No quiere Zarzalejos que hablemos en Internet de ABC. Quiere que los periodistas independientes y demócratas —los que lucharon contra el franquismo, el golpe de Estado, la corrupción, los GAL, la guerra ilegal de Iraq, las mentiras del 11M, y ahora contra este Estatuto catalán involucionista e inconstitucional. ¿Dónde estabas?— estemos callados en la Red y proscritos de los grandes grupos de comunicación convertidos en los socios y apéndices de los partidos políticos que en estos días nos están llevando al desastre. Y algo así seguro que piensan los capitostes de El País, los encubridores del último fiasco nacional —como en su día lo fueron de los abusos del felipismo—, y puede que también Pedro J. Ramírez, empeñado en pilotar el PP, aunque a él le fascina la Red.
Zarzalejos le debería pedir a Antonio Burgos que le cuente la historia del perro gorilero, si no quiere que Marcello lo sorprenda de verdad, porque hasta ahora sólo le ha dicho arme hasta los dientes el ABC, hoy convertido en la coqueta goleta de Cleopatra, si no quiere que se le escapen por el ancho mar dos destructores de renombre, el Belgrano y Shefield, El Mundo y El País, quedando el ABC en el camino por donde se fue el Ya, de cuya muerte mucho saben en Vocento, demasiado.
Aunque empezamos a descubrir por qué ABC no quiere entrar en combate en Madrid, vista su nueva pasión por La Caixa —su vuelco editorial—, a sabiendas de que este portaaviones financiero, amén de ser el cazador de Endesa, es el futuro banco nacional catalán, y en la actualidad la pieza maestra del ataque del PSOE y del PSC y CiU a las grandes empresas y sectores financieros cruciales en la identidad y la unidad de España, así como en el estratégico sector de la energía. El ABC, aunque sus lectores aún no se han dado cuenta de este traidor golpe de timón, empezó a virar hacia el nacionalismo catalán y veremos hasta dónde llega. Porque en esta batalla no se pueden deslindar partidos, medios de comunicación, bancos y grandes empresas. Todos van de la mano y todos son corresponsables, y por eso debemos escribir y hablar.
Ahora bien, lo de Pedro J. con Zapatero y el PP es de aurora boreal. A El Mundo, al igual que le ha pasado con el 11M —en su caos editorial e informativo: fueron los de ETA, los espías marroquíes, los franceses, Vera, los de la Ucifa, los asturianos, todos revueltos, ¿y los de Ben Laden?— le está ocurriendo con el Estatuto catalán. Pedro J. sigue empeñado en disfrazar de intelectual a Zapatero, para mantener su extraña relación de diálogo de pedantes sobre Petit y el republicanismo —lo que está al caer es la República— y su prima, y ahora lo disfraza de estratega calculador, cuando estamos ante un simple, o un falto como dicen en Cuenca, que improvisa al caminar, que no sabe a dónde va, que le están desvalijando España y la Moncloa, que no es demócrata ni persona de la izquierda —trabaja para la burguesía catalana independentista, con ayuda de dos locos como son Carod y Maragall— y que lo único que tiene claro, desde pequeñito, es que la derecha es muy mala y que hay que fastidiar al PP.
Pero eso que es tan sencillo no lo entiende Pedro José, que necesita vestir el muñeco de la Moncloa para darse importancia él. Si no hay indio, ¿para qué hace falta Custer? Y se empeña una y otra vez en decirle al monclovita Zapatero lo que tiene que hacer, que es pactar con el PP el Estatuto, la Constitución, lo que sea. Mientras al PP lo vuelve loco con todos sus consejos: asistir a los debates de la comisión constitucional, negociar el Estatuto con Zapatero, abrir una negociación paralela para la reforma de la Constitución, no hacer el referéndum salvo que el PP no acepte la reforma constitucional, regresar a la comisión del Congreso, provocar elecciones generales, etc.
Pero Pedro J., hijo, si Zapatero no quiere nada con el PP, no insistas. Eso sí, y aquí lo llevamos diciendo desde hace ya un tiempo, ¿dónde está el Rey? Y por cierto, ¿es verdad que Armada mandó, como dice la Toya felipista, un informe a la Zarzuela para exigir la caída de Suárez poco antes de su dimisión? Estamos a la espera de que la Casa Real diga algo por esa revelación, que de ser cierta es seria. Y, además, ¿estuvo Armada en Zarzuela el 13 de febrero de 1981, diez días antes del golpe?
Además, el director de El Mundo no debería tapar la traición de su amigo Bono, el del “capitán que se inmole y los 50 de la fama”, y vamos a ver qué hace cuando reaparezca Aznar, que está al caer, empujado por Zaplana —otra de las marionetas de Pedro J. en el PP—, Agag, Pedro Antonio y demás radicales de antaño. Total, que entre los pactos de Bergareche con La Caixa y el activismo de Pedro J. en el PP estamos muy entretenidos.
Pero siempre nos quedará París con Le Monde, donde está de socio Polanco, el bailón de Ballenato con Esperanza Aguirre, para que luego digan que su amigo es Gallardón. Pues los de Polanco se han llevado todos los Goyas de la comunicación: premio a la mejor descodificación de Canal Plus, a la vista gorda en Localia, a la legalización de la caza de Antena 3 Radio y a las rebajas del IVA de Sogecable. Y a España, que le den dos duros y dos huevos duros, que decía González, su compadre actual.
Es verdad, siempre nos quedará París para soñar y una web de Internet para respirar.

Algunos cordobeses son tan profundos como Séneca
Pablo Sebastián, Victor Marquez Reviriego, Jose Luis Gutierrez y Martin Ferrand debían volver a la Cope.
Quizá ZP no sea tan estratega y tan inteligente como demuestra, pero lo que sí es patente, a cualquiera que lea al tal Marcello, es lo faltón que es y el ningún respeto que muestra por las personas. Este sí que hace patria (de hojalata,claro). Con personas(?) como esta ( o como P. Sebastián, o L.Contreras, o Javaloyes), estamos servidos.
Memoria del 11-m