Susurros: le cuenta a Marcello el tigre de cuenca desde el lecho del dolor, donde anda postrado por un mal swing, que Zapatero, montado en su nuevo Ferrari nacionalista, pretende hacer este fin de semana el doblete del País Vasco y poner en marcha la negociación con ETA, tras una declaración de la banda y a la vez de un pacto de gobierno o estatutario entre el PNV y el PSE. Veremos qué pasa si esto es verdad, porque con ese lobo llevan ya demasiado tiempo avisando, y si este truco o realidad del lobo que va a llegar vestidito de cordero ha sido la palanca por la que le han tapado la boca a los barones del PSOE que se oponían al Estatuto catalán. Y dicho esto vamos al café con churros, ahora que ya sabemos que Piqué sigue en el PP y que Rajoy lo ha logrado tranquilizar.

La gravedad de la situación política no había previsto un escenario, ni una estrategia bien premeditada, ni una solemne declaración. En el PP son así de campechanos y Rajoy tardó en salir a dar la cara ante el Estatuto, pero al final apareció y lo hizo con una taza de café, en medio de un gran salón y con el garbanzo negro de Piqué sentado en una de las mesas de desayunar, como Judas se sentó en la última cena, pero con un agravante: lo de la espantá de Piqué no es una novedad. Ya estuvo en el PSUC y luego con CiU y con De la Rosa, y ahora con los capullos del PP que en otro desayuno, en el de los maitines, no supieron detectar los planes ocultos de su dirigente catalán, al que dicen haber domado por un tiempo prudencial.

En todo caso, Rajoy pide un referéndum nacional y Rubalcaba, que actúa y duerme en plena inconstitucionalidad, nos dice que eso es inconstitucional. Pero ¿no es tan bueno el Estatuto para España y para los españoles como dicen Zapatero, De la Vega, Mas, Maragall, De Madre, Montilla, etc.? Pues muy sencillo, que se someta al aplauso de todos los españoles, que son, por el momento, los dueños de la soberanía nacional y que el pueblo hable, opine y juzgue con la mayor expresión de la democracia, esa de la que tanto habla Zapatero para justificar sus continuas violaciones de la ley y también de la propia Constitución que vulnera, de cabo a rabo, el Estatuto catalán.

Rajoy se pasó tres horas a solas con Piqué pidiéndole tranquilidad, pero el daño ya está hecho y Piqué no está en condiciones ni de liderar el PP en Cataluña, ni de dar ahora la batalla de la inconstitucionalidad, ni de contar con la confianza de los suyos, que no le van a perdonar que les haya estropeado el arranque de su contraataque al Estatuto de Zapatero, Mas y Maragall, los que esperan el regreso de Carod como si de un mal hijo pero hijo pródigo se tratara, porque hoy regresará a la Moncloa a que le den su globito, su regalito, su foto, y todos a correr alegremente por el patio florido de la Font del Gat.

A Rajoy le ha pasado lo de Piqué por no salir el primero, y a ver si aprende y tira de una vez por la ventana a Belén, Elorriaga y Arriola, y saca de los maitines a Aragonés y coloca en su lugar a Camps, para que le haga la pirula a Zaplana, que quita más que da, y que se empeñó en ser el primero en hablar del Estatuto y que constituye un motivo más del cabreo de Piqué, que, dicho sea de paso, sabe que Zaplana y sus pastores alemanes de la información son los que están hundiendo en Cataluña al PP.

Y se le juntaron al catalán Piqué —otro invento de Aznar, para entregarle a Pujol la cabeza de Vidal Cuadras en 1996 a cambio de su investidura— el hambre de pacto con los nacionalistas con las ganas de decirle al zaplanismo de la bronca continuada ahí os quedáis. Y todo ello porque Rajoy no se ata los machos, no pone orden ni autoridad y ha convertido el PP en un festejo casi asambleario, y así les va. Aunque de momento ya tenemos Estatuto y una petición de referéndum ad hoc que Zapatero vetará, porque una cosa son los derechos de Cataluña y otra los de todos los demás.