Si bien el rechazo a devolver los documentos catalanes del Archivo Histórico Nacional de Salamanca tenía en el eslogan "por la unidad de archivo" la principal letanía antidevolucionista de la caverna salmantina, el concepto "unidad" ha tenido una aplicación del todo distinta, observado desde nuestro lado del prisma dialéctico. De entrada no nos dejamos deslumbrar, por muy oscura que fuera la caverna, con el argumento de que el depósito policial creado por Franco tenía una "unidad de archivo" que debía ser respetada. Planes represores del franquismo, urdidos por la propia Gestapo instalada en Valladolid, no pueden tener nada de respetable.
Como muy bien ha dicho Borja de Riquer en más de una ocasión, en este archivo la única unidad que imperaba era la unidad de la represión, de la miseria y del sufrimiento humano. Alargar su "unidad" era, en realidad, alargar esa represión, extender el robo en el tiempo y continuar con la vejación de las víctimas de los expolios. No reflejaba una voluntad de hacer "un monumento a las víctimas", como tan hipócritamente decía querer el PP. No. El tiempo y el comportamiento del PP en tantos debates ha dejado claro qué trato tiene reservado este partido a las víctimas de Franco.
Aquí el modo en que hemos entendido el concepto de "unidad" ha sido la garantía para que la lucha por el retorno fuera un éxito. La Comissió de la Dignitat, recogiendo los anhelos de un gran número de historiadores, políticos y archivistas en los años 70, 80 y 90, ha logrado reunir el apoyo de todos los partidos y sindicatos catalanes, de miles de entidades populares, de casi todos los municipios catalanes y muchos valencianos, para formar una sola piña en favor del regreso. Esta unidad ha sido, y no otra cosa, nuestro triunfo, la manilla que nos ha permitido ir acumulando el músculo suficiente --como diría Vicent Sanchis-- para vencer la fuerza bruta de los que no quieren tocar el Archivo. "Si se rompe la unidad del Archivo --había dicho en el año 2002 José María Aznar-- se romperá España".
ÉSA ERA LA más convincente demostración del grado de miseria moral y de estridencia tergiversadora a que puede llegar un dirigente político. Incluso puede ser un precedente del 11-M. Cabe esperar que, algún día, la tergiversación y la voluntad de enfrentar pueblos la pague muy cara la derecha española que, en este caso, y en no pocos otros, ha tenido un comportamiento vergonzoso e irresponsable.
El portavoz del Ayuntamiento de Salamanca ha llegado a decir que ellos son David y los catalanes el feroz Goliat. ¡Qué cara! No parecía así cuando el PP declaraba el tema "zanjado" en verano del 2002; o cuando insultaban a los intelectuales salmantinos --cada vez más numerosos-- que nos dan su apoyo; o cuando denegaban permisos para presentar el libro de la Comissió de la Dignitat en la Casa de las Conchas, en noviembre del 2004. Nada tienen de David, y mucho de apologistas de Franco y del horror que ese general significó.
El pasado día 27 celebramos uno de los actos más vibrantes que se han hecho en Barcelona en muchos años, según opinan muchos de los presentes en el Teatre de l'Aliança del Poblenou. Es significativo que uno de los momentos claves del acto fuera cuando los profesores salmantinos Teresa Carvajal y José Luis de las Heras aparecieron en el escenario. Con toda la sala puesta en pie gritando "¡Viva Salamanca!" y "Gracias Salamanca", quedó patente que quien ve en la lucha por el retorno una voluntad de ir contra Salamanca y su gente se equivoca radicalmente. Julio Fernández, alcalde de Mieza (Salamanca), también ha denunciado estos días la manipulación de que ha sido objeto la figura de Miguel de Unamuno y la frase "Venceréis, pero no convenceréis" que espetó a los franquistas. Lo que resulta increíble es que el PP la haya reproducido en una pancarta en el balcón del ayuntamiento, lo que demuestra su grado de cinismo y espíritu antidemocrático. El alcalde de Mieza nos envió este mensaje a todos los catalanes: "Sabed que contáis con el apoyo de muchos salmantinos que apreciamos la justicia y sabemos que Catalunya es un pueblo amigo. Sabed igualmente que el pueblo castellano es noble y hospitalario, distinto a sus reaccionarios gobernantes". Y es así. Lo sabemos.
A PARTIR DE ayer, 31 de enero --día histórico para nuestra nación-- ya podemos decir que tenemos los papeles en casa. O una parte de los papeles, porque los otros ya vendrán. Y aún tendremos que luchar por los documentos municipales y los del País Valenciano. Estoy convencido de que lo lograremos. Pero ahora, al hacer las valoraciones, y más allá del reconocimiento del que sin duda se han hecho merecedoras tanto Carmen Calvo como Caterina Mieras, quisiera subrayar tres aspectos clave de nuestro triunfo colectivo.
En primer lugar, la unidad conseguida alrededor de la Comissió de la Dignitat. Se ha demostrado, una vez más, que es la unidad el ingrediente clave para conseguir cualquier avance colectivo de nuestro pueblo.
El segundo aspecto es el haber dado prioridad a las víctimas de los expolios en la campaña de la Comissió de la Dignitat, y que ellas nos honraran con su confianza.
Y el tercer aspecto es, sin duda, la extraordinaria labor realizada por Josep Cruanyes, abogado, historiador y cabeza pensante de la Comissió de la Dignitat. Aunque también hayan sido muchos otros los que han intervenido, espero que algún día se haga público hasta qué punto han sido su inteligencia y su trabajo, en gran medida, los grandes artífices del retorno. Y espero que Catalunya se lo sepa reconocer.
TONI Strubell. Coordinador de la Comissió de la Dignitat.

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