El peligro ya está aquí, de Antonio Ruiz de Elvira en Crónica de El Mundo
Tienen que ser los informes de los científicos extranjeros los que despierten el interés de la sociedad española por los problemas que nos afectan. Es esta una actitud tradicional nuestra. En la ciencia, en el cine... hasta en el fútbol.
Encontramos un tesoro maldito en el subsuelo: el petróleo. Nos está dando una fortuna sin esfuerzo y gastada con alegría. Un regalo envenenado. Para disfrutarlo hay que quemarlo generando millones de toneladas de CO2, un gas químicamente inerte pero que retiene la energía que emite la Tierra. Su efecto es como ponernos mantas de lana en una siesta de verano. Abrasador. Y una de las zonas de más lo nota es el Artico. El hielo no se funde aunque reciba la luz del sol en verano, porque es un espejo casi perfecto. Pero se derrite si está en contacto con aire caliente y si en su superficie hay polvo negro. Entonces, en vez de reflejar la luz, la captura y empieza a fundirse. El polvo no se aleja del hielo, sino que permanece para seguir capturando energía y fundiendo hielo. Imaginemos que en el verano de Groenlandia se funde un cuadrado de un metro de lado al recibir la luz durante 20 horas al día. Y calienta a los cuadrados de terreno a su alrededor, que se funden. Ya tenemos unos 6 m² fundidos, que a su vez calientan a los que tiene a su alrededor y se funden... El proceso es de realimentación positiva, del tipo el rico se hace cada vez más rico y el pobre, cada vez más pobre.
El proceso de fusión lo pusimos en marcha con nuestras emisiones de CO2 a partir de las centrales eléctricas que queman hidrocarburos, y de nuestros coches y camiones, cada vez más grandes y más emisores.Además, el ser humano ha decidido liberar el polvo negro del Sahara gracias a sus aventuras a través del desierto, y ese polvo se está depositando sobre las tierras árticas. La subida de temperatura se mide mediante la temperatura media global. Para hacerla se promedian las temperaturas de los trópicos (muchas, pues hay mucha más superficie en la banda tropical que en los polos) y las temperaturas polares. Una subida global de 2ºC implica el aumento de 10ºC de la temperatura polar.
Si la temperatura global de la Tierra sólo sube 2ºC, las cosas se pondrán difíciles para los seres humanos. En ese caso la fusión de los hielos polares tardaría 1000 años. Si la subida es de 3ºC, el deshielo llegaría en apenas 200 años. Si, al quemar petróleo y carbón, el aumento es de 4ºC, la fusión, acelerada por el polvo negro, no tardaría ni 100 años. Eso implicaría una subida media del nivel del mar de 7 metros (9 en el Atlántico en cada pleamar y de hasta 15 en las grandes tormentas con oleaje). Sevilla está a 7 metros sobre el nivel del mar. Las urbanizaciones costeras están a unos 2. Las vegas onubenses y sevillanas, Doñana, la huerta valenciana, el Delta del Ebro y buena parte de las ciudades costeras estarían siempre inundadas. El mensaje es catastrófico, pero hay solución: basta con sustituir el petróleo por energía solar. Hoy es cara, pero su precio bajará si se pone en marcha...
El ser humano se parece a los nobles franceses de 1789: antes morir en la guillotina que cambiar de costumbres. ¿A qué esperamos?
Antonio Ruiz de Elvira. Catedrático de Física y experto en cambio climático.
