Los transformadores de la muerte, de Fernando Escudero en El Mundo de Madrid
Medio Ambiente. Dos juzgados admiten a trámite las denuncias de la Fiscalía sobre la relación entre dos instalaciones eléctricas de Móstoles y Majadahonda y numerosas muertes por cáncer
Desde ayer, Diego, un cocinero que vive desde hace 25 años en la Travesía de San Joaquín de Majadahonda, ya no se siente solo en la lucha que inició hace un par de años para averiguar por qué en su calle el cáncer y el infarto se ha convertido en un dúo pandémico que se ha llevado por delante a 43 vecinos y hace peligrar, en la actualidad, la vida de 14.
Todos ellos tienen en común vivir a escasos metros de un transformador eléctrico, al igual que los habitantes de la calle de Versalles de Móstoles, donde el cangrejo también ha causado estragos en los últimos años. Ahora, la Justicia investigará si existe algún tipo de relación causa-efecto entre la presencia de estas instalaciones y dichas enfermedades.
El Juzgado número 3 de Majadahonda y el número 2 de Móstoles han admitido a trámite sendas denuncias presentadas por la Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid, por entender que podrían estarse vulnerando los artículos 325 y concordantes del Código Penal, en particular el artículo 339.
El artículo 325 especifica que podrán ser objeto de penas de hasta cuatro años de prisión a quien «contraviniendo las leyes u otras disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente» provoque o realice directa o indirectamente emisiones, vertidos o radiaciones que pongan en peligro la salud de las personas o les produzcan la «muerte o enfermedad».
En el caso de Majadahonda, el fiscal de Medio Ambiente, Emilio Valerio, decidió presentar llevar el asunto ante el Juzgado número 3 del municipio tras investigar la denuncia presentada, el pasado 23 de agosto, por dos vecinos afectados.
Estos últimos alegaron en su escrito que «desde el año 84 hasta hoy, se han producido 43 muertes, 26 fallecidos por cáncer y 17 por infartos o problemas cardiovasculares» y que en la actualidad hay otras 14 personas enfermas.
«En esta calle nadie muere de viejo», señaló a este periódico, Diego, uno de los autores de la denuncia. En ella narraba que «la mayor parte de los vecinos que todavía no han sido víctimas de estas mortales enfermedades sufrimos cefaleas, migrañas, insomnio, dolores en las articulaciones e, incluso, estados comunes de depresión y ansiedad».
Los afectados de Majadahonda argumentaron que el nexo de unión de todas las muertes es el transformador eléctrico de la compañía Iberdrola situado, a pie de calle, en la travesía de San Joaquín y que según los denunciantes, funciona «sin licencia de actividad».
«Repetición» de muertes
En Móstoles la situación es, según informó Europa Press, muy parecida. Los vecinos de los números 2 y 4 de la calle de Versalles presentaron una denuncia ante el Seprona a finales del 2003, en la que mostraban su preocupación «por la repetición de fallecimientos debidos a enfermedades tumorales y la frecuencia en el tiempo de los mismos».
Las viviendas de los afectados también se encuentran en las proximidades de un centro de transformación de Iberdrola que, según los denunciantes, también podría estar relacionado con los dolores de cabeza y otras molestias que sufren los residentes de dichos inmuebles.
Fuentes de la Fiscalía de Medio Ambiente consultadas por este periódico confirmaron que, efectivamente, ninguno de los dos transformadores denunciados tienen «licencia de actividad» ni estudio de impacto ambiental.
En ambas denuncias, el Ministerio Público pide que se llame a declarar al director regional o provincial de Iberdrola y al director general de Infraestructuras o Instalaciones de la Empresa.
Por su parte, la compañía Iberdrola emitió ayer un comunicado en el que señala que los transformadores de Móstoles y Majadahonda «cumplen con todos los requisitos legales». Asimismo, la empresa asegura que las mediciones de campos electromagnéticos realizadas en ambas instalaciones están dentro de los límites «establecidos en el Real Decreto 1066/01».
