Sabido es que Rusia es hoy uno de los países en proceso de evolución estable, con un crecimiento económico que se prolonga por quinto año consecutivo, un PIB que ha subido un 28 por ciento en los últimos cuatro años, y una reducción considerable de la deuda externa. Dichas circunstancias permiten ampliar la cooperación económica entre Rusia y otras naciones, en particular, España.

El éxito en esta materia dependerá, en gran medida, de que ambas partes actúen de forma consecuente en sus intentos por superar el comercio tradicional de materias primas y otras mercancías para abordar una cooperación profunda en el terreno industrial, tecnológico y de inversión. Esta necesidad ha sido reconocida al más alto nivel estatal.

En la actualidad, se observa un avance estable en las relaciones económicas y comerciales entre España y Rusia, con una tendencia al alza del comercio bilateral. El año 2005 fue emblemático: el volumen del intercambio comercial se situó en 3.400 millones de dólares. Rusia importó de España productos por valor de 1.100 millones; y las inversiones españolas en Rusia arrojaron la cifra de 160 millones dólares.

Las principales sectores de la exportación rusa a España son el crudo y los derivados del petróleo (más del 70 por ciento) y los productos del sector siderúrgico (14 por ciento). La tendencia al crecimiento y la diversificación de exportaciones rusas a España se vislumbra, ante todo, en el terreno energético, construcción de maquinaria y productos de alta tecnología, en particular, los destinados para la industria aeroespacial. La estructura de las exportaciones españolas a Rusia está, por su parte, dominada por los productos alimenticios, con un 30 por ciento del total.

A España le corresponde hoy el quinto lugar en la importación rusa del vino embotellado, y la segunda posición en el segmento del vino a granel después de Moldavia, que es un socio tradicional y más cercano para Rusia. En general, los consumidores rusos están bien familiarizados con los productos alimenticios hechos en España. En las estanterías de los supermercados rusos abunda el aceite de oliva, las frutas y las verduras enlatadas, los quesos y otros «delicatessen» procedentes de España.

El perfeccionamiento de la estructura actual de los vínculos comerciales guarda estrecha relación con el futuro fomento de los contactos empresariales directos entre diversas regiones rusas y España. En el panorama del comercio bilateral predominan numerosas «pymes» españolas, a las cuales les corresponde más de un 70 por ciento en el volumen del intercambio comercial. La contrapartida rusa, en un 80 por ciento, está representada por las entidades industriales y comerciales que han podido acceder al mercado internacional gracias al proceso de reformas radicales que en estos últimos quince años han liberalizado el ámbito de actividades económicas exteriores en Rusia.

Los participantes del Foro Empresarial Ruso-Español, que tuvo lugar en la primavera pasada, constataron con satisfacción que la base legal de las relaciones económicas y comerciales entre ambos países se había modernizado notablemente y presenta en la actualidad el suficiente nivel del desarrollo. Hay acuerdos o negociaciones para desarrollar proyectos importantes en diversos terrenos de la economía. No cabe la menor duda de que el viaje del presidente ruso Vladímir Putin a España, con una visita de Estado que es la primera en la historia de las relaciones bilaterales, contribuirá al progreso en todas las componentes de la colaboración entre ambos países.

GUERMAN GREF. Ministro de Comercio de la Federación Rusa.