La Coctelera

Caffè Reggio

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12 Febrero 2006

La 'marea verde' que recorre el mundo árabe, de Ali Lmrabet en El Mundo

El arrollador triunfo de Hamas en las elecciones legislativas palestinas y el auge de los Hermanos Musulmanes en los comicios de Egipto son únicamente dos ejemplos recientes del impulso que están cobrando los movimientos islamistas a lo largo del mundo árabe. De Marruecos a Irak, pasando por Sudán y los territorios palestinos ocupados, el islamismo como filosofía política tiene diferentes caras.

Si el primer movimiento islamista estructurado apareció en 1928 de la mano de un maestro de escuela egipcio, Hassan El Banna, hay que esperar el final de los años 70 para que la revolución iraní otorgue credibilidad y visibilidad a una filosofía política cuyo emblema es la religión musulmana. La implantación del marxismo, que tenía el viento en popa a mediados del siglo XX, ha fracasado en el mundo árabe porque su ideología era ajena a las poblaciones musulmanas. No pasa lo mismo con el islamismo. ¿Quién ha leído el Capital de Karl Marx en un poblado del Alto Egipto? En cambio, ¿quién no conoce a Mahoma y sus preceptos en todas las tierras del islam?
El islamismo es una realidad palpable en el mundo árabe. Primero irrumpió de manera violenta, pero luego, a finales del siglo XX, hizo suyas las reivindicaciones para lograr más libertades y derechos e intentar ganar en las urnas lo que no pudo conseguir con la violencia. El islamismo, muchas veces generado indirectamente por las dictaduras de los países donde se desarrolla, se ha instalado para durar. Para apaciguar la fiebre islamista los expertos están divididos en dos tendencias: los que estiman que hay que dejar a los barbudos gobernar para que se froten con la realidad, y los temen que al alcanzar el poder democráticamente los islamistas se lo apropien indefinidamente.

Estos dan como ejemplo el del FIS argelino, cuyos dirigentes declaraban sin tapujos que las elecciones legislativas de 1992 iban a ser las últimas, así como los Hermanos Musulmanes egipcios, que exigen comicios libres y el reconocimiento de la cofradía como partido político sin recatarse en declarar que una vez en el poder, prohibirán... los partidos políticos. De Marruecos a Irak, pasando por Sudán y los territorios palestinos ocupados, el islamismo como filosofía política tiene diferentes caras.

Marruecos: En Marruecos, el islamismo está dividido entre los que aceptan el juego político y las reglas del sistema monárquico y los que no lo hacen. Destacan dos fuerzas, los islamistas del Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD), que actualmente tienen una cuarentena de diputados en la Cámara de los Representantes, y la poderosa asociación Al Adl Wal Ihsan (Justicia y Espiritualidad) del jeque Abdesalam Yasin. El objetivo común de estos dos movimientos es el poder, pero la diferencia reside en los medios empleados por los unos y los otros para conseguirlo. El PJD ha apostado por las reglas de juego, aceptando, por ejemplo, presentarse en la mitad de las circunscripciones electorales en las legislativas de septiembre de 2002. En cuanto a Al Adl, su rechazo al sistema es total. Yasin no reconoce el título de Amir Al Muminin (Comendador de los Creyentes) del rey, escollo que impide la legalización de su movimiento como partido político. Sus seguidores aseguran que 2006 será un año decisivo para Marruecos.

Argelia: Aunque está prohibido, el Frente Islámico de Salvación (FIS), sigue siendo la gran incógnita de la política argelina.Catorce años antes de la victoria de Hamas en Palestina, Argelia tuvo su marea verde con la devastadora victoria del FIS en la primera vuelta de las elecciones legislativas de 1992. El proceso electoral fue interrumpido por los militares y los líderes del FIS, Abbasi Madani y Ali Belhadj, arrestados y condenados a 12 años de cárcel. Hoy existen partidos políticos islamistas que se pueden considerar moderados y que integran el espectro político: el Movimiento para la Paz del difunto Mahfud Nahnah; Al Islah, cercano al extinto FIS, y Wafa, que aún no ha sido reconocido.

Túnez: En Túnez, Annahda, el partido fundado y dirigido por Rached Ghannouchi, que se encuentra en la actualidad exiliado en Londres, está ilegalizado. Ghannouchi sigue esperando una apertura del régimen del general-presidente Zin el Abidin Ben Ali que permita a su movimiento entrar en el Parlamento. «Ben Ali no puede indefinidamente impedir que las mezquitas se llenen cada vez más de fieles y que muchos ciudadanos quieran volver a reencontrarse con su religión», declaró Ghannouchi a este diario en julio pasado.

Mauritania: Como no pueden constituirse en partidos políticos, los movimientos islamistas mauritanos se agrupan en torno a asociaciones caritativas o misioneras. Hay también corrientes próximas a los Hermanos Musulmanes y a los Wahabitas; y pensadores islamistas como el tunecino Rached Ghannouchi o el sudanés Hassan Turabi tienen seguidores en el país sahariano. Los grupos islamistas están en pleno auge desde que Mauritania reconoció a Israel y abrió una embajada en Tel Aviv. Los islamistas provienen generalmente de la casta de los Haratin, los antiguos esclavos negros, pero muchos de ellos son jóvenes Beidan, la alta clase blanca que dirige el país. El gran tema pendiente de los islamistas mauritanos es la fusión de todos los grupos y su legalización como partido político.

