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6 Febrero 2006

La sociovergencia deberá esperar unos años más, de Jordi Juan en La Vanguardia

Siempre nos quedará el PP. Menos mal que Mariano Rajoy y los suyos siguen en sus trece con su feroz campaña contra el Estatut y pueden incentivar así la movilización de los catalanes en el próximo referéndum. Si no fuera por el PP, sería lógico plantear serias dudas sobre el porcentaje de participación que puede haber en la citada convocatoria electoral ante la respuesta de la calle. Los partidos nacionalistas se dividen entre quienes rechazan rotundamente el contenido final (ERC) y quienes, siendo los padres del pacto, plantean ya su necesidad de mejorarlo en el futuro porque es insuficiente (CiU). No es de extrañar pues que el PSC encargue una campaña publicitaria de promoción del Estatut para tratar de entusiasmar al personal.

Y es que los catalanes que deseaban un nuevo Estatut para ganar en autogobierno están más divididos que nunca. Unos valoran el paso adelante que supone el nuevo acuerdo y no se explican cómo ERC aún se mantiene cicatera fuera de él. Otros, en cambio, creen que el acuerdo entre Zapatero y Mas ha sido una tomadura de pelo y se ha desaprovechado una oportunidad extraordinaria. CiU, PSC e ICV se mantienen en el primer grupo y ERC se ha instalado tercamente en el segundo. ¿Cuánto aguantará? La presión del PSOE para echarla del Govern no está surtiendo efecto, porque ni Maragall ni el PSC están por la labor.

Esquerra ha capeado el temporal y llega a la comisión Constitucional blandiendo el no al Estatut mientras sigue en el Govern. Su estrategia es diáfana: mostrará su oposición a algunos aspectos del Estatut, básicamente el sistema de financiación, haciendo tiempo hasta su posición final, que no será, escribámoslo ya, contraria al texto. Ha llovido mucho desde entonces, pero en 1932, la ERC de Companys votó en el Congreso en contra del Estatut y después lideró el sí en el referéndum catalán. Tampoco veo ahora un cambio tan radical, pero sí que Esquerra puede amargarle la vida al otro tripartito del Estatut -CiU, PSC e ICV- en el Congreso y después votar un sí crítico o abstenerse en Catalunya. En esta situación, más incómoda se puede encontrar CiU si no se visualiza de forma tangible que el nuevo Estatut es realmente una panacea, más allá de promesas para el 2008. (Paréntesis: los catalanes que cojan hoy el puente aéreo que no se detengan mucho a apreciar cómo ha quedado Barajas, no sea que les dé por comparar.)

Por tanto, la sociovergencia deberá esperar unos años más. El cálculo apresurado que hicieron los dirigentes del PSOE y CiU, que preveían unas elecciones anticipadas en Catalunya, un triunfo de Mas y un pacto posterior entre CiU y PSC, está hoy un poco más verde. Seguro que el PSOE firmaría un presidente de CiU y un conseller primer del PSC, y eso le daría menos problemas en el resto de España que la situación actual. Pero existe el inconveniente del PSC. La voluntad de la calle Nicaragua es agotar la legislatura y si es menester repetir cuatro años más con el mismo equipo del tripartito. Es decir, que cuando haya elecciones, Mas deberá ganar por un margen muy amplio si no quiere verse otra vez descabalgado del poder. Y, francamente, no veo a CiU y ERC con ganas de hacer un pacto conjunto.

De citas secretas La larga negociación del Estatut aún no está suficientemente explicada y aún hay secretos por desvelar. Uno es la discreta reunión mantenida entre Artur Mas y Joan Puigcercós en un despacho de abogados de Barcelona en la semana anterior al acuerdo de la Moncloa. Aquella reunión, a calzón quitado, se cerró con un apretón de manos de los dos dirigentes catalanes que implicaba aguantar el mayor tiempo posible sin pactar con Zapatero. De ahí que Puigcercós se pasase toda la semana posterior al pacto diciendo que aún esperaba una llamada de Mas.

Las opciones de Clos El PSC aún defiende que su candidato a la alcaldía de Barcelona será Joan Clos. Pero la confirmación definitiva se hace esperar. La última encuesta del propio Ayuntamiento ha encendido todas las señales de alarma en la calle Nicaragua. Dirigentes de peso no dudan en señalar ya sin rubor a la consellera de Interior, Montserrat Tura, como la mejor opción para sustituir a Clos. No se tomará una decisión hasta el final, pero nunca la apuesta de Tura se veía tan clara.

Autocares para el 18-F ERC se está volcando en la organización de la manifestación del próximo 18 de febrero bajo el lema Sóm una nació. Los republicanos se adhirieron a la convocatoria, que nació de distintos grupos, y están dispuestos a organizar autocares y facilitar a sus simpatizantes la asistencia al acto para que éste tenga el mayor impacto posible.

jjuan@lavanguardia.es

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