Cualquier lector avisado de la prensa asturiana puede analizar cómo se visualiza por todas partes, en la prensa de hoy, la obsesión por salvar los trastos ante la catástrofe política para el pacto PSOE-IU en Asturias, que supone la ruptura interna de la propia Izquierda Unida, entre los oficialistas de la coalición, encabezados por Gaspar Llamazares, su agente financiero Rubén Fernández Casar, y sus peones en Asturias, Francisco Javier García Valledor, Laura González, la hija de ésta Noemí Martín (secretaria general del PCA), Aurelio Martín y Manuel Orviz, fundamentalmente, con los representantes de otros sectores que no están integrados en la estructura del llamazarismo, y por lo tanto no están tampoco en sus negocios de poder, como son, por poner tres ejemplos, el presidente de la coalición en Gijón, Jesús Montes Estrada, el director general de seguridad, Francisco de Asís Fernández Junquera o el portavoz en el Ayuntamiento de Oviedo, Roberto Sánchez Ramos.

Y si están tan preocupados todos, gobierno FSA, periódicos, etcétera, es porque la fractura interna de IU pone en peligro el pacto de gobierno, y con él los grandes negocios energéticos e inmobiliarios que están en juego, de aquí al final de la legislatura, que es cuando había que conseguir cerrar todas las adjudicaciones y contratos pendientes, antes de que un resultado electoral complicado, pudiese poner en peligro lo que ahora estaba pactado, es decir: el pacto y con él, el reparto de lo pactado.

El que pacta reparte y el que rompe el pacto no reparte

Digamos que a veces no hay nada más difícil de ver que lo evidente, y esto parece una contradicción in termino, pues salta a la vista que los “llamazaristas” habían incluido en el “pacto sumergido de gobierno”, el apoyo a la incineradora de Serín, al igual que el apoyo a la regasificadora, a la construcción de los ciclos combinados, a los tendidos de alta tensión y a la construcción de las 15.000 viviendas (nada sociales y buena parte de ellas en la costa), con las que se repartían la parte del león del pastel inmobiliario asturiano, desde la dirección general de vivienda que ocupa Manuel Orviz, que llegó, en el colmo de la desvergüenza, a dar charlas por ahí, en contra de los abusos urbanísticos en los concejos del PP, como su colega Aurelio Martín, que esciribió un artículo sobre lo mismo, que ¡válgame el cielo la cara!

La dinámica del pacto PSOE-IU en Asturias tiene un componente de una perversidad terrible, por el tremendo componente de engaño a la sociedad a gran escala, y ahora, los críticos, al abrir el tarro de las esencias con la oposición a la incineradora, y enseñar públicamente las vergüenzas de la coalición (por debajo del "traxe estatutariu ya llingüísticu" del hermano Valledor), han puesto en peligro el pacto aflorado (vinculado al “sumergido”), y semejante fractura tiene como consecuencia, una ruptura general de todos los equilibrios económicos del Principado, que salta a la vista con la fuerza de la evidencia, que es la histeria que se percibe en todos los editoriales y análisis de prensa de hoy.

¡Pero si IU votó oficialmente a favor de la incineradora nada más formalizar el pacto!

En virtud de qué, votó a favor de la construcción de la planta, nada más tomar posesión, tras las elecciones del año 2003, el único miembro de IU en el consejo de administración de Cogersa, el portavoz avilesino de la coalición Fernando Díaz Rañón. ¿Lo hizo por su cuenta y riesgo? Contéstense ustedes solos: la direccion regional de Izquierda Unida votó a favor de la construcción de la incineradora, en el órgano de dirección de Cogersa, a través de su representante Rañón, porque así lo habían pactado con la FSA, y a cambio les dieron lo que les dieron, y que como todos podemos ver, pasa por los planes que tienen ambos partidos en el gobierno para el plan de vivienda, pues esa dirección general es la clave de bóveda del acuerdo de legislatura. ¿Se acuerdan de cuando nos colaron el acuerdo diciendo que iban a ser vivendas sociales? ¿En qué pararon? En Asturias hay mucho ciego que no quiere ver porque no le conviene.

