadie lo hará, y dudo que la OMS pueda hacer el esfuerzo sola. Y, por si fuera poco, los países donde se produzca el primer brote tendrán demasiados incentivos para encubrirlo. Si han hecho el razonamiento anterior, se darán cuenta de que tienen poco que esperar de la comunidad internacional. Y mientras lo encubran, pueden ir tomando algunas medidas antes de que la histeria paralice su economía. Miren, si no, la reacción de las autoridades chinas ante el brote de SARS hace un par de años. ¿A que no fueron precisamente transparentes? En estas condiciones lo mejor es estar preparados, en primer lugar, para una situación con restricciones importantes en los viajes internacionales. Principalmente, pero no en exclusiva, con el Extremo Oriente. ¿Han pensado en la videoconferencia como alternativa a los viajes? Si es empresario, busque proveedores alternativos en lugares diferentes del mundo, porque las cadenas de aprovisionamiento pueden sufrir interrupciones severas. Aunque es probable que la dimensión de la epidemia sea global, es improbable que afecte atodos los lugares del mundo al mismo tiempo. Y, finalmente, piense que, cuando la epidemia llegue a casa,debe estar preparado para funcionar con la mitad de la familia, o de los trabajadores, en cuarentena. Naturalmente, evalúe costes y beneficios a la luz de las probabilidades de cada suceso. Y no viva angustiado, la mejor receta contra la infodemia es el uso de la razón. Es un consejo (interesado) de alguien que se gana la vida con la teoría de la decisión interactiva (o teoría de juegos).
A. CABRALES, catedrático, dpto. de Economía y Empresa, UPF.
