El Plan de Empleo Juvenil: más a la izquierda, de Diana Camafeita en El Comercio
EL anuncio de la próxima puesta en marcha de un Plan de Empleo Juvenil supone una muy buena noticia. La situación laboral de la juventud asturiana siempre requirió un esfuerzo específico de los gobiernos y este plan viene a poner, por la vía de las decisiones, punto final a una serie de discusiones políticas bizantinas sobre la existencia o no de graves problemas sociolaborales de los y las jóvenes de Asturias. Siempre han sido acertados los análisis de los sindicatos asturianos, especialmente los de CC OO, reflejados en unos exhaustivos y muy útiles informes laborales, sobre cuál es la dura realidad laboral de la juventud asturiana, gran parte de la cual se ve obligada a emigrar, a permanecer en el paro o a encontrar un trabajo precario o muy por debajo de su cualificación. De ahí nuestro tradicional empeño en demandar un Plan de Empleo Juvenil, nuestra insistencia en incorporarlo al acuerdo de gobierno y nuestra satisfacción cuando sus primeras medidas están ya en discusión.
En el debate de orientación política del pasado mes de septiembre ya dijimos en el Parlamento que, en nuestra opinión, el plan no debería consistir en meras subvenciones a los empresarios, y que el ámbito público y social ofrece una gran potencialidad para aplicarlo. Por otra parte, más allá de la lógica discusión y acuerdo con los agentes sociales en conjunto, los sindicatos tienen que tener una papel protagonista en el diseño y control de la ejecución del Plan de Empleo. Son las organizaciones sindicales las que mejor pueden informar sobre la eficacia de las medidas que se pongan en marcha y las que pueden ayudar a combatir los posibles usos perversos que se den, tanto en el sector privado como en el público. La experiencia nos dice que los incentivos pueden ser mal utilizados para contratar más barato sin generar nuevos puestos de trabajo o para intentar evitar incrementar la oferta de empleo público. En definitiva, los sindicatos son piezas clave en todo el proceso de diseño, aplicación y evaluación de este Plan de Empleo. Aún más, dado que este es un plan complementario del ADECE (Acuerdo para el Desarrollo Económico, la Competitividad y el Empleo 2004-2007) y, por lo tanto, ha de contener nuevas medidas y un presupuesto adicional, el concurso sindical es imprescindible para evitar descoordinación y duplicidades.
Una de las medidas que Izquierda Unida-Bloque por Asturias (IU-BA) considera imprescindible es la actuación sobre el colectivo de los becarios investigadores del Principado. Hemos de erradicar los focos de precariedad que existen entre las y los trabajadores de la investigación universitaria asturiana como ya están haciendo otras comunidades del Estado. Hay que reconocer a este colectivo exactamente los mismos derechos que a todo trabajador, porque no son otra cosa. Y a este objetivo político, que es el único que corresponde a la dignidad de la labor investigadora, no se puede oponer ningún tipo de traba o argumento. El Gobierno ha de encontrar, o en su caso inventar, la solución adecuada. La investigación joven es uno de los capitales esenciales de la construcción de Asturias como país y hemos de hacer todos los esfuerzos para mejorar su calidad en todos los aspectos, y el fundamental son las condiciones laborales de los investigadores.
Una de las vertientes del plan tiene que ser otorgar una primera experiencia laboral para facilitar la posterior entrada en el mundo del trabajo. Los centros de investigación existentes y los anunciados por el presidente, también en el debate de orientación política, pueden ser buenos instrumentos para ello. Se pueden poner en marcha multitud de proyectos de análisis, estudio e investigación, incluso con el concurso de empresas públicas presentes en el Principado. La investigación sobre los recursos naturales o el campo ambiental, en general, ofrecen un amplio espacio para las iniciativas socialmente muy útiles. La Federación Asturiana de Concejos puede ser un buen medio para incorporar los ayuntamientos a este tipo actuaciones, que pueden ampliarse del campo de la ingeniería y las ciencias naturales a las sociales y económicas. El tercer sector, el tejido asociativo asturiano, también es otra pieza clave para el desarrollo de esta perspectiva del plan. Desde las organizaciones ciudadanas, conjuntamente con administraciones y empresas, se pueden poner en marcha actuaciones vinculadas a los servicios sociales especializados, a la preservación del entorno natural y el patrimonio cultural, al desarrollo de la economía rural, a la mayor extensión de las nuevas tecnologías. Como se ve, estas medidas pueden servir para fortalecer también toda la estructura de voluntariado existente en el Principado.
En la dimensión del fomento de la creación de nuevos puestos de trabajo, a las dos medidas que ya ha dibujado la Consejería de Industria y Empleo (reforzar los contratos en prácticas subvencionando la totalidad de los costes de la Seguridad Social y el fomento de la contratación indefinida subvencionando los costes laborales durante un año) se pueden añadir algunas más. Entre otras, se pueden mencionar las siguientes líneas: ayudas a la creación, ampliación y modernización de empresas jóvenes de economía social en el área de los nuevos yacimientos de empleo; apoyo a proyectos de investigación, desarrollo e innovación universitaria que tengan su plasmación en iniciativas empresariales; la formación en prácticas en el extranjero mediante proyectos mixtos entre empresas asturianas y multinacionales presentes en Asturias y promover el retorno de jóvenes que están trabajando fuera del Principado, son otras dos posibilidades que han de ser estudiadas debido al gran enriquecimiento que supondrían para Asturias.
Este es el primer Plan de Empleo Juvenil que pone en marcha un Gobierno asturiano y la presencia de IU-BA en el Ejecutivo ha sido determinante para hacerlo posible ya que supone enfrentarse frontalmente con el discurso político liberal dominante, en el que está instalada gran parte de la izquierda, y que aboga por la ausencia total de planificación pública y del Estado en la solución de los problemas sociales, económicos y laborales.
Ha sido arduo defender nuestro diagnóstico de la realidad juvenil asturiana y, por lo tanto, la necesidad de este plan. Queda ahora una amplia discusión pública y parlamentaria para recoger las aportaciones de los colectivos y agentes sociales, asociaciones vecinales, los sindicatos, el Conseyu de la Mocedá del Principáu de Asturies, etcétera. Cuanto mayor sea la identificación de la ciudadanía con el contenido de este plan, más a la izquierda estará.
DIANA CAMAFEITA/DIPUTADA DE IZQUIERDA UNIDA-BLOQUE POR ASTURIAS EN LA JUNTA GENERAL DEL PRINCIPADO.
