Llegó la cigüeña cuando suele, antes de la floración del almendro.El tamborilero del Bruch anunciaba que de la placenta de España estaba saliendo una criatura que ya tenía ojos y movía los brazos. No falta más que cortarle el cordón. El óvulo fue fecundado sin periodo constituyente o de celo, sin consultar a la madre que nos parió. La cópula se consumó sobre el jergón del sentimiento de Cataluña. No se apelaba al sentimiento patriótico y democrático desde que los nazis asaltaron las camas de la República de Weimar.Hubo contracciones y dolores que indicaban el parto, pero el alumbramiento llegó sin cesárea, sin sangre vaginal.
El artículo primero quedó igual que estaba, el preámbulo era un cursilada retórica redactada por políticos catalanes que les dan patadas al diccionario y castellanos avezados en la retórica del birloche. Rubalcaba les ha echado las tres cartas a ERC, a Convergencia, a los dinosaurios del PSOE.

Esperaba que los catalanes, que tanto lucharon porque no hubiera eñes en su abecedario, pondrían sobre la mesa la lengua y los huevos por bandera, pero el toru de Osborne ha corneado al burru de Carod. Soñaron, vislumbraron la tierra prometida; no había nada de eso en el Estatuto. Vinieron con la cesta vacía y se la llevaron llena; necesitaban dinero para el ajuar.

Si el nacionalismo era el camino más corto hacia el fascismo es cosa que comprobaremos en los próximos años. Lo que veo es que tenía razón Bargalló cuando decía que quería la independencia de Cataluña para dejar de ser nacionalista; seguirá siéndolo; sólo han logrado un refrito del Estatuto del 79. A ningún hombre de izquierdas le gusta que le llamen nacionalista, pero ellos se han comportado como unos baldragas y rajados con miedo a los del caqui vestidos de romanos. El jacobinismo español surgió en las Cortes de Cádiz y se extingue en la alcantarilla de la Historia, tal vez porque no lo trajeron los ciudadanos de gorro frigio, sino empecinados y bandoleros.

Ahora nos toca pagar el peaje, el chupete, la canastilla. Madriz es culpable y ellos la provincia, los vencidos. Madriz puso la cabeza del general Moragas en una jaula colgada durante 12 años; obligó a los niños a hablar en cristiano. Sevilla tuvo la culpa de que Queipo dijera en la radio, «transformemos Madrid en un vergel, Bilbao en una gran fábrica y Barcelona en un inmenso solar». España detuvo a Gaudí en Barcelona porque hablaba catalán por la calle.

Mas ha dicho que los que no acepten el Estatuto se quedarán fuera del futur. Madrid, Galicia, Valencia, Baleares, aceptarán la nueva distribución de impuestos. El PP se queda sin política.

Llegó la cigüeña, pero no traía una nación, sino un ratón, 17 ratones, con repercusiones negativas sobre los contribuyentes y el desguace de los recursos del Estado. Que no brinden con cava, ni lleven flores a la incubadora; pueden provocar alergias y risas.