Libia: Oficialmente, en Libia no hay otro islamismo que el del Guía de la Revolución, Muammar Gadafi. La doctrina islamista del coronel libio es una suerte de «heterodoxia caracterizada, [de] desviación aberrante del islam», según los conocedores del país. Actualmente ningún movimiento islamista hace sombra al poder de Gadafi. La oposición islamista ha sido liquidada de la misma manera que la oposición tradicional. Físicamente hablando.Para el Guía, los Hermanos Musulmanes son «los lacayos del imperialismo ( ), los enemigos del progreso, del socialismo y de la unidad árabe. Son todos gamberros, mentirosos, cabrones, fumadores de hachís, borrachos, .

Egipto: Es la madre de todos los islamismos. La cofradía de los Hermanos Musulmanes nació en 1928, y desde entonces su mensaje ha sido difundido en todo el mundo arabo-musulmán. Ningún gobernante egipcio pudo erradicarla o reducir su influencia sobre la sociedad egipcia. Hasta el carismático Gamal Abdel Nasser fracasó en el intento. En 2005, la fuerte campaña policial para impedir que los electores votaran a los islamistas en las elecciones legislativas fue vana. La nueva Asamblea Nacional egipcia, de 444 diputados, cuenta con 88 seguidores de la cofradía. Los Hermanos Musulmanes reclaman libertades y el derecho de formar un partido político.

Sudán: Si bien una representación de los Hermanos Musulmanes se estableció en Sudán en 1944, el islamismo local tiene nombre y apellido: Hassan Turabi, cuyo partido, el Frente Nacional Islámico (FNI), impuso la sharia por decreto en 1983. En las elecciones legislativas de 1986, el FNI obtuvo 51 escaños de los 264 con que cuenta el Parlamento. Cabeza pensante del islamismo sudanés desde hace más de 40 años Hassan Turabi fue la eminencia gris del actual régimen militar de Omar Bashir antes de ser encarcelado en 1999. Desde entonces, Turabi fue excarcelado y encarcelado de nuevo, pero su influencia en Sudán, especialmente en el Ejército, aún es importante.

Palestina: La reciente victoria electoral de Hamas en los territorios palestinos ocupados es un claro mensaje a todos los regimenes árabes. Las sociedades árabes quieren cambios radicales. La victoria de Hamas se ha convertido pues en un laboratorio donde se podrá observar cómo un movimiento paramilitar radical se transforma en un partido de Gobierno. Sin embargo, los dirigentes de Hamas han hecho saber que su entrada en el Consejo Legislativo Palestino no significa el fin de la lucha armada ni la aceptación de los Acuerdos de Oslo. Los otros islamistas palestinos de la Yihad Islámica, cuyo fundador Fathi Shiqaqi simpatizaba francamente con la revolución iraní, han boicoteado las elecciones del 25 de enero de 2006.

Líbano: La fuerza islamista dominante en este país es indudablemente Hizbola (Partido de Dios). Con 12 diputados en el Parlamento, que cuenta con 128, Hizbola es además considerado por casi todos los partidos políticos del país como una fuerza de resistencia.Con el otro gran partido chií, Amal, de Nabil Berri, Hizbola sigue fiel a Siria. Tiene una milicia armada considerada por las comunidades religiosas, suní y cristiana, como el principal brazo de la resistencia.

Siria: En ese país, donde impera oficialmente el socialismo y el laicismo del Baas -que es de hecho un partido único-, los Hermanos Musulmanes, que fueron físicamente masacrados a finales de los años 70, levantan las cabeza. No pasa una sola semana sin que las autoridades anuncien el arresto de miembros de «células combatientes islamistas» que generalmente tienen alguna relación con la Guerra de Irak.

Pero la suní Siria, gobernada por miembros de la secta alauí (que desciende del chiísmo pero con rituales cristianos y zoroastrianos), se está transformando. Las librerías están llenas de libros de literatura islámica, cada vez más mujeres sirias llevan el velo, y de las 584 asociaciones, 290 son islamistas.

Irak: Hasta la invasión del país por una alianza internacional dirigida por EEUU, el islamismo iraquí era casi invisible. Hoy, de los 275 diputados del nuevo Parlamento, 203 son islamistas.Los radicales chiíes cuentan con 130 escaños, de los que sólo dos pertenecen al movimiento de Muqtada al Sadr. Los suníes árabes ocupan 58 escaños. Pero la sorpresa la dan los kurdos, que cuentan con cinco diputados islamistas.

