Puede un no catalán acceder a la presidencia de la Generalitat? Según el ministro Sevilla, no, lo que vetaría una hipotética candidatura de José Montilla, nacido en Córdoba y por tanto charnego. Pero no nacieron en Catalunya el financiero Antonio López, santanderino; Àngel Guimerà, primer autor del teatro catalán, canario; Pep Ventura, genio de la sardana, jaenense; Marià Aguiló, apóstol inicial del idioma, mallorquín; G. López Raimundo, jefe del poderoso PSUC, aragonés; Joan Gamper, fundador del Barça, suizo; y el mallorquín Félix Escalas y el valenciano Ignasi Villalonga, financieros, ¡fueron ya presidentes de la Generalitat con la República! Pero ¿es lo mismo un no catalán de nacimiento que un charnego? Charnego sería el español llegado aquí desde la pobreza, pasajero del Transmiseriano, que decía Carles Sentís en los años treinta. El charnego es como un árabe del Raval, mientras que los jeques de Marbella no son exactamente árabes, sino millonarios. Un rico o un poderoso no catalán, pues, no será un charnego. Montilla, entonces, no lo es, ya que es hoy tan importante y poderoso como lo fueron los prohombres citados.
Por lo demás, la expresión charnego ha caído en desuso. Por un lado, no se considera políticamente correcta, pero también debido a que los charnegos históricos o sus hijos ya constituirán la mayoría de catalanes, para comprobarlo basta con mirar los nombres del listín telefónico de Barcelona y el área metropolitana o hablar por ahí con camareros, dependientas, jóvenes marchosos, guardias urbanos, asistentas domésticas, enfermeros, aristócratas, señoras pudientes... Incluso idiomáticamente la cosa ha cambiado, pues si hace un cuarto de siglo los llegados de fuera y sus hijos apenas hablaban catalán, y después la inmersión lingüística blanqueó de bilingüismo a todo escolar y estudiante, ahora ha casi vuelto el monolingüismo castellano y los que hablamos catalán nos vemos obligados a cambiar de lengua sin parar. Además, el charnego entendido como ciudadano de escasa dotación económica ha dejado paso en toda Catalunya a magrebíes, sudamericanos, subsaharianos, con el añadido un tanto misterioso de chinos e indios.
¿Quiénes son catalanes, pues? Hasta Carod-Rovira se declara charnego atronando que opta así a la presidencia de la Generalitat. Y no es absurdo: Felipe V era francés y ha sido el más españolista de los reyes peninsulares; Moisés seguramente era egipcio y fue el inventor o descubridor de Jehová y su Israel, antes casi sólo un hatajo de beduinos y esclavos; Catalina la Grande, rusificada a chorro, era alemana... Carod al loro puede rehacer su suerte y el país entero.

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