La propuesta de reforma del Estatut, después de aprobada por el Parlament de Catalunya, ha sido presentada ante las Cortes Generales. Paralelamente ha tenido lugar una negociación entre el PSOE y las fuerzas políticas del cuatripartito (PSC, ERC, ICV y CiU) que se enmarcaba entre dos elementos.

Por una parte, a la vista del texto que aprobó el Parlament era absolutamente previsible que se produjese un notable recorte de la propuesta original (la definición de Catalunya como nación, el sistema de financiación, la relación de bilateralidad que se establecía con el Estado, etcétera). Por otra parte, el PSOE, que representa a la mayoría parlamentaria del Congreso, debía tener en cuenta un aspecto relevante: que la propuesta de Estatut fue aprobada, no por el 52% de los diputados como en el caso del Parlamento vasco, sino por el 89% de los diputados del Parlament de Catalunya, y que el fracaso de la negociación habría creado un problema político de largo recorrido.

Para entender este proceso debe partirse de que, desde la perspectiva jurídico-constitucional, en España, el titular de la soberanía es el conjunto del pueblo español representado por las Cortes Generales y que, en consecuencia, el pueblo catalán, que forma parte del pueblo español, no es soberano. Por todo ello, el Estatut d'autonomía de Catalunya, en contra de lo que su denominación pueda aparentar, no es una ley catalana, sino que es una ley del Estado, aunque para modificarlo hace falta la confluencia de dos voluntades, la de Catalunya y la del Estado. Por eso decimos que el Estatut es una ley de doble llave. La voluntad de Catalunya ya fue expresada mediante la propuesta que en su día aprobó ampliamente el Parlament. Ahora deben pronunciarse las Cortes Generales, que son quienes tienen, parlamentariamente, la última palabra.

Finalmente, quedará la consulta en referendo a los ciudadanos de Catalunya sobre si aceptan o no el nuevo Estatut, es decir, sobre si aprovechan la actual coyuntura para incrementar el autogobierno, en particular en competencias y en financiación, o sobre si esperan indefinidamente una coyuntura mejor.

FRANCESC Pau. Profesor de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra.