Demasiado frío para dejarse ver, de Carlos Hernanz en El Confidencial
Algo tiene el hotel Ritz, además de lujos, que a todos encanta. En lo que va de año, lo más granado de la clase política española, de uno y otro color, ha desfilado por sus tapices. Primero fue el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que estrenó el año político con un discurso templado, a medio camino entre el balance y el programa de intenciones, con el morbo del ruido de sables dialéctico en los periódicos.
Ayer fue turno para el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy. El don de la oportunidad quiso que su intervención estuviera también marcada por la más reciente actualidad. Catalana, para más señas. Por sus guiños al acuerdo alcanzado sobre el Estatut y por su posterior amago de espantada, Josep Piqué eclipsó el protagonismo del gallego, que había anunciado batalla con la convocatoria de un referéndum “para que los españoles puedan expresarse” al respecto.
Entre los dos actos, justo quince días de diferencia y casi la misma expectación mediática, aunque no los mismos asistentes. Si el número de coches blindados, escoltas y demás farfolla que pulula alrededor de la gente con poder era similar, no lo fue la cantidad de caras conocidas, ni mucho menos sus protagonistas. Los hubo, entre los empresarios, que repitieron sin complejos, pero pocos, muy pocos entre los primeros de la lista se dejaron ver en la charla del dirigente popular.
El frío de la oposición no invita a salir de casa a horas tan tempranas. Madrugaron, como es habitual, y repitieron cita los constructores Luis del Rivero (Sacyr-Vallehermoso) y Juan Miguel Villar Mir, a los que se unió en este desayuno Fernando Martín (Martinsa, Real Madrid, Fenosa...), generoso derrochando camaradería con Nacho González, número dos de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid.
Hubo importantes de todos los sectores, con rostros satisfechos y palabras de esperanza tras el discurso, pero fueron minoría frente a la tropa que arropó días atrás a Zapatero. Se dejaron ver Rafael Conte (Iberia), Beto Salazar Simpson (Orange), Ramiro Mato (BNP Paribas), Antonio Basagoiti (Fenosa), Rafael Arias Salgado (Carrefour), Iñigo Oriol (Iberdrola), Guillermo Mesonero Romanos (San Martín), Javier Ruiz Polanco (Sogecable) y alguno más, pero no hubo codazos por salir del Ritz colgado del brazo de Rajoy.
Más significativas fueron las ausencias de algunos pesos pesados, de la liga de los botines y los floros. Tampoco hubo rastro alguno, ni por asomo, de cargos institucionales, como puede imaginarse, ni de responsables de organismos independientes, caso de CNMV, TDC, CNE y demás casas, presentes al toque de corneta en la charla de Zapatero.
Abundaron, sin embargo, barones populares (Juan Manuel Soria y Teofila Martínez), destacados notables (Ana Botella y Alberto Ruiz Gallardón), gente de la onda (Pepe Folgado y Juan Iranzo) y antiguos ministros populares. Tantos como para hacer una foto de familia o formar varios consejos de ministros a un tiempo. Juntos, y no siempre revueltos, desfilaron por allí Aguirre, Mariscal, Posada, De Palacio, Acebes, Zaplana, Piqué... Los fieles no fallaron, pero sigue haciendo frío.
