En Israel creen que el país está maduro para una utilización tan extendida de un medio de periodismo ciudadano en Internet que este medio puede ser rápidamente rentable porque atraerá un volumen no desdeñable de publicidad. Eso al menos aseguran el periodista Michael Weiss (ex Maariv) y su socio capitalista, Michael Eisenberg, que acaban de lanzar el sitio Scoop.co.il y ya han contratado a 400 de esos periodistas espontáneos. Si creen que su país está maduro es porque la penetración de la Red ya es importante, alcanzando a 2,5 de sus 7 millones de habitantes y porque en Israel «nadie cree a los medios tradicionales», demasiado teñidos -según Weiss y Eisenberg- de intereses ajenos y espurios.
Si traspasásemos los argumentos a España podríamos decir que el nivel de acceso a Internet es semejante ya que, de creer las cifras que recientemente dio Telefónica, ya son en nuestro país 15 millones los navegantes por la Red (de una población de 44 millones). En potencial económico absoluto, no digamos: un mercado hipotético de 15 millones de personas es una bicoca publicitaria esperando a ser explotada. Pero el segundo factor, el del hartazgo de medios informativos clásicos, está menos claro. La prensa, la radio y la televisión gozan de bastante buena salud en España.No todos los medios son igual de fiables -no pueden serlo: tan enormes son sus discrepancias que no todos pueden decir la verdad...-, pero está claro que hoy existe un medio idóneo para cada ciudadano de cualquier ideología en nuestro país.

Pero, a medio plazo, ahí está la tierra prometida de ese periodismo ciudadano o periodismo 3.0, como prefieren decir los seguidores del norteamericano Dan Gillmor, acuñador de ese término. Rápido, interactivo, barato, el ciberespacio permite a todo el ciudadano interesado convertirse en informador a través de blogs, periódicos electrónicos, listas de intercambio, wikis y demás soportes del interminable, creciente, cambiante espacio de Internet.

El concepto, que sin duda preocupa a las empresas informativas de los medios tradicionales (incluida la televisión, que ya es de lo más tradicional), es atractivo/amenazante, según se mire, por la inmensidad de los recursos técnicos que ahora quedan al alcance del más modesto de los mortales y que antaño sólo podían soñar poderosos medios impresos o audiovisuales. El principal freno al boom de este periodismo participativo es la falta de profesionalidad, tan patente en la esencia (autobombo, propagación de trolas, manipulación) de tantísimos de los millones de cuadernos de bitácora hoy existentes. ¿Quién se va a fiar de un posible y peligroso orate? De ahí que, tras los medios con verdadera audiencia (de elmundo.es a ese nuevo Scoop.co.il) lo que encontremos sean periodistas profesionales, que encuadran al voluntariado y, supuestamente, vigilan la fiabilidad de sus contenidos. Claro que, viendo lo que publican algunos medios de toda la vida...¿por qué exigir a Internet un nivel de veracidad que en otros lugares tampoco se alcanza? Pues eso.