Un panorama desalentador. La apertura del Foro Económico Mundial (FEM) de Davos descargó ayer varias advertencias sobre los escenarios de la economía global. El mundo afronta “una crisis global de empleo de enormes proporciones”, según el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo, Juan Somavia, que en su intervención incitó a los líderes presentes en el Foro a emprender medidas urgentes para solventar la precariedad del trabajo en todo el mundo.
La crisis del empleo genera una preocupación creciente, de ahí la decisión del FEM de incluir la creación de trabajo, el desarrollo de nuevas formas de capacitación, el empleo global y la movilidad laboral en su agenda de 2006.
El director general de la OIT enumeró una serie de realidades que evidencian la crisis a nivel mundial. En primer lugar, la mitad de los trabajadores existentes –cerca de 1.400 millones– viven con menos de dos dólares al día por persona, sin prestaciones, ni seguridad o asistencia social. En segundo lugar, el desempleo, que actualmente afecta a 192 millones de personas, está en sus máximos niveles y continúa creciendo, a un ritmo del 25% en los últimos diez años. Por último, la consecuente migración laboral se convierte con facilidad en fuente de tensiones.
"Alguien podría preguntar si el reciente crecimiento económico mundial es suficiente para contrarrestar la crisis del trabajo", dijo Somavia. "Pero la respuesta es un no rotundo. A pesar del fuerte crecimiento económico del 4,3% en 2005, la economía mundial no está dando respuestas adecuadas (…), sería necesario crear cerca de 40 millones de trabajos cada año en la próxima década sólo para satisfacer la demanda del número creciente de trabajadores que buscan empleo".
Para afrontar la crisis sería necesario, según el responsable de la OIT, la creación de un nuevo equilibrio entre las políticas económicas y sociales que apunte a la estabilidad macroeconómica. Igualmente, promover un crecimiento económico sostenible, rico en empleos, para lograr un desarrollo económico global y local capaz de generar trabajo. Somavia también destacó la necesidad de crear políticas adecuadas y un entorno normativo que estimule la competitividad en todos los países y de extender la capacitación y educación.
"La crisis mundial del empleo es uno de los mayores peligros a la seguridad que enfrentamos hoy. Si decidimos continuar por este camino, el mundo corre el riesgo de fragmentación, proteccionismo y confrontación", concluyó Somavia.
Altos precios del petróleo
Por otra parte, los altos precios del petróleo y los diferentes modos en que evolucionan las economías de países como Estados Unidos y China dominarán los escenarios de la economía global durante el presente año, según consideraron expertos financieros durante la apertura del FEM. La fórmula propuesta para corregir esos desequilibrios es la "creatividad", según señaló Klaus Schwab, presidente y fundador del Foro que se celebrará en Suiza hasta el 29 de enero y en el que participan 2.340 líderes empresariales, políticos y académicos, entre otros.
Para Stephen Roach, economista jefe de la firma de servicios financieros Morgan Stanley, los desequilibrios que aparecen en la economía global seguirán en 2006, al tiempo que advirtió de que "hay un peligroso grado de complacencia en la actualidad" tanto en los mercados como entre las autoridades económicas.
"Los precios del petróleo van a estar altos en 2006", corroboró Jacob Frenkel, vicepresidente del American International Group (AIG), quien señaló también que aunque hay todavía mucho crudo por extraer, "su transformación es difícil, cara y llevará muchos años".
Estados Unidos, China e India seguirán siendo los grandes consumidores mundiales de crudo, agregó Frenkel, que advirtió también de que "sin precios de petróleo tan altos como lo son en la actualidad, las situaciones políticas de países como Rusia o Venezuela probablemente no serían las mismas".
El vicepresidente del AIG señaló también que otro de los desequilibrios que existen en la economía global y que deberían corregirse es el que afecta a la capacidad de ahorro, y en concreto a EEUU y China. Mientras en China el 45% de su PIB procede de la capacidad de ahorro de sus habitantes, en el caso estadounidense apenas alcanza al 10%.

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