Dice Jaume Matas, presidente del Govern balear, que junto a eficaces hoteleros y bellos paisajes el archipiélago ha dado grandes creadores, pero pocos son los visitantes ilustres u ovejunos que se den cuenta. Cierto. Un Borges no se enteró de un Joan Alcover ni un Robert Graves de un Blai Bonet, Cela habrá sido el único externo

- que decimos en las islas- que entró en la literatura insular, aunque fuera con más intuición que conocimiento. Y algún otro renombrado español, como Torcuato Luca de Tena, se enfadó como una mona cuando se encontró con un folleto turístico en catalán, después de veranear décadas en la isla. Por ello el Institut d´Estudis Balears (IEB), obra del conseller Francesc Fiol y dirigido por el novelista Janer Manila, elaboró la notable y didáctica exposición La literatura catalana a les illes Balears. El segle XX,que ahora se exhibe en el barcelonés Museu d´Història de Catalunya, con varios montajes, mucha fotografía y documentos, paneles. Hace poco el IEB ya promovió la traducción al castellano de poetas como Jaime Pomar y antes el profesor Damià Pons fue, como conseller de Cultura, uno de los artífices del Institut Ramon Lull, con especial atención a las traducciones internacionales.

Aunque lo hecho no basta y más ahora en medio de la globalización, el movimiento y la información a destajo. Pero antes no se había hecho nada y el ser de los isleños no puede ser comprendido ni por ellos mismos al margen de su literatura, a veces excepcional y a menudo de calidad, generosa en cantidad, con un rico énfasis en la escritura y una ridícula tendencia a sobrevalorar la poesía sobre la prosa, lo que revela una mentalidad amateur también común en Catalunya con su eufórica celebración de tanta obra menor en poemas, cuentos y diarios, afición de tarde dominguera. En las Baleares la tendencia se equilibró a partir de Llorenç Villalonga. La exposición, por lo demás, comete un error al basar su plato fuerte en los muertos, como si desde hace medio siglo no hubiera allí figuras de tanta o más envergadura que las anteriores. Para constatarlo basta con echar una ojeada a la literatura catalana actual más valorada.

La exposición estuvo en Palma con éxito, urge robustecer las conciencias y los goces islas adentro, no basta con la sobrasada, la cantante Chenoa y el aeropuerto cosmopolita. Ahora el diario Balears reparte un libro de autor insular cada domingo, el último es del poeta Bartomeu Fiol, mientras Maria Pau Janer ganó el último premio Planeta. Los hoteleros se quejan de que los hoteles ya envejecen e invierten en el Caribe, pero los libros permanecen y hasta retoman, apasionantes.