Como era de esperar, el nacionalismo catalán ha montado una propaganda política con los documentos desgajados del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca. Como principal protagonista de la manipulación ha ejercido Pasqual Maragall, que hace tiempo dejó de ser un socialista de España para comportarse como un nacionalista de Cataluña. Si todavía alguien abriga dudas sobre los móviles de los reclamantes, ya tiene otro dato para despejarlas: no les guiaba un interés científico -único legítimo en la gestión de un archivo histórico- sino una ambición política. El quebranto de la unidad del Archivo es un paso más en la construcción de una nación, que en la exposición organizada para rentabilizar el expolio aparece separada y enfrentada a la nación española.De eso se trataba.
El nacionalista Maragall ya no oculta las intenciones: la conquista de los papeles de Salamanca forma parte de «una filosofía política en marcha», ha dicho, y habrá más episodios en la misma dirección pues éste no será «un gesto aislado». Asombra comprobar el cambio ocurrido en sólo dos años, desde que Maragall encontró la complicidad de Zapatero para la política de agresiones dirigida desde la sombra por Esquerra Republicana. Hoy España se encuentra en un proceso que la conduce a la destrucción. Ese final es lo que propone el mensaje de la exposición de los documentos de Barcelona que ha inaugurado Maragall, es decir, que Cataluña es una entidad diferente a España, a la que se le reclaman papeles y lo que haga falta como si fuera Francia, Alemania o cualquier otro Estado que hubiera guerreado contra ella. Y a la espera quedan, con planteamiento similar, los nacionalismos del País Vasco y de Galicia.

La reforma del Estatut impulsada por Zapatero ha reactivado los sueños nacionalistas y ha multiplicado los impulsos acaparadores y cismáticos. Presten atención al día a día y verán agresiones al castellano, exigencias económicas insolidarias, desprecios a los diferentes, ultimátum de desavenencia. Están en las noticias de la actualidad corriente, a veces en la letra pequeña, formando parte de esa «filosofía política en marcha» que propaga Maragall.Algunos dicen que el proyecto secreto de Zapatero es la construcción de un Estado federal, como si la existencia de un diseño anulara el riesgo de destrucción. Todo lo contrario.

La Historia enseña que los Estados federales que nacen por agregación acaban en una entidad unida pero que los Estados unidos que se federalizan acaban en la destrucción. Y en ésas estamos.