Las dos horas de reunión que mantuvieron ayer los portavoces del PSOE y del PP en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba y Eduardo Zaplana, respectivamente, sirvieron sólo para que ambos comprobaran que no pueden lograr un acuerdo en torno a la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Rubalcaba trató de demostrar a Zaplana que lo pactado por José Luis Rodríguez Zapatero con CiU, respaldado por los otros partidos del Gobierno catalán, se ajusta «escrupulosamente a la Constitución». El portavoz de los populares, por el contrario, opinó que ese texto es incluso más «inconstitucional» que el aprobado por el Parlamento de Cataluña. Además, el Congreso rechazó que comparezcan los expertos que había solicitado el PP.

Eduardo Zaplana, portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, dejó ayer bien claro que es prácticamente imposible un acuerdo con los socialistas y otros grupos para reformar el Estatuto de Autonomía de Cataluña. «Las diferencias son profundísimas», dijo.

En el PP siempre han dicho que el proyecto de reforma del Estatuto aprobado por el Parlamento catalán es «clarísimamente inconstitucional».Ayer, después de que el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba explicara a Zaplana los cambios introducidos, el popular insistió en que es aún «contrario a la Constitución». «En el texto dejan poco margen a lo negociado» con CiU como para llegar a un acuerdo con ellos, añadió.

Zaplana pidió al portavoz socialista que cumplan el informe del Consejo de Estado, pues fue el Gobierno el que lo solicitó [el Ejecutivo, según la ley, no está obligado a cumplirlo]. No tuvo ningún éxito en esa petición porque Rubalcaba le dijo que pidieron un informe sobre los cuatro puntos que pretenden reformar en la Constitución y que lo demás, referido al Estatuto catalán, son «reflexiones» de este órgano consultivo.

«Estamos ante uno de los momentos más importantes y delicados de nuestra historia democrática», dijo Zaplana, tras la reunión.«Y ya sé que a algunos les puede parecer exagerado», añadió.

Zaplana planteó a Pérez Rubalcaba las muchas discrepancias que mantiene el PP con el proyecto de Estatuto catalán, que se resumen en las 10 líneas rojas que su partido no está dispuesto a traspasar y que ayer publicó EL MUNDO: no aceptan que se defina a Cataluña como nación, ni que se obligue a utilizar la lengua catalana, ni el blindaje de las competencias que tiene la Generalitat, ni un modelo de financiación que consideran contrario a la solidaridad entre todas las comunidades...

«No hay posibilidad ninguna de acercamiento», comentó, «dadas las diferencias entre unas posiciones y otras».

No quiso decir nada sobre la reforma del Estatuto valenciano, que el PP ha pactado con el PSOE y que tiene algunos aspectos que ellos rechazan en el caso de Cataluña, porque no lo trataron en la reunión, según dijo.