Military unrest widens in Spain, by Leslie Crawford in Financial Times
Titular en el Financial Times: Crece la intranquilidad de los militares en España
Recogido por la Coctelera.tv
Se extiende entre los militares el malestar con el gobierno socialista español, con la publicación, ayer, de una carta abierta al primer ministro que acusa a los políticos de sacrificar las ideas de patria y nación para afianzar su voluntad de poder.
La carta, firmada por el Capitán de la Legión Española, Roberto González Calderón sigue al cese, el pasado viernes, del Teniente General José Mena, comandante de las fuerzas del ejército de tierra, por instar al ejército a intervenir si el parlamento otorga mayor autonomía a Cataluña.
El General Menas dijo, en un discurso que los militares comparten su “profunda preocupación” por la unidad de España que se encuentra amenazada.
Después de la salida del General Mena, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, intentó quitar importancia al arresto del militar.
El señor Zapatero dijo que sus asesores le aseguraron que no hay intranquilidad en el seno de las fuerzas armadas a causa de las demandas de las regiones que, como Cataluña, pretenden más autonomía.
“Sr. Presidente del Gobierno, no es cierto lo que sus asesores le han dicho o las interpretaciones que se han hecho”, dijo el Capitán González en la carta publicada por Melilla Hoy, un diario del enclave español de Melilla, en el norte de África.
“Por supuesto que existe malestar, como no podía ser de otra manera, dentro y fuera de las Fuerzas Armadas. Malestar al ver cómo se está desmembrando nuestra España; malestar al ver cómo de forma impune se queman banderas nacionales en actos públicos; malestar al ver cómo se convocan manifestaciones y actos sociales en nombre de la banda terrorista; malestar al ver cómo existe ya una generación de españoles que no reconocen a España como su Patria”.
El Capitán González aseguró que su única duda fue si debería haber marchado con sus legionarios a Madrid a entregar su carta en persona, o publicarla en la prensa. Pocos españoles podrían ignorar la analogía histórica que se habría producido: en julio de 1936, los militares alzados bajo el mando del General Francisco Franco iniciaron con la rebelión de la legión Española en el Marruecos colonial.
El Capitán González dijo que espera que otros oficiales se sumen a su decisión de manifestarse públicamente.
José Bono, ministro de defensa, aseguró ayer que los superiores del Capitán González estaban tomando las medidas apropiadas.
Pero en un discurso dirigido a un regimiento de artillería en las Islas Canarias, el señor Bono recordó a los soldados que deben lealtad a los gobiernos elegidos, no a la “España de los Reyes Católicos” que unificaron el país en el siglo XVI.
A causa del código de conducta militar, que prohibe a los miembros de las fuerzas armadas hacer declaraciones políticas en público, es muy difícil estimar hasta qué punto el malestar de los militares está tan extendido como el General MENA y el Capitán González aseguran que está.
Los dos oficiales son los primeros en hacer una pública manifestación de insubordinación desde el fallido golpe de estado de 1981.
En cualquier caso, los rebeldes pueden haberse encontrado respaldados por las declaraciones de apoyo de la oposición, el Partido Popular que describió las declaraciones del General MENA como algo “inevitable, dada la situación que se vive en España”. El Partido Popular, que se opone a una mayor autonomía para las diecisiete regiones españolas, alienta los temores, en el sentido de que el señor Zapatero es responsable de la “balcanización” de España.
“El Partido Popular está utilizando el debate sobre el nuevo estatuto de autonomía de Cataluña como un arma contra el gobierno”, dijo ayer Joan Saura, miembro del gobierno regional de Cataluña.
Texto original en FT
Disaffection with Spain's Socialist government is spreading among the military, with the publication yesterday of an open letter to the prime minister that accused politicians of "sacrificing the ideas of nation and fatherland to fatten their longing for power".
The letter, signed by Captain Roberto González Calderón of the Spanish Legion, follows the sacking last Friday of Lieutenant General José Mena, commander of the army's ground forces, for urging the army to intervene if parliament granted more home rule to Catalonia.
Gen Mena had said in a speech that fellow officers shared his "deep disquiet" over the threat to the unity of Spain.
After Gen Mena's outburst, José Luis Rodríguez Zapatero, the prime minister, sought to play down fears of military unrest.
Mr Zapatero said his advisers had assured him there was no unease within the armed forces over the demands of several regions, including Catalonia, for more autonomy.
"Well, Mr Prime Minister, your advisers have not told you the truth," said Capt González in the letter published by Melilla Hoy, a daily in the Spanish enclave of Melilla, in north Africa.
"There is a lot of unease, within and outside the armed forces, which see how Spain is being dismembered, how the national flag is burned in public, how terrorists are allowed to hold demonstrations and social events, and how a generation of Spaniards no longer recognise Spain as their fatherland."
Capt González said his only doubt was whether he should have marched his legionnaires to Madrid, to deliver the letter in person, or publish it in the press. Few Spaniards would have missed the historical analogy: in July 1936, the military uprising led by General Francisco Franco also began with a rebellion of the Spanish Legion in colonial Morocco.
Capt González said he hoped other officers would join him in speaking out.
José Bono, defence minister, was yesterday assured that Capt González's superiors were taking "appropriate measures".
But in a speech to an artillery regiment in the Canary Islands, Mr Bono reminded soldiers that they owed loyalty to elected governments, not to the "Spain of the Catholic monarchs" who unified the country in the 16th century.
Because of the army's code of conduct, which forbids soldiers from making political statements in public, it is difficult to assess whether military disaffection is as widespread as Gen Mena and Capt González claim it to be.
The two officers are the first to have made such a public show of insubordination since a failed coup in 1981.
Nevertheless, the rebels may have been emboldened by the encouraging remarks of the opposition Popular party, which described Gen Mena's outburst as "inevitable, given the current situation in Spain". The Popular party opposes more devolution to Spain's 17 regions, and has fanned fears that Mr Zapatero is responsible for the "Balkanisation" of Spain.
"The Popular party is using the debate over Catalonia's new autonomy statutes as a weapon against the government," Joan Saura, a senior member of Catalonia's regional government, said yesterday.