Jordania: El partido de los islamistas es el Frente de Acción Islámico, que es la sigla que utilizan los Hermanos Musulmanes jordanos. Considerado como la mayor fuerza de la oposición, el Frente mantiene buenas relaciones con la monarquía, sus criticas están dirigidas a la relación con Israel (tratado de paz de 1994) y las políticas económicas de ajuste estructural. En las últimas elecciones para la Cámara Baja, en junio de 2003, el Frente consiguió sólo el 15% de los escaños, cuando en las elecciones de 1993 había obtenido el 20% y en 1989, el 27%. Los analistas locales piensan que los islamistas pierden terreno en Jordania a causa de una reforma legislativa introducida en 1993 por el fallecido rey Husein para contrarrestar las candidaturas islamistas y favorecer al mundo tribal.

Arabia Saudí: Para muchos musulmanes, el islam rígido que profesan los saudíes hace de ese país una nación islamista por excelencia.Mas que el Irán de los ayatolás. En Arabia Saudí, la aplicación de la sharia es mas implacable que en ningún país musulmán del planeta. Gran aliada de EEUU, Riad ha difundido durante décadas su ideología religiosa, el wahabismo. Con el beneplácito de Washington, ha financiado mezquitas, fundaciones y librerías wahabíes, no sólo en países musulmanes sino igualmente en países occidentales.Desde la primera guerra del Golfo, Arabia Saudí está siendo desbordada a su derecha por una ideología mucho más radical que la suya, el Salafismo Combatiente de un tal Bin Laden.

Yemen: La cofradía de los Hermanos Musulmanes se ha implantado en el país desde 1947. De ideología moderada, el Movimiento Yemenita para la Reforma es considerado la segunda fuerza y participa activamente en la vida política del país. Lo que no impide que algunos de sus miembros apoyen discretamente Al Qaeda o la Yihad Islámica.

Estados del Golfo Pérsico: Tanto en Qatar, sede de la cadena de televisión Al Yazira, como en Kuwait y en Bahrein, hay serias limitaciones al derecho de reunión y no se permite la existencia de partidos políticos. En Kuwait, para burlar la ley, los islamistas se han organizado en asociaciones. Los suníes Hermanos Musulmanes han creado el Movimiento Constitucional Islámico, y otros grupos islamistas chiíes se han agrupado en torno a otras dos asociaciones.De los 50 diputados elegidos en el emirato 16 son islamistas.

En Bahrein, donde el 70% de la población es chií y el país está controlado por los suníes, la mayoría protagonizó en el pasado violentas revueltas que han sido severamente reprimidas. De los Emiratos Arabes Unidos, se sabe que tras el 11-S decenas de personas fueron detenidas, la mayoría miembros del Ejército y de la policía.Estas personas siguen detenidas sin juicio ni cargos en el emirato de Abu Dhabi.

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De islamistas en la Kneset israelí, laicos y ayatolás
De entre los países no árabes que cuentan con diputados islamistas destacan la Turquía laica, el Irán persa de los ayatolás y, como curiosidad, la hebrea Israel.

Turquía. En la patria de Ataturk, el hombre que desterró la delicada escritura árabe en beneficio del turco moderno, el Partido del Desarrollo y la Justicia (AKP, islamista moderado) ocupa 357 de los 546 escaños de la Asamblea Nacional. Esta formación fue fundada en 2001 y ganó las elecciones de 2002. La Turquía gobernada hoy por los islamistas del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, que aspira a integrarse en la Unión Europea, se ha convertido en el gran referente para muchos grupos islamistas árabes que ven en la experiencia turca la mejor manera de unir islamismo con gestión de gobierno y, ¿por qué no? democracia. Por ejemplo, los islamistas marroquíes del PJD (Partido Justicia y Desarrollo) envían cada año a grupos de militantes para que se impregnen de la cultura política del país. El otro partido islamista turco, donde se ha formado la mayoría de los actuales dirigentes del AKP, es Saadet (Partido de la Felicidad) fundado por el antiguo primer ministro Necmetin Erbakan. Saadet no tiene diputados en el parlamento turco pero controla decenas de alcaldías.

Irán. En el Majlis ye-Shura-ye-Eslami, el Parlamento iraní, 190 de los 290 escaños son ocupados por diputados radicales.Los seguidores del ex presidente Mohamed Jatami controlan solamente 50 escaños, el resto está ocupado por independientes y otras minorías religiosas. Aunque el presidente, o funcionario más alto del país, es elegido en las urnas, debe ser refrendado por el Consejo de Guardianes de la Revolución, de cuyos 12 miembros el líder supremo o Rahbar elige a seis. A diferencia de la inmensa mayoría de estados, el Ejecutivo, que debe ser confirmado por el Parlamento, no controla las Fuerzas Armadas. Asimismo, la mayoría de la población es musulmana: 89% chiítas -la religión oficial del Estado- y un 10% sunnitas. Entre las religiones minoritarias destacan la Fe Bahá'í, el Zoroastrismo, el judaísmo y el cristianismo.

Israel. En la Kneset o Parlamento de Israel hay también diputados islamistas. De los 120 escaños que cuenta la Kneset, el parlamento israelí, 10 están ocupados por diputados palestinos o beduinos.Dos de ellos son islamistas declarados.

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