Porque aquí el engaño, consiste en hacernos creer que vivimos en el reino de la esquizofrenia, y que es posible un acuerdo de gobierno en el que hay unos, IU, que son los "majos"que se ocupan de “traxes”, “estatutos” y de la “llingua” (para seguirles ese rollo tienen un coro bien subvencionado), mientras que hay otros que se ocupan de las cosas feas: urbanismo abusivo, incineradora, ciclos combinados y líneas de alta tensión. Vicente Álvarez Areces y sus apoyos de la FSA, están acostumbrados a bailar con la más fea, y no tienen inconveniente eu que los de IU vayan de guapos, vendiendo lo que los socialistas consideran las “chorradas de Valledor”, que contentan un electorado marginal pero combativo, con tal de que sus socios del transtorno bipolar, sean los encargados de convencer a los ecologistas de buena fe, a la izquierda social (¡qué la hay, aunque a veces quieren dejarse engañar por quienes ruegan a Dios y dan con el mazo de la especulación!), al movimiento vecinal y a los representantes de las asociaciones “encabronadas”, haciéndoles creer que en el gobierno hay un socio bueno y un socio malo, un socio “guay” y otro “chungo”, y que el malo, de vez en cuando, se encarga de corregir al bueno, y así siguen engañándonos a todos.

Por eso, en esta legislatura, gracias al trabajo de IU convenciendo a los opositores sociales, se pretende meter la mayor colección de atrocidades medioambientales de nuestra historia democrática. Por eso hay la tremenda indignación que hay en la sociedad asturiana de izquierdas que no se deja engañar, ni por las subvenciones, ni por los cuentos chinos.

Un pacto asentado sobre la "basura". Nunca mejor dicho

Ahora, los llamazaristas y su gente han quedado con el culo al aire, al estallar la oposición social a la incineradora, porque desde medios como éste, y desde la televisión incontrolada Teleasturias, se explicó a la gente que entre todos querían envenenarnos a base de dioxinas, para poder así adjudicar la construcción de una planta por cuarenta mil millones de las antiguas pesetas (a alguna empresa que ya tiene establecidos todos esos “consensos” que un tonto ve a simple vista en los periódicos) y que, tal y como está el mercado de los “pactos sumergidos”, podría llegar a dar para algunas campañas electorales, y para algunas felicidades individuales, a costa de la desgracia pública. ¡Así es la vida! ¡Amigos!

Roberto Sánchez Ramos y Jesús Montes Estrada, aprovecharon con inteligencia la inquietud social (era demasiado), y dejaron con el culo al aire a su compañero de Avilés, Fernando Díaz Razón, consejero de Cogersa, y con él a Llamazares, Valledor, Laura, Noemí y compañía, que están con el paso cambiado y con cara de gilipollas, porque nos demostraron a todos que la esquizofrenia política de la Izquierda Unida oficial, no es en realidad tal esquizofrenia, sino una manera desvergonzada y artera de engañar a los ciudadanos que de buena fe creen que hay una izquierda “maja” y “progresista” y otra “cutre” y “vendida al capitalismo”, lo que sitúa a los disidentes en la responsabilidad de demostrar que en Asturias hay una izquierda organizada que no está enterrada en la basura oficial del llamazarismo (suponemos que en el PSOE nadie busca pureza desde que se descubrió la trama de Filesa).

El peor de los capitalismos, el más degenerado, el capitalismo bananero

El pacto de gobierno PSOE-IU “es el capitalismo”, pero un mal capitalismo, el peor de los capitalismos, el del apaño y la componenda de los pactos sumergidos que quedan al aire, el de la corrupción de las repúblicas bananeras. El “hombre de Somió” en la Duro Felguera, que es la empresa que está rompiendo todos los techos en bolsa con sus opciones de futuros sobre la regasificadora, los ciclos combinandos, los molinos eólicos, la incineradora y todos los proyectos de la gran industria del vertedero integral asturiano es (cuando la "open" ¿qué nos quedará?), junto con el “hombre de Móstoles” en la Dirección General de La vivienda, la explicación de todos los misterios. Ambos son los dos agentes que dibujan, para todo el que quiera enterarse, la parte comprometida por IU en su “pacto sumergido” de mandatarios de la banana. El corolario de este “ “gobierno plural de la izquierda” lo tienen todos a la vista: Asturias destruida en su paisaje con 60.000 viviendas (para que ellos construyan 15.000, el resto de los agentes bien les pueden exigir que les dejen otras 45.000 para ellos) innecesarias, desarrolladas al servicio de la especulación pura y dura, doce o catorce ciclos combinados para justificar la regasificdora, las líneas de alta tensión, el occidente con todas sus sierras llenas de baterías de molinos eólicos, y la incineradora de Cogersa quemando la mierda de media España.

Ése es el paraíso que nos tienen preparados estos chicos tan “majetes”.