Si usted confía en la lógica del lenguaje, si cree que las palabras le revelan el contraste real de las cosas, lo tiene muy fácil.Sólo necesita imaginarse de nuevo en la escuela y buscar entre los pliegues de la memoria el significado de la palabra «elipsis».Y si sus recuerdos le fallan, la consulta a cualquier manual de gramática, como yo estoy haciendo en este preciso instante, le dirá: la elipsis es la figura retórica consistente en la supresión de algún término de la oración que se sobrentiende por el contexto.
Si usted ha tenido la curiosidad -o la amabilidad- de seguir leyendo este artículo deberá proseguir su actividad en el siguiente orden que le propongo: comparación (actitud pasiva), reflexión elíptica (a compartir o no con el autor de este artículo) y conclusión (actitud libre).

1.- Comparación. El programa electoral del PSOE dijo: se debe «recuperar el principio de equidad horizontal, para que todo ciudadano con igual nivel de renta y circunstancias, pague lo mismo», por lo que en el nuevo IRPF «las plusvalías en exceso de un mínimo formarán parte de la base del impuesto, recibiendo el mismo tratamiento que las demás fuentes de renta». La nota distribuida ayer por el Ministerio de Economía y Hacienda dice: se «aplicará un tipo único del 18% a todos los productos del ahorro».

2.- Reflexión elíptica: Si el nuevo tipo marginal máximo se va a situar en el 43% -en una tarifa de cuatro tramos que irá desde el 24% hasta el citado 43%- parece cierta la afirmación del Ministerio de que «la aplicación de un tipo único del 18% favorece a las formas de ahorro más utilizadas por las rentas medias y bajas (los depósitos bancarios) que, hasta ahora, tributaban al tipo que le correspondiera al contribuyente»? Como alianza entre civilizaciones, Jatamí diría que sí. Sin embargo, como modelo de alianza entre ciudadanos, dicho aserto es elíptico. Como el incremento del mínimo exento de tributación (que continuará como hasta ahora, regresivamente, en la base y no en la cuota), va a seguir favoreciendo a las rentas más elevadas, el impuesto acentuará su carácter dual: los rendimientos ordinarios se gravarán progresivamente según una escala que puede llegar al tipo marginal del 43%, mientras que las rentas del capital, cualquiera que sea su importe, tributarán a un tipo proporcional del 18%.

Es cierto que muchos contribuyentes no van a tributar debido a la elevación del mínimo exento. Pero también lo es que los que superen esta barrera y tengan una notable capacidad de ahorro van a experimentar una desfiscalización de sus rentas, evitando la aplicación del tipo marginal y beneficiándose de un tipo proporcional (igual para todos los niveles de ahorro y muy cercano al actual tipo mínimo del 15%).

Es probable que bajar el IRPF sea -los tiempos son polisémicos- una misión de la izquierda, pero imagínese usted cómo se alimentará el núcleo del presupuesto de ingresos para atender el gasto del Estado (el que quede después de la negociación estatutaria): gracias al capítulo de tributos sobre el consumo, es decir, a través de las ilusiones financieras que anestesian al contribuyente y no le irritan, porque forman parte del precio de los productos que compramos.

3.- Conclusión libre: Si el silencio de las palabras que entraña la elipsis se sobrentiende por el contexto, ¿en que contexto estamos los ciudadanos?

Félix Bornstein es abogado