Me ha dicho la matrona que no me conviene. Cada vez que veo la cara de Bush en algún lado me dan más contracciones y me ha dicho que no me conviene. Su gesto de ratilla henchida de poder y supuesta sabiduría mirando a Angela Merkel por encima del hombro me tuvo una noche entera sin pegar ojo. Y entre sueños, Ratzinger se enredaba también a la pesadilla, no sé si por sus últimas declaraciones sobre la inoportunidad de legalizar las parejas de hecho por ser uniones impropias o por su parecido genético con Bush justo en la zona de las paletillas, órgano estrella de los malditos roedores.
En un arranque de patriotismo emocional, me levanté orgullosa de haber nacido aquí y de alcanzar la madurez en la era Zapatero, por ser el tercer país del mundo que ha permitido igualar sus derechos a todos aquellos que decidan una vida en común, independientemente de sus orientaciones sexuales, mientras en la Plaza Farnesse de Roma, la semana pasada, miles de parejas de hecho soñaban con poder conquistar algún derecho aislado como las pensiones, la asistencia sanitaria o la herencia. Ratzinger arrugó la nariz, montó los piños sobre el labio superior en un movimiento rápido y acusó la movida de provocación, dejando claro su terror a que cualquier reconocimiento de las Uniones de Hecho o Pactos Civiles de Solidaridad podría significar una aproximación al reconocimiento legal de las parejas homosexuales. Qué fuerte. Otra contracción.

Mientras los vaqueros gays de Ang Lee arrasan en los Globos de Oro, después de enamorar a todos los críticos de Los Angeles y Nueva York y rompiendo todos los prejuicios en plena revolución conservadora de Bush Bunny, al otro lado del planeta el Vaticano se atraganta con cualquier aproximación a la realidad de la vida.Mucho mejor confesarse y cambiar de rollo, claro. Un par de Avemarías y arreando, a casarse por la Iglesia con tu vecina aunque te entren ganas de vomitar, que es lo de menos, lo importante es curarse, como le diría Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal, a Iñaki Gabilondo, de la ideología homosexual.

No importa. 327 parejas gays se han dado el sí quiero en España hasta el momento. Y no tienen pinta de cambiar un pelo de su ideología, si no la única intención de amarse, protegerse, apoyarse, y luchar contra todo tipo de manifestaciones radicales y nada permeables a las necesidades de los demás. No hay nada como ponerse en el lugar del otro para hacer el esfuerzo de comprender. Para intentar acercarse a actitudes ajenas tan lejanas como cualquiera que tenga poco que ver contigo. Ponerse en el lugar del otro para intuir por qué sufre, por qué se queja, por qué se enfada, por qué lucha por conquistar unos derechos por los que lleva media vida peleando, desgastando sus fuerzas, su tiempo, su salud, su dinero. A lo mejor te acercas y escuchas algo nuevo.O te acercas y ves cómo se quieren. O te acercas y miras. Pero si no te acercas, y no escuchas, ni miras, y te vas, vas a dictar sentencia sin saber de qué narices hablas.

San Kanuto reunía a cientos de personas en la Autónoma para celebrarse y demostraba una vez más que la fumada es pacifista y buena, como una colegiala con coletas. Incluso los tatoos más agresivos provocaban la risa floja, y por eso pensaba yo lo que me relajaría ver a Bush en la postura del loto, rodeado de estudiantes fumetas haciéndose un porro No sé, a lo mejor si respiro hondo y me hiperventilo y cierro los ojos.