Louise Arbour (Montreal, 1947) es la canadiense que funge como comisaria de Derechos Humanos de la ONU desde julio de 2004. Al parecer, Arbour se ha enterado de la grave crisis que se vive entre Dinamarca y algunos miembros de la umma, la comunidad de creyentes musulmanes. Sucede que a lo largo de 2005, el Jyllands Posten, el mayor diario danés, publicó una docena de caricaturas de Mahoma consideradas sacrílegas por muchos musulmanes. La reacción previsible progresa al grito de «¡Venganza!» como ayer y hoy se ha explicado en estas páginas.
Conviene tener claro que los «cartoons» no pueden ser considerados inocuos por nadie que crea que se debe respetar las creencias de los demás. Pero hay un largo recorrido de ahí a acusar de blasfemia, profanación y sacrilegio a todos los daneses, como lo han hecho la Organización de la Conferencia Islámica, la Liga Mundial Musulmana y la Liga Árabe. En honor del primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen hay que aplaudir su reacción: «La libertad de expresión es absoluta; no es negociable». Cabría imaginar que muchos daneses se sintieran molestos por esta iniciativa privada que les ha puesto en el punto de mira de una gente que no se anda con sutilezas, pero un sondeo del instituto «Epinion» muestra que el 80 por ciento de los daneses comparte la opinion de Rasmussen. En cambio, el pasado lunes vimos cómo terroristas palestinos asaltaban las oficinas de la UE en Gaza exigiendo el arrepentimiento de los daneses y los noruegos. El que la UE sea el principal sostenedor económico de la Autoridad Nacional Palestina y el que Noruega no sea parte de la UE carece de relevancia.
En este contexto cobra especial valor la reaccion de la ONU y la señora Arbour. Como es habitual en los burócratas, ha ordenado una detallada investigación. Pero en este caso ha superado todas las marcas conocidas. Porque la investigación está destinada a averiguar qué grado de «racismo» y «falta de respeto hacia las creencias ajenas» se da en Dinamarca. Estupendo. Quizá podría aprovechar la señora Arbour y averiguar también el grado de «falta de respeto hacia las creencias ajenas», en concreto la judía y las cristianas, que se da en lugares como Arabia Saudí, Gaza, Libia, Irán y tantos otros lugares de la umma. Puestos a ser políticamente correctos y a gastarnos el dinero de los contribuyentes, hagámoslo con todas las consecuencias.
Otrosí: Especialmente revelador el video de Ayman al-Zawahiri, lugarteniente de Bin Laden, proclamando que está vivo y que el intento de finiquitarlo por parte del Ejército norteamericano en Pakistán, acabó con dieciocho vidas -incluyendo cuatro de sus más buscados colaboradores- pero no con él. Si Al-Zawahiri puede hacer esos videos para demostrar que vive, ¿por qué no puede hacerlos su jefe, Bin Laden?

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