LA POLEMICA NACIONAL

EXCARCELACION RAPIDA DE ASESINOS ETARRAS. A cada polémica política -hoy, la vía acelerada a las excarcelaciones; ayer, el Estatuto catalán-, la reacción de Prisa es la misma: el PP se queja por despecho y populismo, pero sin causa.

El Partido Popular es malísimo, es antidemocrático, es lo peor del populismo, se ha encerrado en su búnker y socava el sistema democrático. Es el mensaje constante, machacón, infatigable, de los medios informativos del grupo Prisa, sobre todo la Ser y El País. Lo gracioso es ver como se aggiorna ese mensaje cada pocos días para ponerlo al compás de las más recientes noticias.
Veamos las últimas versiones, las de esta misma semana:

Lunes, 6 de febrero: el PP se mete en el búnker por despecho ante el brillante pacto Zapatero-Mas y temiendo no poder jamás ganar unas elecciones. Escribe, donde suele, Enrique Gil Calvo:

«El éxito de Zapatero, convenciendo a CiU para que abjure del Estatuto del 30 de septiembre y acepte dejarlo limpio como una patena (Barcelona bien vale una misa), ha tomado por sorpresa al PP. (...) De modo que, al ser cogidos con el paso cambiado, a los del PP no les ha quedado más remedio que encerrarse en su búnker nacional-católico para no verse obligados al bochorno de rectificar».

Jueves, 9 de febrero: el PP se mete en el búnker por la excarcelación de criminales etarras para dar al votante la falsa idea de que se podía hacer de otra manera y temiendo no poder jamás ganar unas elecciones. Escribe, en el lugar de siempre, Josep Ramoneda:

«Lo propio del populismo es situarse por encima del Estado de derecho y dar a entender que éste se puede moldear a voluntad o capricho del que gobierna. A partir de ahí el populista construye sus ficciones: si él gobernara estos presos no saldrían a la calle. Y si fuera necesario se cambiarían las leyes. Las dos cosas son falsas».

El propio editorial de El País se indigna, resaltando que es «demagógico decir, como hizo ayer el portavoz del PP, Eduardo Zaplana, que se está aplicando 'la interpretación más favorable para los terroristas'. Y francamente infame deslizar la sospecha de que el criterio aplicado por jueces y fiscales es 'el pago adelantado' por parte del Gobierno a ETA para que conceda una tregua. La indignación de la gente cuando sale en libertad un asesino orgulloso de sus crímenes es comprensible y compartida por todos; no lo es la voluntad de convertir este hecho en una hoguera contra el Gobierno por parte de personas que saben perfectamente que es imposible aplicar las leyes penales con carácter retroactivo».

Y, haciendo un esfuerzo de síntesis de los horrores del PP, remacha, en esas mismas columnas, Ignacio Sánchez-Cuenca:

«Desde el punto de vista institucional, el sistema podrá resistir el embate del PP. España es hoy un país desarrollado y maduro.Sus conflictos y problemas no son los de hace un siglo. Por más que la derecha y sus apoyos mediáticos quieran crear una impresión de vértigo y de alarma,como si estuviera en juego el futuro de España en cada decisión política que hay que tomar, la realidad va a seguir refutando sus diagnósticos».

No verán ni mención pasajera, en tan indignados textos, de lo que EL MUNDO ha venido diciendo: que no, que la acumulación de penas no era la única solución para casos como el del asesino en serie Henri Parot, y que había otra salida, propuesta por la Fiscalía y la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Y eso sí que no; eso es lo de Fungairiño, «obstruccionista y displicente» para El País. Como el PP, vamos. Panda de populistas...